NO ES, NO, LA ROMA ATEA

Desde Jesús de Nazaret, condenado a muerte por el sistema religioso y político imperante, se renueva en cada momento histórico la causa por la que murió: la denuncia del viejo templo, manchado y corrompido (Jn 2,16). Desde entonces es preciso optar: la comunidad de Jesús o el viejo templo. El mundo espera un nuevo templo, donde poder afrontar el reto del futuro: “los tiempos que vendrán” (García Tassara), esa "primera cena / donde el Resucitado / por Dios es revelado / Señor". Como las primeras comunidades, pedimos en la lengua materna de Jesús: ¡ Marana tha!, ¡Señor, ven! (Ap 22,20).

 

NO ES, NO, LA ROMA ATEA

QUE, ENTRE ARAS DERROCADAS,

DESPIDE A CARCAJADAS

LOS DIOSES QUE SE VAN;

ES LA QUE HUMILDE, REA,

DESCIENDE A CATACUMBAS

Y PALPA ENTRE LAS TUMBAS

LOS TIEMPOS QUE VENDRÁN.

ES LA QUE HUMILDE, REA,

DESCIENDE A CATACUMBAS

Y PALPA ENTRE LAS TUMBAS

LOS TIEMPOS QUE VENDRÁN.

 

 

NO SON LOS QUE, VENDIDOS

AL ORDEN DE PILATOS,

FRECUENTAN, MUY BEATOS,

EL TEMPLO DE CAIFÁS.

SON LOS QUE, PERSEGUIDOS,

COMPARTEN POR LAS CASAS

CON EL SEÑOR QUE PASA

LA MESA, EL VINO, EL PAN.

SON LOS QUE, PERSEGUIDOS,

COMPARTEN POR LAS CASAS

CON EL SEÑOR QUE PASA

LA MESA, EL VINO, EL PAN.

 

 

NO ES, NO, LA IGLESIA INERTE

QUE VE, CON DESALIENTO,

EN DESMORONAMIENTO

LA VIEJA CRISTIANDAD;

ES LA QUE SE CONVIERTE

Y VUELVE HACIA LAS FUENTES

DE LA IGLESIA NACIENTE,

A SER COMUNIDAD.

ES LA QUE SE CONVIERTE

Y VUELVE HACIA LAS FUENTES

DE LA IGLESIA NACIENTE,

A SER COMUNIDAD.

 

 

NO ES, NO, EL TEMPLO DE PIEDRA,

DE MÁRMOLES Y EXVOTOS,

QUE ADMIRAN LOS DEVOTOS,

EL QUE SUBSISTIRÁ.

ES LA PRIMERA CENA,

DONDE EL RESUCITADO

POR DIOS ES REVELADO

SEÑOR, ¡MARANA THA!

ES LA PRIMERA CENA,

DONDE EL RESUCITADO

POR DIOS ES REVELADO

SEÑOR, ¡MARANA THA!