5. LOS LEPROSOS QUEDAN LIMPIOS. Liberados de la marginación

Creado en Viernes, 13 Julio 2012 Última actualización en Lunes, 27 Mayo 2013
5. LOS LEPROSOS QUEDAN LIMPIOS
Liberados de la marginación

1. El pasaje de la curación del leproso (en Mateo, Marcos y Lucas) es breve. Parece reducirse a lo esencial. No encontramos en él los amplios desarrollos que, por ejemplo, presenta el evangelio de Juan en los pasajes de la samaritana, del ciego de nacimiento o de Lázaro. Quizá por ello no sea fácil de entender. He aquí algunos interrogantes: ¿qué se entiende por lepra en la Biblia?, ¿qué curaciones encontramos?, ¿el pasaje del Evangelio se cumple hoy?, ¿en qué situaciones?
2. En la Biblia bajo el nombre de lepra se incluyen diversas enfermedades de la piel (Lv 13). Pueden ser tan distintas como la lepra propiamente dicha, la erisipela que acompaña a una úlcera, la infección que sigue a una quemadura, la tiña del cuero cabelludo y de la barbilla, o la erupción con pus. La posibilidad de que la enfermedad se cure en siete días (13,4) indica que no se trata sólo de la lepra. El mismo término se aplica incluso al moho de los vestidos y de las paredes (13,47-59 y 14,33-57). Enfermedad endémica, debida a la falta de condiciones higiénicas y sanitarias, aparece también como castigo de Dios (Ex 9,4-12; Dt 28,27; 2 R 15,5). En la parábola del hombre rico y del pobre Lázaro, el rico es condenado por su falta de compasión hacia el pobre, cubierto de llagas (Lc 16,19-31).
3. Fuera cual fuera en cada caso el tipo de lepra, se tomaban severas medidas para evitar el contagio. El leproso debía anunciarlo con su aspecto, pregonarlo, quedarse a distancia y vivir solo o con otros leprosos fuera de la ciudad: "El leproso llevará los vestidos rasgados y desgreñada la cabeza, se cubrirá hasta el bigote e irá gritando: ¡Impuro, impuro! Todo el tiempo que dure la llaga, quedará impuro. Es impuro y habitará solo; fuera del campamento tendrá su morada" (Lv 13,45-46).
4. En la Biblia encontramos diversas curaciones. A una de ellas alude Jesús en la sinagoga de Nazaret: "Muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo, y ninguno de ellos fue curado sino Naamán, el sirio" (Lc 4,27). En este caso el enfermo es curado lavándose siete veces en el río Jordán (2 R 5,9). En siete días es curada María, la hermana de Moisés, que intercede por ella (Nm 12,14). Jesús cura a un leproso en Galilea (Mc 1, 40-45) y a diez camino de Jerusalén (Lc 17,11-18); de ellos sólo uno, samaritano, vuelve para dar gloria a Dios. En Betania Jesús se sienta a la mesa de Simón el leproso (Mc 14,3), quizá curado por él.
5. En cualquier caso la enfermedad hay que afrontarla médicamente. Es de sentido común: "Vete al médico, pues de él has menester" (Eclo 38,12). La enfermedad es un mal, es malo estar malo. Por eso, Jesús pasa curando. No es necesariamente un castigo de Dios, como piensan los amigos de Job (Jb 5,17-18). Es algo inherente a la condición humana: "Los años de nuestra vida son setenta u ochenta, si hay vigor" (Sal 90).
6. En casa de Cornelio Pedro resume así la misión de Jesús: "Pasó haciendo el bien y curando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él" (Hch 10,38). Aquí tenemos una clave importante: Dios pasa curando en la misión de Jesús. Lo mismo se dice en el evangelio de San Lucas: "El poder del Señor le hacía obrar curaciones" (Lc 5,17). Lo mismo reconoce Nicodemo hablando con Jesús: "Nadie puede realizar las señales que tú realizas si Dios no está con él" (Jn 3,2).
7. Jesús enseña "como quien tiene autoridad" (Mt 7,29), enseña y cura, dice y hace: "Recorría toda Galilea enseñando en las sinagogas, proclamando el evangelio del reino y curando las enfermedades y dolencias del pueblo" (Mt 4,23). En el evangelio de San Mateo, la curación del leproso aparece después del sermón de la montaña (Mt 5-7). Quien tiene autoridad sobre la Ley ("habéis oído que se dijo, pues yo os digo"), la tiene sobre la enfermedad, aunque sea la lepra (Mt 8,1-4).
8. La misión de Jesús presenta esta señal que anunciaron los profetas: "los leprosos quedan limpios" (Mt 11,5). El pasaje de la curación del leproso tiene valor permanente. Vale también para hoy. Veamos el relato de Lucas (Lc 5,12-16). "Y sucedió que, estando en una ciudad, se presentó un hombre cubierto de lepra que, al ver a Jesús, se echó rostro en tierra, y le rogó diciendo: Señor, si quieres, puedes limpiarme" (5,12). Estando en una ciudad, se le presenta un leproso, es decir, alguien que -según la Ley- debe vivir fuera de la ciudad, fuera de la sociedad. Y sin embargo, se presenta en la ciudad, se presenta ante Jesús. En el fondo, ha entendido lo que significa Jesús, más que la Ley y más que la enfermedad. Sabe que de la voluntad de Jesús depende el propio destino de su vida.
9. En el evangelio de Marcos se dice que Jesús se compadeció de él (Mc 1,41). Sin embargo, algunos manuscritos antiguos presentan esta variante: "se enojó". ¿Cómo explicarlo? Veamos una situación semejante. Cuando Jesús cura en sábado al hombre de la mano seca, se enoja contra los fariseos que le están espiando (Mc 3,5). Aquí también hace algo que está prohibido por la Ley (Lv 5,3), toca al leproso: El extendió la mano, le tocó y dijo: Quiero, queda limpio. Y al instante le desapareció la lepra (Lc 5,13). Jesús pasa por encima de la Ley y por encima del riesgo. Puede ser acusado por los adversarios. Tocando al enfermo, le cura, le recupera para la comunión y para la comunidad.
10. Y él le ordenó que no lo dijera a nadie. Y añadió: Vete, muéstrate al sacerdote y haz la ofrenda por tu purificación como prescribió Moisés para que les sirva de testimonio (5,14; ver Lv 13,49 y 14,1-32). Se impone prudencia y discreción. Los adversarios están al acecho. El hombre curado debe ser declarado limpio conforme a la Ley, es decir, debe dado de alta. Además, los sacerdotes han de recibir el correspondiente testimonio. ¿Lo recibirán?,¿les servirá?
11. Una multitud acudía para oírle y ser curados de sus enfermedades. Pero él se retiraba a los lugares solitarios, donde oraba (Lc 5,15-16). Para la gente, lo sucedido es realmente sorprendente. Se vuelve posible lo que parecía imposible, lo que anunciaron los profetas. Se cumplen las señales esperadas. Por su parte, Jesús se retira a la soledad para orar. En la oración encuentra la clave de su acción, el cumplimiento de la voluntad de Dios: "el hijo no puede hacer nada por su cuenta, sino lo que ve hacer al padre" (Jn 5,19).
12. Jesús enseña y cura. Los discípulos somos enviados a hacer lo mismo: "Id y proclamad que el reino de Dios está cerca. Curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, echad demonios" (Mt 10,7-8). "Los discípulos ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban" (Mc 6,13). Las curaciones (ordinarias o extraordinarias) son señales del reino de Dios presente entre nosotros. La comunidad ha de ser en medio de la sociedad "piscina de Betesda" (Jn 5), es decir, comunidad que cura. Como dice Pablo, el mismo Dios "obra todo en todos" (1 Co 12,6), "vosotros sois el cuerpo de Cristo" (12,27), Cristo actúa en cada uno de vosotros. Algunos, de una forma especial, tienen el don de curar (12,28).
* Diálogo: ¿En qué situaciones de enfermedad y de marginación se cumple la señal del Evangelio? Ante el pasaje del Evangelio ¿cómo nos situamos nosotros?
-como discípulos que siguen a Jesús
-como leprosos, fuera de la ciudad
-sin solución, sin comunicación, sin esperanza
-acudiendo a Jesús
-curados, recuperados para la comunión y la comunidad
-participamos en la misión de curar