NO COJAS LAS ACEROLAS,

NO COJAS LAS ACEROLAS,

DÉJALAS PARA EL VERANO,

COGE EL CAMINO DE CASA

QUE ALLÍ TE ESPERA TU HERMANO.

 

Y, ENTRE LOS DOS, HAY QUE LEVANTAR,

HAY QUE LEVANTAR, HAY QUE LEVANTAR,

Y, ENTRE LOS DOS, HAY QUE LEVANTAR,

HAY QUE LEVANTAR, HAY QUE LEVANTAR,

 

 

UNA ARBOLEDA EN EL RIO,

UNA HUERTA EN EL SECANO

Y AL AMIGO QUE ESTA LEJOS

A TRAERLO DE LA MANO.

 

Y, ENTRE LOS TRES, HAY QUE LEVANTAR,

HAY QUE LEVANTAR, HAY QUE LEVANTAR,

Y, ENTRE LOS TRES, HAY QUE LEVANTAR,

HAY QUE LEVANTAR, HAY QUE LEVANTAR,

 

 

SOBRE LA CUEVA UNA CASA,

SOBRE EL ERIAL UN PAISAJE

Y AL QUE SE VA A LA VENDIMIA

PAGARLE EL ULTIMO VIAJE.

 

Y, ENTRE LOS CUATRO, HAY QUE LEVANTAR,

HAY QUE LEVANTAR, HAY QUE LEVANTAR,

Y, ENTRE LOS CUATRO, HAY QUE LEVANTAR,

HAY QUE LEVANTAR, HAY QUE LEVANTAR,

 

 

UNA ESPERANZA SEGURA

DE QUE TODO VA ADELANTE

Y, SI ALGUIEN QUEDA PARADO,

DECIRLE QUE ES CAMINANTE.

 

Y, ENTRE LOS CINCO, HAY QUE LEVANTAR,

HAY QUE LEVANTAR, HAY QUE LEVANTAR,

Y, ENTRE LOS CINCO, HAY QUE LEVANTAR,

HAY QUE LEVANTAR, HAY QUE LEVANTAR,

 

 

DE TODA LA TIERRA ENTERA,

UN LUGAR EN DONDE QUEPAN

LOS QUE CAMINAN Y ESPERAN,

LOS QUE VUELVEN Y SE QUEDAN.

 

Y, ENTRE TODOS, HAY QUE LEVANTAR,

HAY QUE LEVANTAR, HAY QUE LEVANTAR,

Y, ENTRE TODOS, HAY QUE LEVANTAR,

HAY QUE LEVANTAR, HAY QUE LEVANTAR.