ALTERNATIVA

Desde el acontecimiento decisivo de Jesús de Nazaret, condenado a muerte por el sistema religioso imperante, se hace inevitable en cada momento histórico la opción o rechazo de la causa por la que murió Jesús: la denuncia y sustitución del viejo templo, manchado y corrompido. Desde entonces es preciso optar: la comunidad del Resucitado o el viejo templo (el templo de Caifás, los dioses imperiales y sucesores). El hombre, en cada época, necesita un templo vivo, donde sea posible afrontar con garantía el resto del futuro: LOS TIEMPOS QUE VENDRÁN.

 

NO ES, NO, LA ROMA ATEA

QUE, ENTRE ARAS DERROCADAS,

DESPIDE A CARCAJADAS

LOS DIOSES QUE SE VAN;

ES LA QUE HUMILDE, REA,

DESCIENDE A CATACUMBAS

Y PALPA ENTRE LAS TUMBAS

LOS TIEMPOS QUE VENDRÁN.

ES LA QUE HUMILDE, REA,

DESCIENDE A CATACUMBAS

Y PALPA ENTRE LAS TUMBAS

LOS TIEMPOS QUE VENDRÁN.

 

 

NO SON LOS QUE, VENDIDOS

AL ORDEN DE PILATOS,

FRECUENTAN, MUY BEATOS,

EL TEMPLO DE CAIFÁS.

SON LOS QUE, PERSEGUIDOS,

COMPARTEN POR LAS CASAS

CON EL SEÑOR QUE PASA

LA MESA, EL VINO, EL PAN.

SON LOS QUE, PERSEGUIDOS,

COMPARTEN POR LAS CASAS

CON EL SEÑOR QUE PASA

LA MESA, EL VINO, EL PAN.

 

 

NO ES, NO, LA IGLESIA INERTE

QUE VE, CON DESALIENTO,

EN DESMORONAMIENTO

LA VIEJA CRISTIANDAD;

ES LA QUE SE CONVIERTE

Y VUELVE HACIA LAS FUENTES

DE LA IGLESIA NACIENTE

SIENDO COMUNIDAD.

ES LA QUE SE CONVIERTE

Y VUELVE HACIA LAS FUENTES

DE LA IGLESIA NACIENTE

SIENDO COMUNIDAD.

 

 

NO ES, NO, EL TEMPLO DE PIEDRA,

DE MÁRMOLES Y EXVOTOS,

QUE ADMIRAN LOS DEVOTOS,

EL QUE SUBSISTIRÁ;

ES LA LIGERA TIENDA,

DONDE EL RESUCITADO

CON DIOS ES ADORADO

EN ESPÍRITU Y VERDAD.