LA TRAMA OCULTA DEL 11-S

Creado en Sábado, 25 Mayo 2013 Última actualización en Lunes, 27 Mayo 2013

LA TRAMA OCULTA DEL 11-S

1.                  Con motivo del aniversario del 11-S volvemos a ver una y otra vez las impresionantes imágenes, casi todas de las Torres Gemelas. Sin embargo, el autor Thierry Meyssan, experto en Ciencias Políticas y periodista, en su libro titulado La gran impostura. Ningún avión se estrelló en el Pentágono (La Esfera, Madrid, 2002) aporta nuevos datos sobre los atentados del 11 de septiembre. Más aún, denuncia su trama oculta.

2.                  En primer lugar, ¿se estrelló un avión en el Pentágono? El Departamento de Defensa habló de un avión. Diversos testigos, de un pequeño avión.  A la prensa se la mantuvo alejada del lugar del suceso, pero la Associated Press logró hacerse con fotografías tomadas por un particular desde un edificio cercano.

3.                  El jefe del Estado Mayor, general Richard Myers, señaló varias horas después que el avión era el Boeing 757-200 del vuelo 77 de American Airlines, que enlazaba Dulles con Los Angeles, cuyo rastro habían perdido los controladores aéreos desde las 8’55. Sin embargo, interrogado el 13 de septiembre por la Comisión Senatorial de las Fuerzas Armadas, el general no pudo concretar las medidas tomadas para interceptar al Boeing.

4.                  El NORAD (North American Aerospace Defense Command) indicó que no había sido informado del desvío del avión hasta las 9’24. Aseguró haber dado la orden de inmediato a dos cazas F-16 de la base de Langley (Virginia) para que lo interceptaran, pero la Air Force, al no saber dónde estaba, pensó que quizá se iba a cometer un nuevo atentado en Nueva York y envió los cazas hacia el norte.

5.                  Pero ¿se puede creer que el sistema de radar militar de EE UU no sea capaz de localizar un Boeing en una zona de varias decenas de kilómetros? Además, su dispositivo antiaéreo de mísiles y cazas puede derribar cualquier aparato que amenace al Pentágono.

6.                  El aparato chocó contra el Pentágono a la altura de la planta baja y la primera planta. Esa zona estaba en reparación, varios despachos estaban desocupados. Allí hay una pista de aterrizaje para helicópteros. 125 personas perdieron la vida, sin contar los 64 pasajeros del avión. Eran las 9’38. Si se observan las fotos, se puede comprobar que sólo el morro del Boeing pudo penetrar en el edificio. Sus alas no golpearon la fachada. Por tanto, deberían verse las alas y el fuselaje en el exterior.

 

7.                  En la conferencia de prensa del 12 de septiembre, el capitán de bomberos, Ed Plaugher, precisó que sus hombres se dedicaron a apagar el incendio y se mantuvieron apartados del lugar del impacto. Sólo los equipos especiales de la FEMA estuvieron en contacto con el avión. Sobre el aparato dijo lo siguiente: “Hay algunos fragmentos que podían verse desde el interior durante las operaciones de lucha contra el incendio... pero no se trataba de pedazos voluminosos. En otras palabras, no hay ni trozos de fuselaje ni nada de este tipo”.

8.                  El general Wesley Clark declaró en la CNN: “Desde hacía algún tiempo estábamos al corriente de que algunos grupos planeaban (un ataque contra el Pentágono), evidentemente no sabíamos lo bastante (para actuar)”. Esta enigmática afirmación no hace referencia a un agresor exterior. Parece aludir a grupos de extrema derecha. Ahí está el atentado de Oklahoma City, el 19 de abril de 1995.

9.                  Danielle O’Brien, controladora aérea del aeropuerto de Dulles, relató a ABC News el comportamiento del aparato, observado desde el radar: “Volaba a 800 km/h aproximadamente. Primero se dirigió hacia el espacio aéreo protegido de la Casa Blanca y el Capitolio, luego giró oblicua y bruscamente hacia el Pentágono”. Para ella y sus compañeros, no había duda: “Teniendo en cuenta su velocidad y manejabilidad, no podía tratarse de un avión comercial, sino sólo de un aparato militar”.

10.              El aparato penetra en el edificio y atraviesa varios anillos del Pentágono, abriendo un boquete de 19 metros en la fachada. Las alas del Boeing no impactan en la misma. Estos datos pueden corresponder al disparo de un misil de última generación. Se asemeja a un pequeño avión civil, produce un silbido comparable al de un caza y puede ser guiado con bastante precisión, atravesar los blindajes más resistentes y provocar un incendio con una temperatura de 2000º C. Ahora bien, sólo un misil del ejército de EE UU que emita un código amigo puede entrar en el espacio aéreo del Pentágono sin que se desencadene la descarga contra mísiles.

 

 

11.              Surgen diversas preguntas: ¿Qué fue del vuelo 77 de American Airlines? ¿Qué sucedió con el vuelo 93 de United Airlines, que se estrelló en Pensilvania? ¿Qué fue del incendio en el anexo de la Casa Blanca? ¿Qué es lo que produjo el incendio y posterior desmoronamiento de la torre 7 que la CIA utilizaba como base operativa y archivo principal para su espionaje económico? Si la administración Bush falsificó el atentado del Pentágono ¿pudo falsificar también algunos elementos de los demás atentados del 11-S?

12.              Según sus propias declaraciones, el presidente de EE UU contempló en directo el atentado contra la primera torre y no sólo el segundo que contempló todo el mundo. Lo dijo en Orlando el 4 de diciembre: “Estaba en Florida... estaba sentado fuera de la clase, esperando el momento de entrar, y vi un avión que chocaba contra la torre – la tele estaba, claro está, encendida -. Y como yo mismo he sido piloto, me dije, pues vaya, qué mal piloto. Dije, debe tratarse de un horrible accidente. Pero me llevaron (a la clase) y no tuve tiempo de  pensar en eso. Estaba pues sentado en el aula y Andy Card, mi secretario general... entró y me dijo: Un segundo aparato se ha estrellado contra la torre, Norteamérica está siendo atacada”.

13.              Los aparatos chocaron con precisión en el centro de las torres. Pilotos profesionales afirman que entre ellos pocos son capaces de realizar una operación semejante y la excluyen para pilotos aficionados. En cambio, existe un medio infalible de lograr ese objetivo: utilizar balizas. Una señal emitida desde el blanco atrae al avión, que es guiado automáticamente. Por otra parte, la existencia de una baliza es atestiguada por radioaficionados que registraron su señal. Es probable que la señal se activara en el último momento para evitar que se descubriera.

14.              El choque de los aviones no permite explicar la caída de un tercer edificio, la torre 7. Fue a las 17’20. La hipótesis de una desestabilización de los cimientos fue descartada por la Sociedad Norteamericana de Ingenieros Civiles. La torre 7 no se inclinó, sino que se desmoronó sobre sí misma. El 4 de noviembre de 2001, una exclusiva del New York Times revela que el World Trade Center escondía un blanco militar secreto. Y la torre 7 escondía una base de la CIA. Esta base, con Bill Clinton, había extendido sus actividades al espionaje económico. Los principales recursos del aparato de información norteamericano habían sido desplazados del espionaje antisoviético a la guerra económica. El 26 de febrero de 1993 el World Trade Center ya sufrió un atentado con seis muertos y un millar de heridos.

15.              Según el balance oficial del 9 de febrero de 2002, los atentados de las Torres Gemelas habrían provocado un total de 2.843 muertos. Este balance es muy inferior a las estimaciones iniciales y hace pensar que, a pesar de las apariencias, los atentados no buscaban provocar pérdidas humanas a la máxima escala. A la hora del primer choque podía haber en las torres entre treinta y cuarenta mil personas. Todas las personas situadas en las treinta plantas superiores, unas 4.080, podrían haber fallecido. Fue necesaria una intervención previa para que muchas personas estuvieran fuera de sus oficinas a esa hora.

16.              El periódico israelita Ha’aretz reveló el 26 de septiembre de 2001 que Odigo, una empresa líder en mensajería electrónica, recibió mensajes anónimos donde se informaba de los atentados dos horas antes de que ocurrieran. Los hechos fueron confirmados al periódico por Micha Macover, director de la empresa. Por otra parte, los servicios de información alemán, egipcio, francés, israelí y ruso habían alertado en vano a sus homólogos norteamericanos sobre lo que se preparaba, pero la CIA minimizó la amenaza.

17.              El 11-S, a las 9’42, la cadena ABC difundió imágenes en directo de un incendio en el anexo de la Casa Blanca, el Old Executive Building. La cadena de televisión se contentó con mostrar un plano fijo con espirales de humo negro saliendo del edificio. No se filtró ninguna información sobre el origen del siniestro ni sobre su magnitud exacta. Sobre las 10’00, el Secret Service da la alerta: la Casa Blanca y el avión presidencial están amenazados. El vicepresidente Dick Cheney es conducido al PEOC (Presidential Emergency Operations Center), la sala de mando subterránea situada en el ala oeste de la Casa Blanca y se ordena la evacuación de la misma. Tiradores de elite se habían desplegado por los alrededores provistos con lanza proyectiles y capaces de repeler un asalto de tropas aerotransportadas. Bush que se dirige a Washington cambia de destino. El avión presidencial se orienta primero a la base de Barksdale (Luisiana), luego a la de Offutt (Nebraska). Esta última es la sede del US Strategic Command, el emplazamiento nodal desde el que se puede activar la fuerza nuclear de disuasión. A las 18’00 Bush regresa en su avión a Washington.

18.              Los atentados fueron reivindicados por una llamada telefónica al Secret Service. Los atacantes plantearon exigencias, incluso un ultimátum, y dieron credibilidad a su comunicación utilizando los códigos de transmisión y de autentificación de la presidencia. Al disponer de estos códigos, los atacantes podían usurpar la potestad del presidente de EE UU. Podían incluso accionar el sistema nuclear. El único medio que podía permitir a Bush controlar la situación era estar físicamente en la sede del US Strategic Command y dar personalmente cualquier orden. El presidente Bush negoció con los atacantes por la tarde y al atardecer volvió la tranquilidad. Así pues, los atentados no fueron dirigidos por un fanático que creía impartir un castigo divino, sino por un grupo de poder presente en el seno del aparato del Estado norteamericano.

19.              El 14 de septiembre, el FBI publicaba la lista nominal de los presuntos 19 piratas aéreos. Sin embargo, la embajada de Arabia Saudí en Washington confirmó que Abdulaziz Alomari, Mashand Alsheri, Salem Alhazmi y Said Alghamdi vivían en su país. Waleed M. Alsheri, que actualmente vive en Casablanca y trabaja como piloto de Royal Air Maroc, concedió una entrevista al periódico árabe de Londres, Al Qods Al Arabi. El príncipe Nayef, ministro saudí de Interior, declaró a una delegación oficial norteamericana: “Hasta ahora, no existe ninguna prueba de que (los 15 ciudadanos saudíes acusados por el FBI) estuvieran relacionados con el 11 de septiembre”. Precisamente, en la lista de víctimas publicadas por las compañías aéreas el 13 de septiembre no figuran los nombres de los piratas aéreos.

20.              La pregunta se impone: ¿A quién beneficia el crimen? Al día siguiente de los atentados se comprobó que las maniobras características de los “delitos de iniciados”  fueron realizadas en los seis días precedentes al ataque. Por muy extraño que parezca, el FBI renunció a seguir esta pista para encontrar a los beneficiarios de los atentados del 11-S.

21.              El viejo Henry Kissinger, antiguo secretario de Estado e inspirador de los “halcones”, publica un artículo en el Washigton Post el 11 de septiembre: “Todavía no sabemos si Osama Ben Laden es el autor de esas acciones, aunque éstas lleven la firma de una operación tipo Ben Laden. No por ello cualquier gobierno que dé cobijo a grupos capaces de cometer este tipo de ataques, aunque esos grupos no hayan participado en los ataques de hoy, deberá dejar de pagar un precio exorbitante por ello”. El 13 de septiembre el secretario adjunto de Defensa, Paul Wolfowitz, presenta la rueda de prensa del Pentágono. Es el portavoz del grupo conservador más extremista en el sector energético, industrial y militar. Se ocupa desde hace años en “terminar el trabajo sucio” en Irak. No cita ningún blanco, pero subraya que la respuesta norteamericana será “una campaña, no una acción aislada”.

22.              A mediados de julio de 2001, tras comprobar el fracaso de las negociaciones de Berlín sobre el futuro de Afganistán, la delegación norteamericana se vuelve amenazadora. Según Niaz Naik, antiguo embajador de Pakistán en París, que participaba en las negociaciones, los norteamericanos declararon que invadirían Afganistán a mediados de octubre y que derrocarían el régimen talibán. Por tanto, ¿la suerte estaba echada antes del 11-S?

23.              La zona posee reservas de petróleo y de gas muy importantes. Además, se cultiva la adormidera. Según el Programa Internacional de Control de Drogas de la ONU, en 2002 el cultivo de opio se ha multiplicado por seis respecto al año anterior, para alcanzar entre 45.000 y 65.000 hectáreas. Los precios se han cuadruplicado y constituyen “un fuerte incentivo”. Y el 9 de febrero de 2002 Hamid Karzai, nuevo presidente de Afganistán, y su homólogo pakistaní, el general Musharraf, cierran un acuerdo para la construcción del oleoducto de Asia central.

24.              El 12 de octubre las agencias de prensa difunden informaciones alarmantes. Cartas envenenadas con ántrax causan cinco víctimas. Pero las cinco cartas contienen una forma militarizada de ántrax que había sido producida en los laboratorios del ejército de EE UU. La amenaza era interna. Desde 1966 el FBI publica un informe anual sobre los actos de terrorismo interno: cuatro en 1995, ocho en 1996, veinticinco en 1997, diecisiete en 1998, diecinueve en 1999. Estos atentados fueron perpetrados en su mayoría por grupos de extrema derecha.

25.              En la guerra contra Afganistán la aviación invasora lanza doce mil bombas, causando la muerte a más de diez mil combatientes y “colateralmente”, al menos, a unos mil civiles. La escalada militar abandona la teoría de los “objetivos concretos” y utiliza armas de destrucción masiva para neutralizar a los últimos combatientes diseminados en las montañas. Mil talibanes murieron asfixiados en contenedores mientras eran trasladados a una prisión, según informa ahora (19-8-2002) el semanario Newsweek. Por lo demás, el mayor ejército del mundo no encuentra al principal sospechoso, a quien quería detener.

26.              Después de tres semanas de debates, el Congreso adopta la Ley para la unidad y la fuerza de Norteamérica por la atribución de medios apropiados para interceptar e impedir el terrorismo (USA PATRIOT Act). Esta ley de excepción suspende varias libertades fundamentales durante un periodo de cuatro años, el mandato presidencial. El FBI puede interceptar las comunicaciones sin la orden de un magistrado. La asociación de abogados norteamericanos anuncia que excluirá de la abogacía a todo jurista que intente iniciar un proceso en nombre de las familias de las víctimas. La libertad está amordazada en EE UU. Al final de su mandato, el presidente Eisenhower se lo advirtió a John F. Kennedy: “Sólo la vigilancia y la conciencia ciudadana pueden garantizar el equilibrio entre la influencia de la gigantesca maquinaria industrial y militar de defensa y nuestros métodos y objetivos pacíficos, de modo que la seguridad y la libertad puedan crecer juntas”.

27.              El 14 de septiembre, en la National Cathedral, se celebra una ceremonia sin precedentes. El presidente Bush, cuatro antiguos presidentes,  senadores y representantes rezan juntos. Un cardenal, un rabino, un imán conducen por turnos la ceremonia. El pastor Billy Graham, que convirtió hace quince años a Bush, pronuncia una homilía: “Sabemos que el Señor dará sabiduría, valentía y fuerza al presidente y a los que lo rodean”. El presidente Bush pronuncia también un sermón: “Las señales de Dios no siempre son las que buscamos. Aprendamos con la tragedia que Su voluntad no siempre es la nuestra. Con todo, las oraciones y el sufrimiento, en nuestros hogares o en esta catedral, son escuchadas y comprendidas”. El presidente anuncia su intención de librar una “batalla monumental contra el Mal”. Manipulando el sentimiento religioso, el Gobierno norteamericano sacraliza su versión de los hechos. En adelante, la puesta en duda de la versión oficial será considerada como un sacrilegio.

28.              Recordamos aquí la denuncia que, en su momento, hizo el magistrado de la Audiencia Nacional, Baltasar Garzón: “Se predica la legalidad y a la vez se prescinde de la misma, aduciendo la necesidad y la urgencia para acabar con el peligro que la organización terrorista representa, e igualmente se exige la aceptación sin condiciones de que ‘existen’ pruebas que, curiosamente están siendo analizadas por los políticos, y no por los jueces, y, con base a ello, se sentencia a los ‘culpables’ y a los que no lo son. Realmente grave” (El País, 2-10-2001).

29.              Con la disolución de la Unión Soviética desaparece el “imperio del Mal”, según la expresión de Reagan. Pero desaparece también el equilibrio del terror existente durante la época de la guerra fría. Ciertamente, el miedo guarda viñas. Ahora, desaparecido el miedo de los unos, los otros  tiemblan ante los zarpazos de un imperio bestial que se cree el dios del mundo.

Otros aspectos del ataque al Pentágono.

(El País, 7-09-2002 y 8-09-2002)

 

Carta de Ramsey Clark