30. EXPLOTACION Y OPRESION. He visto la opresión de mi pueblo

Creado en Domingo, 31 Marzo 2013 Última actualización en Miércoles, 25 Mayo 2016
30. EXPLOTACION Y OPRESION
He visto la opresión de mi pueblo
 
1. En la Biblia hay pecados que claman al cielo: la sangre de Abel (Gn 4, 10), el abuso de los sodomitas (19, 13), la opresión del pueblo en Egipto (Ex 3, 7-10), la opresión del extranjero (22,20), la vejación de la viuda y del huérfano (22, 21-22), la explotación del jornalero (Dt 24, 14; St 5,4).¿Qué situaciones vemos de explotación y opresión?, ¿qué claves de juicio encontramos en la Biblia?, ¿qué posiciones se dan al respecto?,¿está en ruinas el sistema social y religioso?, ¿qué debemos hacer?
2. Veamos algunas situaciones. La plataforma ciudadana Democracia Real denuncia: "No somos mercancía en manos de políticos y banqueros", "llevamos mucho tiempo quejándonos y sufriendo una situación insostenible en nuestro país", "corren ríos de tinta sobre lo que está ocurriendo aquí y a nivel mundial, y también sobre las posibles reacciones para la gestión de la crisis en favor de la sociedad y no de los llamados mercados", "cada día somos testigos o víctimas del avance de esta situación: gente sin trabajo, mayores abandonados, madres y padres sin derechos, gente en la calle, extinción paulatina de la salud pública y la educación, etc".
3. Al menos 800 personas que huían de Libia se han ahogado en el mar Mediterráneo (ACNUR). Italia acusa a Gadafi de convertir el envío de barcas cargadas de inmigrantes en "un instrumento criminal, usado para ejercer presión" y solicita al Tribunal Penal Internacional que juzgue "esos crímenes". Por otra parte, el plan franco-italiano de restablecer los controles fronterizos, que Berlín apoya decididamente, tiene seguidores que no esperan a lo que decidan las instituciones comunitarias. Dinamarca da un golpe a la Europa sin fronteras con el apoyo del xenófobo Partido Popular Danés.
5. Bin Laden es ejecutado sin juicio previo. La noticia se recibe con euforia en Occidente, pero también con cautela. La espiral de la violencia está ahí: el 11-S, las guerras de Afganistán y de Irak, el 11-M, ejecución de Bin Laden y cuatro personas más, ¿qué viene después?, ¿seguirá la bárbara venganza? Para obtener información se emplearon "técnicas de interrogación coercitivas" contra presos de Guantánamo. Los talibanes vengan a Bin Laden. Un doble atentado contra un centro militar causa 80 muertos y 140 heridos al norte de Pakistán.
6. El Foro de Curas de Bilbao critica la Jornada Mundial de la Juventud que se celebrará en Madrid "con el patrocinio económico de algunas multinacionales financieras y el apoyo del Gobierno central". Estos "espectáculos de masas" no contribuyen a dar gloria al Dios de Jesús de Nazaret, sino al fortalecimiento efímero de la gloria de la Iglesia. Se habla de un despilfarro cifrado entre 48 y 54 millones de euros, de los que la mitad serán sufragados por las arcas públicas. El Foro de Curas de Madrid denuncia el "escándalo originado al comparar la facilidad con que los poderes públicos financian este acontecimiento con tantos recortes en recursos económicos y en derechos sociales como se está exigiendo a la mayoría de los ciudadanos".
7. Algunas claves bíblicas. Según el libro del Génesis, por el pecado humano la relación laboral degenera en explotación. La relación de fraternidad se transforma en relación de fuerza: la dialéctica del amo y del esclavo. El trabajo ya no es una actividad creadora, satisfactoria, estimulante, sino una realidad dura, espinosa, esclavizante (Gn 3,17-19).
8. Cuando nace Moisés, los israelitas están sometidos a dura opresión: "Les impusieron capataces para aplastarlos bajo el peso de duros trabajos, y así edificaron para el faraón las ciudades granero" (Ex 1,11). Además, el faraón dio una orden brutal contra el crecimiento del pueblo: "Todo niño que nazca lo echaréis al río" (1,22). Las circunstancias le llevaban a Moisés a ignorar la opresión de su pueblo, pero "siendo ya mayor, fue a visitar a sus hermanos y comprobó sus penosos trabajos" (2,11). En el Horeb vio "una zarza ardía sin apagarse" (3,2), era como su propio fuego interior, como la palabra de Dios que estaba escuchando: "He visto la opresión de mi pueblo" (3,7). El Dios vivo abre en la historia un camino de liberación. El ritual de la pascua judía lo proclama: "Aquel que esté oprimido, venga a celebrar la pascua". El pan ácimo (como las hierbas amargas) es símbolo de las dificultades pasadas.
9. Lo cantamos muchas veces: Levantaré la tienda. Es el mensaje de Amós, que anuncia y denuncia. El sistema está corrompido, "la tienda de David está caída" (Am 9,11). Se alcanza una prosperidad desconocida, pero el contraste entre ricos y pobres es escandaloso. Los grandes santuarios están llenos, pero la religión está pervertida. Amós es pastor y cultivador de higos. No es profesional de lo religioso ni tampoco estómago agradecido. Es independiente. Su misión tiene como punto de partida el templo de Dios. La denuncia se hace desde dentro. La hace el mismo Dios. Dos años antes del terremoto que tuvo lugar a mediados del siglo VIII, dice Amós: "El Señor ruge desde Sión, alza la voz desde Jerusalén" (1,2). Antes de que la escuchen los hombres, la escucha la naturaleza. El monte de los olivos se quiebra (Za 14,4). Se ve en el terremoto una señal que confirma el mensaje del profeta (Ver "Juan Pablo I. Caso abierto", abril 2009, 141-143). En la foto, iglesia de Santiago, de Lorca, sacudida por el terremoto: ¿es un símbolo?, ¿una señal?
10. Amós defiende el derecho de los pueblos, denuncia la injusticia allí donde se produce, proclama el juicio de las naciones. De Damasco, "porque trituró a Galaad con trillos de hierro" (Am 1,3). De Gaza y de Filistea, "porque hicieron prisioneros en masa y los vendieron a Edom" (1,6). De Tiro y de Fenicia, por lo mismo (1,9). De Edom, "porque persiguió con la espada a su hermano (Israel), ahogando toda piedad" (1,11). De Amón, "porque abrieron en canal a las mujeres encinta de Galaad, para ensanchar su territorio" (1,13). De Moab, "porque consumió con cal los huesos del rey de Edom" (2,1). También al pueblo creyente se le pide cuenta. A Judá, "porque despreciaron la ley del Señor y no guardaron sus mandatos" (2,4), y a Israel, "porque venden al justo por dinero y al pobre por un par de sandalias; pisan contra el polvo de la tierra la cabeza de los débiles", "padre e hijo acuden a la misma mujer, profanando mi santo nombre", "sobre ropas empeñadas se acuestan junto a cualquier altar" (2,6-8).
11. El profeta clama contra los poderosos: atesoran violencias y crímenes en sus palacios (3,10), conjugan el lujo y la devoción, les gusta peregrinar a los grandes santuarios, pero su devoción no es de recibo (4,4). Los santuarios bendicen la injusticia y se alimentan de ella, tranquilizan y adormecen la conciencia. Se desprecian los mandamientos de Dios (2,4), se aplasta a los pobres (2,7), se tira por tierra la justicia (5,7), se espera el día del Señor como día de fiesta cuando será de juicio (5,18), el culto que se ofrece es detestable (5,21); la confianza que se pone en el templo es falsa (6,1); el lujo es hiriente y sin entrañas (6,4-7).
12. El sacerdote de Betel, funcionario del santuario real, no puede acallar al profeta (7,12-13). El error del sacerdote, al intentarlo, está en considerar al profeta como un profesional, que se doblega ante la injusticia establecida para ganar su pan. El santuario es importante lugar de peregrinación: el santuario real, el templo del país (7,13). En él se adora a Dios, pero se le confunde con la teología nacional (el toro) y con el dios de la prosperidad. El esplendor del culto encubre la injusticia social. El poder y la riqueza lo corrompen todo. Una sociedad así no puede subsistir. Es un muro abombado que amenaza ruina (7,7-9), un templo que no aguanta la sacudida del terremoto (9,1).
13. Amós no sólo denuncia. Por encima de todo, anuncia: "Aquel día levantaré la tienda de David que está caída, repararé sus brechas y restauraré sus ruinas" (9,11). Este pasaje se cumple en la primera comunidad cristiana, libre del legalismo judío (Hch 15,16). En nuestro tiempo, el Concilio vuelve a las fuentes, a la experiencia de la primera comunidad cristiana, como clave de renovación eclesial. Pero no lo olvidemos. La vieja cristiandad, con sus ruinas seculares, se desmorona. No aguanta la sacudida del terremoto, los cambios profundos y acelerados del mundo contemporáneo.
14. Recordamos la experiencia de Bartolomé de las Casas. Desde enero de 1513 participa con Pánfilo de Narváez en la conquista de la isla de Cuba, donde la dominación europea de los cristianos se impone "a sangre y fuego". Por el sistema del repartimiento, Bartolomé recibe un grupo de indios que trabajan para él. Cómplice de la violencia se hace también cómplice de la explotación. "El clérigo Bartolomé de las Casas, escribe él mismo, andaba bien ocupado y muy solícito en sus granjerías, como los otros, enviando sus indios de su repartimiento a las minas, a sacar oro y hacer sementeras, y aprovechándose de ellos cuanto más podía".
15. Llega el conquistador Diego Velázquez y "como no había en toda la isla clérigo ni fraile", le pide a Bartolomé que les celebre la misa y les predique el evangelio. La fiesta era Pentecostés, 1514. Bartolomé "comenzó a considerar consigo mismo sobre algunas autoridades de la Sagrada Escritura". Y encontró aquel pasaje del Eclesiástico que le dejó anonadado: "Sacrificios de bienes injustos son impuros, no son aceptadas las ofrendas de los impíos. El Altísimo no acepta las ofrendas de los impíos ni por sus muchos sacrificios les perdona el pecado. Es sacrificar al hijo en presencia de su padre, robar a los pobres para ofrecer sacrificio. El pan es vida del pobre, el que se lo defrauda es homicida. Mata a su prójimo quien le quita su salario, quien no paga el justo salario derrama su sangre" (Eclo 34,18-22).
16. Bartolomé no pudo celebrar su misa. Aplicando lo uno (el texto bíblico) a lo otro (la miseria y servidumbre que padecían aquellas gentes), "determinó en sí mismo, convencido de la misma verdad, ser injusto y tiránico todo cuanto acerca de los indios en esta India se cometía". Por tanto, liberó a sus indios ("acordó totalmente dejarlos") y comenzó su predicación profética primero en Cuba, después en Santo Domingo, posteriormente en España y después en todos los reinos de las Indias, "quedando todos admirados y aun espantados de lo que les dijo". Aquel pasaje del Eclesiástico tenía una fuerza impresionante.
17. Diversas posiciones. Para Aristóteles (384-322 a.C.) la desigualdad social es una situación natural, producto de las diferencias entre los seres humanos. El liberalismo actual tiene una posición semejante: defiende el desarrollo natural de la economía de mercado, pretende reducir al mínimo la intervención estatal en materia económica y social. En esta concepción salario justo es aquel que empleador y empleado deciden libremente, sin mediación de terceros. La globalización liberal del mercado de capitales campea sin control alguno por parte de una organización nacional o internacional. Antes de la caída del muro de Berlín, los Estados tenían capacidad de intervención.
18. Para Karl Marx (1818-1883) la relación capital-trabajo es desfavorable para el trabajador que sufre diversos grados de explotación según una serie de factores. En una sociedad dividida en dos clases antagónicas, una minoría dominante construye mecanismos de explotación permanente para asegurar la reproducción del capital. El salario es injusto en la medida en que el trabajador sólo recibe una parte del producto de su trabajo. Plusvalía es la diferencia entre lo que el trabajador produce y lo que recibe como salario, es la expresión exacta de su grado de explotación.
19. En general, la doctrina social de la Iglesia es una reacción de tipo teórico, más que una vuelta al Evangelio. Se intensifica poco a poco la crítica del sistema capitalista, se relativiza el valor de la propiedad privada, se acentúa la prioridad de los derechos de los trabajadores, se atenúa (con dificultades y resistencias) la cerrazón frente al socialismo. Sin embargo, la doctrina social de la Iglesia, incluso en sus expresiones más avanzadas, es irreal frente al mundo capitalista. El mensaje social del Evangelio toma posición en favor de los pobres, pero las grandes Iglesias cristianas son incapaces de asumirlo vitalmente. Por esta razón: “estructuralmente son ricas y poderosas y están comprometidas con los intereses de los ricos” (J.Mª Díez Alegría).
20. ¿Qué debemos hacer? A la pregunta responde Juan el Bautista: no hacer extorsión a nadie, compartir (Lc 3,10-14). El Evangelio no es abstracto ni tampoco neutral. Es buena noticia para los pobres: "Bienaventurados los pobres porque vuestro es el reino de Dios" (Lc 6,20; ver Mt 5,3). Es mala noticia para los ricos: "¡Ay de vosotros, los ricos!" (Lc 6,24). Jesús se sitúa en la línea de los profetas. Donde hay opresión, hay palabra de liberación: "El espíritu del Señor está sobre mi, porque me ha ungido para anunciar a los pobres la buena nueva, me ha enviado a proclamar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, para dar la libertad a los oprimidos" (Lc 4,18-19).
21. El Evangelio denuncia el abismo social que separa a ricos y pobres (Lc 16,19-31). Jesús no se pone del lado del dinero y del poder. Entre la muchedumbre y los poderosos, opta por la muchedumbre, vejada y abatida (Mt 9,36). "No podéis servir a Dios y al dinero", dice Jesús (Mt 6,24). Y también:"¡Qué difícil es que los que tienen riquezas entren en el Reino de Dios!". Los discípulos preguntan: Entonces ¿quién puede salvarse? Responde Jesús:"Para los hombres es imposible; pero no para Dios, porque todo es posible para Dios" (Mc 10,23-27).
22. No sólo no robarás (Dt 5,19), sino que compartirás tus bienes (Lc 19,8-10). Los primeros cristianos comparten. Las relaciones humanas, falseadas y reducidas a relaciones de amo y esclavo, son transformadas en relaciones de fraternidad mediante el compartir. El dinero pierde su significado opresor y se convierte en medio, instrumento y señal de comunión. La comunión de corazones se manifiesta en una efectiva comunicación de bienes (Hch 2,42-44;4,32;2 Co 8 y 9).
23. Hay que defender la dignidad y derechos del hombre (GS 26 y 27), superar las grandes desigualdades sociales (GS 63 y 66), crear comunidades vivas, levantar la tienda caída. Siendo comunidad, la Iglesia es "luz de las gentes" (LG 1), "signo levantado en medio de las naciones" (SC 2). No es el individuo, sino la comunidad quien renueva profundamente a la Iglesia. No es el individuo, sino la comunidad quien puede realizar una contestación de la sociedad, tal y como está configurada. No es el individuo, sino la comunidad, quien puede vivir hoy las señales del Evangelio.

* Para la reflexión personal o de grupo:
- algunas situaciones actuales
- la relación laboral degenera en explotación
- el Dios vivo abre en la historia un camino de liberación
- el sistema está en ruinas, el templo no aguanta la sacudida del terremoto
- peregrinaciones masivas, viajes faraónicos
- el pan es vida del pobre
- la desigualdad social es una situación natural
- una minoría dominante construye mecanismos de explotación permanente
- las grandes Iglesias son ricas y poderosas
- ¿qué debemos hacer?