- HEMOS VISTO SU ESTRELLA. De señal en señal

Creado en Lunes, 24 Mayo 2010 Última actualización en Miércoles, 11 Mayo 2016

- HEMOS VISTO SU ESTRELLA

De señal en señal

  1. Ante el relato de los magos (Mt 2,2-11) surgen diversos interrogantes: ¿es una leyenda?, ¿es sólo un símbolo, según el cual Jesús sería la estrella de Jacob?, ¿estamos ante algo que realmente aconteció y que resulta significativo?, ¿es una catequesis?, ¿hemos visto su estrella?, ¿vamos de señal en señal y preguntando? Del fenómeno de la estrella se dan diversas interpretaciones: un cometa, una nueva estrella, un astro milagroso, una conjunción triple. Esta última es nuestra interpretación.
    2. El astrónomo alemán J. Kepler (1571-1630) hizo una hipótesis sobre el verdadero año del nacimiento de Cristo (De Iesu Christi servatoris nostri vero anno natalitatis, Frankfurt, 1606; también, De vero anno quo aeternus Dei filius humanam naturam in utero benedictae virginis Mariae assumpsit, 1614). Cristo habría nacido unos años antes de nuestra era, coincidiendo con una triple conjunción de Júpiter y Saturno en la constelación de Piscis. Hoy es un hecho constatado: una conjunción semejante se dio el año 7 antes de Cristo. La conjunción apareció el 12 de abril y se repitió tres veces, con puntos de culminación el 29 de mayo, el 3 de octubre y el 4 de diciembre. En un planetario y en un ordenador se puede reproducir el fenómeno astronómico. El planetario de Madrid lo hizo en el programa titulado "En torno a una estrella" (Ya, 12-4-1987).
    3. El fenómeno pudo coincidir con las principales fiestas judías, las tres fiestas de peregrinación a Jerusalén (Pascua, Pentecostés y Tiendas, en abril, mayo y septiembre-octubre): "Tres veces al año se presentarán todos tus varones ante el Señor tu Dios, en el lugar elegido por él: en la fiesta de los Azimos, en la fiesta de las Semanas, y en la fiesta de las Tiendas. Nadie se presentará al Señor con las manos vacías; sino que cada cual ofrecerá el don de su mano" (Dt 16,16-17). En los Hechos de los Apóstoles (2,1-11) nos encontramos con una fiesta de peregrinación, la de Pentecostés. El viaje podía durar mes y medio en aquella época, siguiendo las rutas comerciales, la del Éufrates o la del desierto.
    4. La celebración del nacimiento de Cristo el 25 de diciembre (desde el siglo IV) parece responder a una cristianización de la fiesta romana del Sol, que se celebraba en el solsticio de invierno. Asimismo, el calendario cristiano fijado por el monje Dionisio 500 años después (hacia el 525) contiene un error de cálculo (7 años). El rey Herodes el Grande murió el año 4 a.C. Por lo que se refiere al censo (Lc 2,1-2), según el Monumentum Ancyranum (de Ancyra, hoy Ancara), Augusto ordenó hacer tres veces el censo de ciudadanos romanos.
    5. Es de suponer que los magos (sabios, astrónomos) fueran, como el profeta Daniel (Dn 4,6), judíos de la diáspora, no gentiles. Sólo unos creyentes judíos podrían percibir la señal que les ponía camino de Jerusalén. Para los demás no dejaba de ser un fenómeno más. Los magos percibieron en su trabajo una señal, una señal dada en lo alto del cielo: "Los cielos cantan la gloria de Dios" (Sal 19). Dios pone el universo al servicio de la manifestación de Jesús. Una tablilla en caracteres cuneiformes, que fue dada a conocer por P.Schnabel en 1925 (Zeitschr.f.Assyriologie, vol.2 n.F.,66) y que se encuentra en el museo estatal de Berlín, revela que la conjunción fue observada en la escuela de astronomía de Sippar, antigua ciudad de Babilonia. En tiempo de Jesús había en Mesopotamia una importante colonia judía.
    6. Los magos llegan preguntando: "¿Dónde está el rey de los judíos que ha nacido? Hemos visto salir su estrella y venimos a rendirle homenaje". La actitud de los magos es un gesto de reconocimiento (Is 60,1-6; Sal 72). La pregunta de los magos sobresaltó a Herodes, el rey extranjero (y usurpador) puesto por los romanos. Menudo problema: el rey de los judíos no ha nacido en su casa, sino en otra parte.
    7. Herodes "convocó a todos los sumos sacerdotes y escribas del pueblo y por ellos se estuvo informando del lugar donde había de nacer el Mesías. Ellos le dijeron: En Belén de Judá, porque así está escrito por medio del profeta (Miq 5,1). Entonces Herodes llamó aparte a los magos y por sus datos precisó el tiempo de la aparición de la estrella. Después, enviándolos a Belén, les dijo: Id e indagad cuidadosamente sobre ese niño; y cuando le encontréis, comunicádmelo para ir yo también a rendirle homenaje" (Mt 2,4-6). Los magos van de señal en señal y preguntando. Acogen las señales y, también, la información que, por diversos caminos, les llega. Por supuesto, siempre con discernimiento.
    8. Los magos se ponen camino de Belén y aparece de nuevo la señal: "Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría" (Mt 2,10). Como Belén está al sur de Jerusalén (8 kms), la nueva conjunción se encuentra delante y encima de ellos. "Entraron en la casa; vieron al niño con María su madre y, postrándose, le rindieron homenaje; abrieron luego los cofres y le ofrecieron regalos.... Y, avisados en sueños que no volvieran donde Herodes, volvieron a su país por otro camino" (2,11-12). Ver la conjunción de Júpiter y Saturno dirigiéndose hacia el sur (12 de noviembre del año 7 a.C.).
    9. A finales del siglo I, el historiador judío Josefo habla de un movimiento mesiánico muy vivo el año 6 a.C., indicando que Herodes castigaba con medidas drásticas a todos aquellos que expresaban su esperanza en la liberación del pueblo judío de la dominación romana (Antigüedades judías, XVII,44ss). Habla también del rumor popular de que Dios había decidido acabar con el dominio de Herodes, pues una señal divina había anunciado la venida de un caudillo nacional judío (Guerra judía, I,17; ver Is 9,1-6; M.J.Lagrange, L'Evangile selon S. Mathieu, Paris, 1927). El escritor pagano Macrobio, hacia el 400 d.C., recoge una alusión de Augusto a su contemporáneo Herodes, que había ordenado matar a todos los niños de dos años para abajo (Saturnalia, V,2).
    10. El sabio judío Maimónides escribió hacia el año 1170 d.C. que los judíos tenían el convencimiento de que el Mesías surgiría cuando se produjera una conjunción de los planetas Saturno y Júpiter en el signo de Piscis. La misma tradición recoge el rabino Isaac Abarbanel (1437-1508). Simeón, jefe del levantamiento judío contra la dominación romana en los años 132-135 d.C., fue llamado "bar kochba" (hijo de la estrella), en referencia al pasaje: "Avanza la estrella de Jacob" (Nm 24,17).
    11. San Lucas relata el mismo acontecimiento de otro modo. No habla de magos: la palabra tenía (y tiene) connotaciones negativas (Dt 18,11-12). Habla de ángeles, mensajeros de Dios, y de pastores, que en la comarca vigilaban y guardaban por la noche su rebaño: Se les presentó el ángel del Señor, y la gloria del Señor los envolvió en su luz...El ángel les dijo: No temáis, pues os anuncio una gran alegría, que lo será para todo el pueblo: os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un salvador, que es el Cristo Señor; y esto os servirá de señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre. Y de pronto se juntó con el ángel una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo: Gloria a Dios en las alturas" (Lc 2,8-14;ver Sal 19;Ez 1;Hb 1,6). Los pastores "dieron a conocer lo que les habían dicho de aquel niño" (2,17). Se cumple el salmo 110: "Eres príncipe desde el día de tu nacimiento, entre esplendores sagrados; yo mismo te engendré como rocío, antes de la aurora".
    12. Cuando se cumplieron los días de la purificación de ellos, llevaron a Jesús a Jerusalén para presentarle al Señor. Movido por el espíritu, Simeón fue al templo. Aunque el misterio de Jesús le desbordara, tuvo conciencia de estar delante del Mesías: "Ahora, Señor, según tu palabra, puedes dejar que tu siervo se vaya en paz, porque mis ojos han visto tu salvación, la que has preparado a la vista de todos los pueblos" (Lc 2,29-32). Sus padres "estaban admirados de lo que se decía de él" (2,33;ver 2,19). Simeón dijo a María: "Será una bandera discutida, y a ti una espada te atravesará el alma" (2,34-35).
    13. Nos alegra saber que Benedicto XVI toma posición en su libro "La infancia de Jesús" (Planeta, Barcelona, 2012) sobre el fenómeno de la estrella. A propósito de la pregunta: ¿Qué tipo de estrella era?, dice Benedicto XVI, "exégetas de renombre, como Rudolf Pesch, opinan que esta cuestión tiene poco sentido", "se trataría sólo de un relato teológico, que no debería mezclarse con la astronomía". Sin embargo, dice el Papa, "sería un error rechazar a priori esta pregunta remitiéndose a la naturaleza teológica de la historia", "Johannes Kepler (+1630) adelantó una solución que sustancialmente proponen también los astrónomos de hoy", "la gran conjunción de Júpiter y Saturno en el signo de Piscis en los años 7-6 a.C. parece un hecho constatado" (pp. 103-104).
    14. Entonces ¿es verdaderamente historia acontecida? Dice el papa Ratzinger: "El mismo (Jean) Daniélou llega a la convicción de que se trata de acontecimientos históricos, cuyo significado ha sido teológicamente interpretado por la comunidad judeocristiana y por Mateo. Por decirlo de manera sencilla: ésta es también mi convicción. Pero hemos de constatar que en el curso de los últimos cincuenta años se ha producido un cambio de opinión en la apreciación de la historicidad, que no se basa en nuevos conocimientos de la historia, sino en una actitud diferente ante la Sagrada Escritura y al mensaje cristiano en su conjunto", "ahora incluso exégetas de orientación claramente eclesial, como Ernst Nellessen o Rudolf Pesch, son contrarios a la historicidad, o por lo menos dejan abierta la cuestión" (pp. 123-124).
    * Diálogo: ¿Hemos visto su estrella?, ¿vamos de señal en señal y preguntando?