- LOS SALMOS Fuente de oración

Creado en Martes, 05 Mayo 2015 Última actualización en Domingo, 13 Marzo 2016

-  LOS SALMOS

Fuente de oración


    1. Los salmos son poemas, cantos, oraciones: "Al Señor, mientras viva he de cantar, mientras exista salmodiaré para mi Dios. ¡Oh, que mi poema le complazca" (Sal 104). Los salmos son "la oración de Israel, expresión de la experiencia humana vuelta hacia Dios" (Schökel). En los salmos, la vida del pueblo y del individuo se va convirtiendo en oración, viva y variada. En muchos casos, la oración con los salmos adolece de rutina y de simple repetición. No se tiene en cuenta su relación con la experiencia personal o colectiva.
    2. El libro de los salmos es sencillo y familiar. Sin embargo, presenta algunas dificultades. Los títulos atribuyen 73 salmos a David. Otros, a diversos autores. Salmos aislados se atribuyen a Moisés y Salomón. 35 salmos quedan sin atribución. Los títulos de la versión griega no coinciden siempre con el hebreo y atribuyen 82 salmos a David. Del salmo 10 al 148, la numeración de la Biblia hebrea se adelante en una unidad a la Biblia griega y a la Vulgata, que unen los salmos 9 y 10 y los salmos 114 y 115, pero dividen en dos el salmo 116 y el 147. De ahí la diferencia que se da en la numeración de los salmos en la Biblia de Jerusalén y en la liturgia. Así, por ejemplo, el salmo 22 de la Biblia de Jerusalén corresponde al 21 (entre paréntesis) de la liturgia. Además, el texto hebreo plantea problemas y eso explica en parte la diversidad de traducciones. Su origen se sitúa en los primeros años de la monarquía (s.X a.C.) y su florecimiento en el periodo que va hasta la mitad del siglo VIII.
      3. No existe un orden lógico de los salmos: "Es verdad que, a veces, encontramos algunos que han sido ordenados con una cierta lógica: por ejemplo, existen grupos de lamentaciones individuales (Sal 5-7;54-57;61-64;69-71;140-143), salmos de acción de gracias (Sal 40s), himnos (Sal 65s;95-100;103-105;134-136;145-150), cantos reales (Sal 20s), lamentaciones comunitarias (Sal 89s)”, “el grupo de salmos 74-83 trata del destino de Israel; los salmos 105-106 contienen narraciones”, no obstante, “incluso dentro del grupo de salmos 120-124, conocido como cantos de peregrinación, existen géneros muy diversos" (Gunkel). 
    4. El libro de los salmos no es una obra aislada, forma parte de la poesía religiosa dentro y fuera de Israel (Babilonia, Asiria, Egipto), desde el tercer milenio antes de Cristo hasta la época de difusión del cristianismo. Son muchos los poemas que entran dentro de este contexto: el cántico del mar de Moisés (Ex 15); el cántico de Débora (Jue 5); el canto de acción de gracias de Ana (1 Sm 2); el de David (2 Sm 22), que reaparece en el salmo 18; el de Jonás (Jon 2) y el de Ezequías (Is 38,9ss); algunos versos del libro de las Crónicas (1 Cro 16,8ss); los cantos de Tobías (Tb 13) y de Judit (Jdt 16); los cánticos de Azarías y de los tres jóvenes (Dan 3). Y en el Nuevo Testamento, los cánticos de María (Lc 1,46ss), de Zacarías (Lc 1,67ss) y los del Apocalipsis (Ap 4,11;5,9ss;11,17ss;15,3s;19,6s).
    5. El libro de los salmos manifiesta la huella de las distintas épocas por las que ha ido pasando la religiosidad israelita. La influencia mayor viene de los profetas. Algunos salmos presentan géneros creados por los profetas y, siguiendo su ejemplo, anuncian la voluntad de Dios (Sal 50) y el sentido del futuro (Sal 82). El efecto más significativo de la influencia profética es el poco valor concedido al culto externo: "Los hombres piadosos aprendieron a entonar sus cantos al margen de cualquier acción externa e independientemente del culto oficial" (Gunkel).
    6. En su origen, la profecía no tiene nada que ver con la poesía religiosa, pero, en un determinado momento, los profetas utilizan la poesía de los salmos para expresar mejor su mensaje. Así entonan lamentaciones para expresar el sufrimiento del pueblo o del individuo (Jr 14,1-6;7-9;19-22;Is 63,11ss;Miq 7,7ss;Jr 11,18-20;12,1-6;15,15-21;17,12-18;Lam 3 y 5), componen cantos e himnos y los ponen en boca del futuro Israel que los cantará cuando, liberado de sus males, celebre con júbilo la fiesta dedicada a su Dios (Is 12;25,1ss;26,1ss;42,10-12;49,13;52,9s).
    7. Los salmos tienen su origen en el culto de Israel. Sin embargo, hay muchos (de hecho, la mayor parte), en los que no se hace alusión al contexto cultual o la referencia es muy escasa. Estos salmos tienen su origen en la oración privada y poseen un carácter más personal.
    8. La oración de los salmos varía según la situación individual o colectiva que la provoca. Como estas situaciones son típicas, repetibles, surgen oraciones que se pueden distinguir y agrupar por sus temas y motivos, su estilo y lenguaje, la situación de su origen o destino. Son los géneros literarios. Se pueden clasificar (de modo flexible, pues hay géneros mixtos) en varios grupos. El himno es un canto de alabanza a Dios por sus obras en la creación y en la historia. Suele constar de una introducción, una parte central que proclama las acciones de Dios y una conclusión (Sal 8, 65 y 136). Por el tema, el himno puede ser canto real, en el que -de una u otra forma- se canta que "el Señor reina" (Sal 47 y 99), y canto de Sión, en el que se canta a la ciudad santa, al monte del templo, con ocasión de una peregrinación o de una fiesta en Jerusalén (Sal 48, 87, 84 y 122). A veces se identifica con el himno la acción de gracias (Sal 18 y 116).
    9. La oración de petición, como la de alabanza y la de acción de gracias, puede ser individual o colectiva. Después de la invocación a Dios, la parte central del salmo puede recoger la situación de desgracia (Sal 79), la queja que se le presenta al Señor (Sal 74,11), la confesión de los pecados (Sal 51) o la confesión de inocencia (Sal 44,18). Con frecuencia, la oración incluye un acto de confianza y, al final, una promesa de acción de gracias. Puede ser la oración de un perseguido (Sal 35), de un enfermo (Sal 41), de un inocente injustamente acusado que apela al tribunal de Dios (Sal 7 y 17). El salmo de confianza puede expresar la confianza en Dios, serena y segura, o el esfuerzo por fortalecer una confianza en crisis (Sal 16, 23 y 27). Los salmos cultuales reflejan una celebración religiosa (Sal 15, 24 y 118) y los salmos sapienciales sabiduría por su tono reflexivo (Sal 1, 37 y 49) o por su meditación sobre la historia (Sal 78, 105 y 106).
    10. Una vez situado el salmo en su género, podemos proceder a su comprensión. Cada salmo tiene una unidad, que le da sentido y que puede presentar recursos muy variados. Además, cada salmo es único, tiene algo que le distingue. Hay salmos que no olvidamos. A ello añade cada cual su actitud, preocupaciones, el tono de su voz, su resonancia espiritual y corporal. Los sentidos pueden simbolizar experiencias espirituales: no sólo oír y ver, sino también gustar y tocar (Sal 34 y 63). Aparte del mensaje, el creyente hace suyos los sentimientos y el lenguaje de los salmos. Es lo que se llama apropiación: "El salmo queda abierto y disponible, incluso para el salto trascendental, cuando el orante de los salmos es, sin que pierdan su sentido precedente judío, Jesucristo” (Schökel).
    11. Los salmos son, ante todo, fuente de oración. Para comprender a fondo los salmos, hay que orar personalmente con ellos. Israel tiene la convicción de ser un pueblo que habla con Dios, un Dios que habla con su pueblo: "El revela a Jacob su palabra, sus preceptos y sus juicios a Israel" (Sal 147). En los salmos el creyente toma la palabra para dirigirse a Dios, “para alabarle y bendecirle, para quejarse y suplicar, para verter ante él cuanto tiene en su alma” (González).
    12. Veamos cómo ora Jesús: "Yo te bendigo, padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a pequeños" (Mt 11,25). Jesús ora con palabras que encontramos en el salmo 34: "Bendeciré al Señor en todo tiempo, sin cesar en mi boca su alabanza; en el Señor mi alma se gloría, que lo oigan los humildes y se alegren".  Dice más adelante el salmo: "He buscado al Señor y me ha respondido: me ha librado de todos mis temores", "él salva a los espíritus hundidos". Pues bien, a partir de ahí dice Jesús: "Venid a mi todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os aliviaré" (11,28).
    * Diálogo: ¿Oramos con los salmos? ¿Cómo?