- LO QUE PASA BAJO EL SOL. Vanidad de vanidades

Creado en Jueves, 07 Noviembre 2013 Última actualización en Lunes, 31 Marzo 2014

- LO QUE PASA BAJO EL SOL
Vanidad de vanidades


1.- El Eclesiastés (en hebreo cohélet, hombre de la asamblea) se presenta como autor del libro del mismo nombre y como hijo de David (Ecl 1,1). Se le ha atribuido por ello a Salomón. Sin embargo, el seudónimo no le cae bien al famoso rey; además, ¿por qué habría de usarlo? El autor es un sabio, que enseñó doctrina al pueblo (12,9). Pudo vivir hacia el siglo III a.C., en plena cultura griega. Aplicó su corazón a conocer la sabiduría (1,17), observó lo que pasa bajo el sol y llega a esta conclusión: Vanidad de vanidades (1,2), nada hay nuevo bajo el sol (1,9), todo es vanidad y atrapar vientos (1,14). Es creyente, pero no ingenuo. Su mirada es crítica: ¿realismo?, ¿pesimismo?, ¿relatividad de relatividades?, ¿palabra de Dios?
2.- El autor tiene un largo recorrido vital: ha buscado la felicidad en el placer (2,1), ha vivido como un rey (palacios, riquezas, servidumbre, tributos), como ninguno de sus predecesores en Jerusalén (2,3-11). Sin embargo, dice, todo es vanidad, la sabiduría, los afanes, las fatigas: Como la suerte del necio será la mía, ¿para qué vale mi sabiduría? ...el sabio muere igual que el necio...Detesté todos mis fatigosos afanes bajo el sol, que yo dejo a mi sucesor. ¿Quién sabe si será sabio o necio? (2,15-19).
3.- La muerte iguala a todos, sabios y necios, ricos y pobres. Es el destino común (9,2-3). El Eclesiastés inspira las coplas de Jorge Manrique (1440-1478), escritas a la muerte de su padre: "Nuestras vidas son los ríos / que van a dar en la mar / que es el morir. /...Allegados, son iguales / los que viven por sus manos / y los ricos", "ved de cuán poco valor / son las cosas tras que andamos / y corremos", "así que no hay cosa fuerte, / que a papas y emperadores / y prelados / así los trata la muerte / como a los pobres pastores / de ganados".
4.- La iniquidad y la impiedad están donde no deben: En la sede del derecho, allí está la iniquidad; y en el sitial del justo, allí el impío (3,16), otra calamidad he visto bajo el sol, como error que emana de la autoridad. La necedad elevada a grandes dignidades (10,5-6). Santa Teresa (1515-1582), que vivió de cerca la excomunión de San Juan de la Cruz, está curada de espanto. Para no olvidarlo, lleva esta letrilla como registro en su breviario: "Nada te turbe, / nada te espante, / todo se pasa, / Dios no se muda, / la paciencia todo lo alcanza, / quien a Dios tiene / nada le falta, / sólo Dios basta".
5.- La violencia y la injusticia campean por doquier, mejor sería no verlo: Vi el llanto de los oprimidos, sin tener quien los consuele; la violencia de sus verdugos, sin tener quien los vengue. Felicité a los muertos que ya perecieron, más que a los vivos que aún viven. Más feliz aún que entrambos es aquel que aún no ha existido (4,1-3). Además, todo se justifica: Si en la región ves la opresión del pobre y la violación del derecho y de la justicia, no te asombres por eso. Se te dirá que una dignidad vigila sobre otra dignidad, y otras más dignas sobre ambas. Se invocará el interés común y el servicio del rey (5,7-8).
6.- Con el sucesor pasará lo mismo, no hay que hacerse falsas ilusiones. No dejará buen recuerdo: Más vale mozo pobre y sabio, que rey viejo y necio, que no sabe ya consultar... Veo a todos los vivientes que caminan bajo el sol, ponerse junto al mozo, el sucesor, el que ocupará su puesto. Era sin fin la multitud a cuyo frente estaba; tampoco la posteridad se contentará de él  (4, 13-16).
7.- Otra vanidad, la ambición y la riqueza: Un hombre solo, sin sucesor, sin hijos ni hermano; sin límite a su fatiga, sin que sus ojos se harten de riqueza (4,8).¿Para quién se fatiga? Jesús aconseja no acumular riquezas: ¿Para quién serán? (Lc 12,20). El dinero nadie se lo puede llevar: Quien ama el dinero, no se harta de él; y para quien ama riquezas, no bastan ganancias. También esto es vanidad. A muchos bienes, muchos que los devoren...Como salió desnudo del vientre de su madre, desnudo volverá, como ha venido; y nada podrá sacar de sus fatigas que pueda llevar en la mano (Ecl 5,9-14).
8.- Un absurdo se da en la tierra: Hay justos a quienes les va mal y malos a quienes les va bien (8,14; ver Sal 73). Un mal momento llega a todos, pero el hombre ignora cuándo: Como peces cogidos en la red... se enredan los hombres cuando un mal momento les cae encima de repente (Ecl 9,12).
9.- Se desprecia la sabiduría del pobre que pudo librar la ciudad sitiada: Se encontraba allí un hombre pobre y sabio. El pudo haber librado a la ciudad gracias a su sabiduría, pero nadie paró mientes en aquel pobre. Y yo me digo: Más vale maña que fuerza, pero la sabiduría del pobre se desprecia y sus palabras no se escuchan (9,15-16).
10. Entonces, ¿nada tiene sentido?, ¿todo es absurdo? No, cada cosa tiene su tiempo: Su tiempo el nacer, su tiempo el morir; su tiempo el plantar, su tiempo el arrancar...su tiempo el llorar, su tiempo el reír...su tiempo el abrazarse, su tiempo el separarse...su tiempo el callar, su tiempo el hablar...su tiempo la guerra, su tiempo la paz...He considerado la tarea que Dios ha puesto a los humanos para que en ella se ocupen. El ha hecho todas las cosas apropiadas a su tiempo (3,1-10).
11.- Hay que aprovechar el momento: Anda, come tu pan y bebe de buen grado tu vino, que Dios está contento con tus obras... Vive la vida con la mujer que amas, todo el espacio de tu vana existencia que se te ha dado bajo el sol, ya que tal es tu parte en la vida...Todo lo que esté a tu alcance, hazlo con empeño, pues no se trabaja ni se planta, no hay conocer ni saber en el abismo a donde te encaminas (9,7-10). ¿Estamos ante el carpe diem (atrapa el día) de Horacio? (Odas, 11,8; siglo I a.C.), ¿comamos y bebamos que mañana moriremos? (1 Co 15,32). La visión del Eclesiastés es creyente: Quien come y quien bebe, lo tiene de Dios... él da sabiduría, ciencia y alegría (Ecl 2,25-26).
12.- Es importante la ayuda mutua: Más valen dos que uno solo, pues obtienen mayor ganancia de su esfuerzo. Pues si cayeren, el uno levantará a su compañero; pero, ¡ay del solo que cae!, que no tiene quien le levante...La cuerda de tres hilos no es fácil de romper (4,9-12). Es preciso sembrar para poder recoger: Echa tu pan al agua, que al cabo de mucho tiempo lo encontrarás. Reparte con siete, y también con ocho, que no sabes qué mal puede venir sobre la tierra (11,1-2).
13.- Diversos consejos: Más vale el renombre que óleo perfumado (7,1), más vale el término de una cosa que su comienzo (7,8), no digas ¿cómo es que el tiempo pasado fue mejor que el presente? Pues no es de sabios preguntar sobre ello (7,10), la sabiduría da más fuerza al sabio que diez poderosos que haya en la ciudad (7,19), Dios hizo sencillo al hombre, pero él se complicó con muchas razones (7,29), quien se atiene al mandamiento, no sabe de conspiraciones (8,5), una mosca muerta pudre una copa de perfume, monta más un poco de necedad que sabiduría y honor (10,1), componer muchos libros es nunca acabar, y estudiar demasiado daña la salud (12, 12). Observación importante: tal y como aparece, la visión que se da de la mujer es negativa e injusta (7,26-28).
14.- No conocemos la obra de Dios, su acción: Como no sabes cómo viene el espíritu a los huesos en el vientre de la mujer encinta, así tampoco sabes la obra de Dios que todo lo hace (11,5). Se dice en el salmo 73: Estúpido de mi, no comprendía, una bestia era ante ti. Se echa de menos la experiencia del Evangelio, que descubre la acción de Dios en la historia: A vosotros se os ha dado el misterio del reino de Dios (Mc 4,11).
15.- En cualquier caso, importa el temor de Dios: He visto que los justos y los sabios y sus obras están en manos de Dios (Ecl 9,1), Dios juzgará al justo y al impío (3,17), guarda tus pasos cuando vas a la casa de Dios. Acercarse obediente vale más que el sacrificio de los necios (4,17), no te precipites a hablar, ni tu corazón se apresure a pronunciar una palabra ante Dios (5,1), alégrate, mozo, en tu juventud...vete por donde te lleve el corazón...pero a sabiendas de que por todo ello te emplazará Dios a juicio (11,9), acuérdate de tu creador en tus días mozos, mientras no vengan los días malos en que dirás: No me gustan, ... mientras no ... se quiebre el cántaro contra la fuente, se caiga la polea dentro del pozo, vuelva el polvo a la tierra...y el espíritu vuelva a Dios (12,1-7).
16.- El poeta Gustavo Adolfo Bécquer (1836-1870) replica al Eclesiastés en sus rimas escritas ante la muerte y el entierro de una niña: "¿Vuelve el polvo al polvo? / ¿vuela el alma al cielo? / ¿Todo es vil materia, / podredumbre y cieno? / ¡No sé; pero hay algo / que explicar no puedo / que al par nos infunde / repugnancia y duelo / al dejar tan tristes, / tan solos los muertos!". Ante la muerte, "el máximo enigma de la vida humana" (GS 18), se necesita (especialmente) descubrir la buena nueva del Evangelio y recibir una de sus señales: los muertos resucitan (Mt 11,5).
 
* Diálogo: Sobre lo que pasa bajo el sol.
- todo es vanidad, nada nuevo hay bajo el sol
- la muerte iguala a todos, sabios y necios, ricos y pobres
- en la sede del derecho, está la iniquidad
- la violencia y la injusticia campean por doquier
- con el sucesor pasará lo mismo, no hay que hacerse falsas ilusiones
- el dinero nadie se lo puede llevar, ¿para quién será?
- hay justos a quienes le va mal y malos a quienes les va bien
- un mal momento llega a todos, el hombre ignora cuándo
- se desprecia la sabiduría del pobre
- ¿realismo?, ¿pesimismo?, ¿nada tiene sentido?, ¿todo es absurdo?
- cada cosa a su tiempo
- hay que aprovechar el momento
- es importante la ayuda mutua
- es preciso sembrar para poder recoger
- ¿cualquier tiempo pasado fue mejor?
- la visión que se da de la mujer es negativa e injusta
- no conocemos la obra de Dios, su acción
- importa el temor de Dios
- se necesita la buena nueva del Evangelio
- ¿está inspirado el Eclesiastés?, ¿es palabra de Dios?
- ¿qué experiencias tenemos?, ¿qué escuchamos?
 


1.- El Eclesiastés (en hebreo cohélet, hombre de la asamblea) se presenta como autor del libro del mismo nombre y como hijo de David (Ecl 1,1). Se le ha atribuido por ello a Salomón. Sin embargo, el seudónimo no le cae bien al famoso rey; además, ¿por qué habría de usarlo? El autor es un sabio, que enseñó doctrina al pueblo (12,9). Pudo vivir hacia el siglo III a.C., en plena cultura griega. Aplicó su corazón a conocer la sabiduría (1,17), observó lo que pasa bajo el sol y llega a esta conclusión: Vanidad de vanidades (1,2), nada hay nuevo bajo el sol (1,9), todo es vanidad y atrapar vientos (1,14). Es creyente, pero no ingenuo. Su mirada es crítica: ¿realismo?, ¿pesimismo?, ¿relatividad de relatividades?, ¿palabra de Dios?
2.- El autor tiene un largo recorrido vital: ha buscado la felicidad en el placer (2,1), ha vivido como un rey (palacios, riquezas, servidumbre, tributos), como ninguno de sus predecesores en Jerusalén (2,3-11). Sin embargo, dice, todo es vanidad, la sabiduría, los afanes, las fatigas: Como la suerte del necio será la mía, ¿para qué vale mi sabiduría? ...el sabio muere igual que el necio...Detesté todos mis fatigosos afanes bajo el sol, que yo dejo a mi sucesor. ¿Quién sabe si será sabio o necio? (2,15-19).
3.- La muerte iguala a todos, sabios y necios, ricos y pobres. Es el destino común (9,2-3). El Eclesiastés inspira las coplas de Jorge Manrique (1440-1478), escritas a la muerte de su padre: "Nuestras vidas son los ríos / que van a dar en la mar / que es el morir. /...Allegados, son iguales / los que viven por sus manos / y los ricos", "ved de cuán poco valor / son las cosas tras que andamos / y corremos", "así que no hay cosa fuerte, / que a papas y emperadores / y prelados / así los trata la muerte / como a los pobres pastores / de ganados".
4.- La iniquidad y la impiedad están donde no deben: En la sede del derecho, allí está la iniquidad; y en el sitial del justo, allí el impío (3,16), otra calamidad he visto bajo el sol, como error que emana de la autoridad. La necedad elevada a grandes dignidades (10,5-6). Santa Teresa (1515-1582), que vivió de cerca la excomunión de San Juan de la Cruz, está curada de espanto. Para no olvidarlo, lleva esta letrilla como registro en su breviario: "Nada te turbe, / nada te espante, / todo se pasa, / Dios no se muda, / la paciencia todo lo alcanza, / quien a Dios tiene / nada le falta, / sólo Dios basta".
5.- La violencia y la injusticia campean por doquier, mejor sería no verlo: Vi el llanto de los oprimidos, sin tener quien los consuele; la violencia de sus verdugos, sin tener quien los vengue. Felicité a los muertos que ya perecieron, más que a los vivos que aún viven. Más feliz aún que entrambos es aquel que aún no ha existido (4,1-3). Además, todo se justifica: Si en la región ves la opresión del pobre y la violación del derecho y de la justicia, no te asombres por eso. Se te dirá que una dignidad vigila sobre otra dignidad, y otras más dignas sobre ambas. Se invocará el interés común y el servicio del rey (5,7-8).
6.- Con el sucesor pasará lo mismo, no hay que hacerse falsas ilusiones. No dejará buen recuerdo: Más vale mozo pobre y sabio, que rey viejo y necio, que no sabe ya consultar... Veo a todos los vivientes que caminan bajo el sol, ponerse junto al mozo, el sucesor, el que ocupará su puesto. Era sin fin la multitud a cuyo frente estaba; tampoco la posteridad se contentará de él  (4, 13-16).
7.- Otra vanidad, la ambición y la riqueza: Un hombre solo, sin sucesor, sin hijos ni hermano; sin límite a su fatiga, sin que sus ojos se harten de riqueza (4,8).¿Para quién se fatiga? Jesús aconseja no acumular riquezas: ¿Para quién serán? (Lc 12,20). El dinero nadie se lo puede llevar: Quien ama el dinero, no se harta de él; y para quien ama riquezas, no bastan ganancias. También esto es vanidad. A muchos bienes, muchos que los devoren...Como salió desnudo del vientre de su madre, desnudo volverá, como ha venido; y nada podrá sacar de sus fatigas que pueda llevar en la mano (Ecl 5,9-14).
8.- Un absurdo se da en la tierra: Hay justos a quienes les va mal y malos a quienes les va bien (8,14; ver Sal 73). Un mal momento llega a todos, pero el hombre ignora cuándo: Como peces cogidos en la red... se enredan los hombres cuando un mal momento les cae encima de repente (Ecl 9,12).
9.- Se desprecia la sabiduría del pobre que pudo librar la ciudad sitiada: Se encontraba allí un hombre pobre y sabio. El pudo haber librado a la ciudad gracias a su sabiduría, pero nadie paró mientes en aquel pobre. Y yo me digo: Más vale maña que fuerza, pero la sabiduría del pobre se desprecia y sus palabras no se escuchan (9,15-16).
10. Entonces, ¿nada tiene sentido?, ¿todo es absurdo? No, cada cosa tiene su tiempo: Su tiempo el nacer, su tiempo el morir; su tiempo el plantar, su tiempo el arrancar...su tiempo el llorar, su tiempo el reír...su tiempo el abrazarse, su tiempo el separarse...su tiempo el callar, su tiempo el hablar...su tiempo la guerra, su tiempo la paz...He considerado la tarea que Dios ha puesto a los humanos para que en ella se ocupen. El ha hecho todas las cosas apropiadas a su tiempo (3,1-10).
11.- Hay que aprovechar el momento: Anda, come tu pan y bebe de buen grado tu vino, que Dios está contento con tus obras... Vive la vida con la mujer que amas, todo el espacio de tu vana existencia que se te ha dado bajo el sol, ya que tal es tu parte en la vida...Todo lo que esté a tu alcance, hazlo con empeño, pues no se trabaja ni se planta, no hay conocer ni saber en el abismo a donde te encaminas (9,7-10). ¿Estamos ante el carpe diem (atrapa el día) de Horacio? (Odas, 11,8; siglo I a.C.), ¿comamos y bebamos que mañana moriremos? (1 Co 15,32). La visión del Eclesiastés es creyente: Quien come y quien bebe, lo tiene de Dios... él da sabiduría, ciencia y alegría (Ecl 2,25-26).
12.- Es importante la ayuda mutua: Más valen dos que uno solo, pues obtienen mayor ganancia de su esfuerzo. Pues si cayeren, el uno levantará a su compañero; pero, ¡ay del solo que cae!, que no tiene quien le levante...La cuerda de tres hilos no es fácil de romper (4,9-12). Es preciso sembrar para poder recoger: Echa tu pan al agua, que al cabo de mucho tiempo lo encontrarás. Reparte con siete, y también con ocho, que no sabes qué mal puede venir sobre la tierra (11,1-2).
13.- Diversos consejos: Más vale el renombre que óleo perfumado (7,1), más vale el término de una cosa que su comienzo (7,8), no digas ¿cómo es que el tiempo pasado fue mejor que el presente? Pues no es de sabios preguntar sobre ello (7,10), la sabiduría da más fuerza al sabio que diez poderosos que haya en la ciudad (7,19), Dios hizo sencillo al hombre, pero él se complicó con muchas razones (7,29), quien se atiene al mandamiento, no sabe de conspiraciones (8,5), una mosca muerta pudre una copa de perfume, monta más un poco de necedad que sabiduría y honor (10,1), componer muchos libros es nunca acabar, y estudiar demasiado daña la salud (12, 12). Observación importante: tal y como aparece, la visión que se da de la mujer es negativa e injusta (7,26-28).
14.- No conocemos la obra de Dios, su acción: Como no sabes cómo viene el espíritu a los huesos en el vientre de la mujer encinta, así tampoco sabes la obra de Dios que todo lo hace (11,5). Se dice en el salmo 73: Estúpido de mi, no comprendía, una bestia era ante ti. Se echa de menos la experiencia del Evangelio, que descubre la acción de Dios en la historia: A vosotros se os ha dado el misterio del reino de Dios (Mc 4,11).
15.- En cualquier caso, importa el temor de Dios: He visto que los justos y los sabios y sus obras están en manos de Dios (Ecl 9,1), Dios juzgará al justo y al impío (3,17), guarda tus pasos cuando vas a la casa de Dios. Acercarse obediente vale más que el sacrificio de los necios (4,17), no te precipites a hablar, ni tu corazón se apresure a pronunciar una palabra ante Dios (5,1), alégrate, mozo, en tu juventud...vete por donde te lleve el corazón...pero a sabiendas de que por todo ello te emplazará Dios a juicio (11,9), acuérdate de tu creador en tus días mozos, mientras no vengan los días malos en que dirás: No me gustan, ... mientras no ... se quiebre el cántaro contra la fuente, se caiga la polea dentro del pozo, vuelva el polvo a la tierra...y el espíritu vuelva a Dios (12,1-7).
16.- El poeta Gustavo Adolfo Bécquer (1836-1870) replica al Eclesiastés en sus rimas escritas ante la muerte y el entierro de una niña: "¿Vuelve el polvo al polvo? / ¿vuela el alma al cielo? / ¿Todo es vil materia, / podredumbre y cieno? / ¡No sé; pero hay algo / que explicar no puedo / que al par nos infunde / repugnancia y duelo / al dejar tan tristes, / tan solos los muertos!". Ante la muerte, "el máximo enigma de la vida humana" (GS 18), se necesita (especialmente) descubrir la buena nueva del Evangelio y recibir una de sus señales: los muertos resucitan (Mt 11,5).
 
* Diálogo: Sobre lo que pasa bajo el sol.
- todo es vanidad, nada nuevo hay bajo el sol
- la muerte iguala a todos, sabios y necios, ricos y pobres
- en la sede del derecho, está la iniquidad
- la violencia y la injusticia campean por doquier
- con el sucesor pasará lo mismo, no hay que hacerse falsas ilusiones
- el dinero nadie se lo puede llevar, ¿para quién será?
- hay justos a quienes le va mal y malos a quienes les va bien
- un mal momento llega a todos, el hombre ignora cuándo
- se desprecia la sabiduría del pobre
- ¿realismo?, ¿pesimismo?, ¿nada tiene sentido?, ¿todo es absurdo?
- cada cosa a su tiempo
- hay que aprovechar el momento
- es importante la ayuda mutua
- es preciso sembrar para poder recoger
- ¿cualquier tiempo pasado fue mejor?
- la visión que se da de la mujer es negativa e injusta
- no conocemos la obra de Dios, su acción
- importa el temor de Dios
- se necesita la buena nueva del Evangelio
- ¿está inspirado el Eclesiastés?, ¿es palabra de Dios?
- ¿qué experiencias tenemos?, ¿qué escuchamos?