4. LOS COJOS ANDAN. Curación de parálisis

Creado en Viernes, 13 Julio 2012 Última actualización en Lunes, 27 Mayo 2013
4. LOS COJOS ANDAN
Curación de parálisis

1. En la evangelización de Jesús se cumplen las señales esperadas, lo que parecía impensable, lo que anunciaron los profetas. Veamos qué sucede en esa casa llena de discípulos donde se cumple una de esas señales: "Los cojos andan" (Mt 11,5). Si acogemos el pasaje del paralítico (Mc 2,1-12) como esquema de evangelización, como catequesis, podemos reconocer en él constantes de la evangelización válidas para todo tiempo. Más aún, podemos descubrir cómo nos situamos ante Jesús, si escuchamos esta palabra suya en una situación concreta.
2. Días después, Jesús entró de nuevo en Cafarnaúm y corrió la voz de que estaba en casa. Se agolparon tantos que ni siquiera ante la puerta había ya sitio, él les anunciaba la Palabra. En situación de desplazamiento continuo, Jesús entra de nuevo en su ciudad. La noticia vuela: "Corrió la voz de que estaba en casa". Una atracción especial provoca su persona y su misión.
3. El lugar de evangelización es una casa, un medio pobre, pero acogedor y con gran fuerza de penetración en la sociedad. De una forma especial, por este medio (por las casas) se difunde la comunidad de Jesús y la Iglesia naciente. La casa está llena de discípulos. En ese grupo hay algo fundamental en la difusión del Evangelio, la comunidad.
4. Algo especial tiene que pasar en esa casa donde se agolpa la gente y donde no cabe nadie más. La clave es esta: Jesús les anuncia la Palabra. Es diferente. Se percibe el contraste de la enseñanza de Jesús con la de los escribas: él enseña "como quien tiene autoridad" (Mc 1,22), lleva en su persona la presencia misma del reino de Dios. Dios habla, Dios actúa. La experiencia de fe está al alcance de la mano, se palpa.
5. Y le vienen a traer un paralítico llevado entre cuatro. Al no poder presentárselo a causa de la multitud, abrieron el techo encima de donde él estaba y, a través de la abertura que hicieron, descolgaron la camilla donde yacía el paralítico. El grupo que se reúne donde evangeliza Jesús es un grupo abierto: cabe el paralítico, que acaba de llegar y además ocupa el centro de la reunión. El paralítico (sea cual sea su parálisis) se encuentra en una situación en la que no puede dar un paso. Pero ha oído hablar de Jesús y de sus señales. Y cuenta además con la ayuda de unos creyentes que lo acompañan, los camilleros.
6. Desde que Abraham se pone en camino siguiendo la palabra de Dios (Gn 12,1), comienza una inmensa aventura en la que el gran problema consiste en reconocer los caminos de Dios y seguirlos. Cuando esto se olvida, la palabra de los profetas denuncia e interpela: "¿Hasta cuándo vais a estar cojeando con los dos pies? Si el Señor es vuestro Dios, seguidle" (1 R 18,21). Jesús nos llama a seguirle (Mt 4,19), es el camino, la verdad y la vida (Jn 14,6).
7. ¿Qué hacen los camilleros? Los camilleros no se limitan a rezar. Acompañan al paralítico, soportan su peso, le conducen a esa casa donde un grupo de discípulos escucha la Palabra, superan las dificultades que salen al paso, pasan por encima de todos y por encima de todo, le meten por el techo, le ponen en medio.
8. Por su parte, el paralítico tiene conversión inicial: ha oído hablar de las señales que realiza Jesús, se deja llevar por los camilleros, entra en el grupo de discípulos que escucha la Palabra, pasa de lo individual a lo comunitario, comienza a escuchar. No puede dar un paso por el camino del Evangelio, pero tiene conversión inicial y, además, un grupo de creyentes que le acompaña.
9. El Concilio Vaticano II presenta así la conversión inicial: "Esta conversión hay que considerarla ciertamente inicial, pero suficiente para que el hombre perciba que, arrancado del pecado, es introducido en el misterio del amor de Dios, quien lo llama a iniciar una comunicación personal con El". La conversión fundamental viene después. Por la acción de Dios, el nuevo convertido emprende un camino espiritual, pasa del hombre viejo al hombre nuevo: "Trayendo consigo este tránsito un cambio progresivo de sentimientos y de costumbres, debe manifestarse con sus consecuencias sociales y desarrollarse paulatinamente durante el catecumenado. Siendo el Señor, al que se confía, blanco de contradicción, el convertido sentirá con frecuencia rupturas y separaciones, pero también gozos que Dios concede sin medida" (AG 13).
10. Viendo Jesús la fe de ellos, con esta garantía, le anuncia al paralítico el perdón, la amnistía, la justificación: "Tus pecados te son perdonados". A la conversión inicial del paralítico responde Jesús con el perdón total, con la buena noticia del perdón de parte de Dios. Se le viene a decir: Dios no tiene nada contra ti, Dios te ama. Se lo dijo Jesús a Nicodemo: "El que cree en él, no es juzgado" (Jn 3,18). Es decir, ya está juzgado favorablemente por Dios. Es parte esencial de la buena noticia del Evangelio.
11. En la evangelización de Jesús aparece otra constante, la oposición de escribas y fariseos, que cuestionan la autoridad de Jesús. Es la dimensión del conflicto, que culminará en la cruz. En efecto, la reacción farisea no se hace esperar. Jesús la percibe en el fondo de los corazones: "¿Por qué habla este así? Está blasfemando. ¿Quién puede perdonar pecados, sino sólo Dios?". Lo que escandaliza al fariseo no es sólo la mentalidad de proceso que aplica Jesús al valorar la conversión inicial del paralítico y la función de quienes le acompañan. No es sólo la desproporción propia del Evangelio, que a la conversión inicial responde con el perdón total. Es el hecho mismo de perdonar en nombre de Dios. Según ellos, Jesús no está proclamando la palabra de Dios, sino todo lo contrario: está blasfemando.
12. Para que sepáis que el hijo del hombre tiene en la tierra poder de perdonar pecados, dice al paralítico: "A ti te digo, levántate, toma tu camilla y vete a tu casa". La señal de que Jesús no perdona arbitrariamente ni usurpa el puesto de Dios es esta: el paralítico comienza a andar. Una de las señales esperadas: "Saltará el cojo como ciervo" (Is 35,6). Si el paralítico comienza a andar, entonces es Dios mismo el que actúa, el que cura y el que perdona en la evangelización de Jesús. La señal es percibida y celebrada por todos. Son testigos: Quedaron todos asombrados y glorificaban a Dios diciendo: Jamás vimos cosa igual..
* Diálogo: ¿Cómo nos situamos ante Jesús?
-Fuera de casa
-Dentro de casa, escuchando la Palabra
-Como paralítico
-Como camillero
-Con el perdón de parte de Dios
-Curado, dando pasos, andando
-En la oposición de escribas y fariseos
-Dando gloria a Dios