- PROVERBIOS .Siglos de experiencia

Creado en Jueves, 07 Noviembre 2013 Última actualización en Lunes, 31 Marzo 2014

- PROVERBIOS
Siglos de experiencia


1.- El libro de los Proverbios recoge siglos de experiencia: de experiencia bíblica, en la que Dios manifiesta de muchas maneras lo que quiere del hombre, y de experiencia humana común, compartida con pueblos que van desde Mesopotamia a Egipto. Allá donde se encuentre, la sabiduría es considerada como manifestación de Dios.
2.- La experiencia es la toma de conciencia más inmediata de la realidad, algo eminentemente personal, pero también profundamente colectivo, una herencia común. La experiencia nos sitúa en medio de la realidad. El libro de los Proverbios abunda en experiencias. Su forma de enseñanza, especialmente orientada a la práctica, no se pierde en divagaciones abstractas. Es una recopilación de máximas y sentencias, un refranero.
3.- Los refranes son “sentencias sacadas de la misma experiencia, madre de las ciencias todas” (Quijote I, XXI). Algunos refranes nuestros: “Ojos que no ven, corazón que no siente”, “al que madruga, Dios le ayuda”, “a Dios rogando y con el mazo dando”, “dádivas quebrantan peñas”, “del dicho al hecho hay mucho trecho”, “donde menos se piensa, salta la liebre”, “el hombre propone y Dios dispone”, “quien bien te quiere, te hará llorar, y el que no, reír y cantar”, “la avaricia rompe el saco”, “más sabe el necio en su casa que el cuerdo en la ajena”, “no es oro todo lo que reluce”, “por el hilo se saca el ovillo”.  
4.- El libro de los Proverbios se forma en torno a dos colecciones: la gran colección de Salomón (Pr 10-22,16: 375 sentencias), y la segunda (25-29: 128 sentencias).  A la primera se añaden las "palabras de los sabios" (22,17-24,22) y su continuación (24,23-24); a la segunda colección  se añaden  "palabras de Agur" (30,1-14), proverbios numéricos (30,15-33) y "palabras de Lemuel" (31,1-9). En el prólogo (1-9), se invita a aprender sabiduría; en el epílogo se ensalza a la mujer perfecta (31,10-31).
5.- ¿Qué finalidad tiene el libro?, ¿para qué se escribe?: "para aprender sabiduría e instrucción, para entender los discursos profundos, para alcanzar instrucción y perspicacia, - justicia, equidad y rectitud -, para enseñar a los simples la prudencia, a los jóvenes ciencia y reflexión, para descifrar proverbios y enigmas, los dichos de los sabios y sus adivinanzas. Que atienda el sabio y crecerá en doctrina, y el inteligente aprenderá a hacer proyectos" (1,2-6). Lo primero de todo: "El temor de Dios es el principio de la sabiduría” (1,7).
6.- En el prólogo la sabiduría está en la instrucción del padre y en la lección de la madre (1,8), en huir de las malas compañías (1,15), “también yo fui hijo para mi padre, tierno y querido a los ojos de mi madre. El me enseñaba y me decía: Retén mis palabras en tu corazón” (4,3-4), la sabiduría “clama por las calles, por las plazas alza su voz” (1,20;8,1-11): ”el que me escucha vivirá seguro” (1,33), “si invocas a la inteligencia y llamas a voces a la prudencia, si la buscas como la plata y como un tesoro la rebuscas, entonces entenderás el temor del Señor y la ciencia de Dios encontrarás, porque el Señor es el que da la sabiduría” (2,3-6), “confía en el Señor de todo corazón y no te apoyes en tu propia inteligencia, reconócele en todos tus caminos y él enderezará tus sendas” (3,5-6), “no envidies al hombre violento ni elijas ninguno de sus caminos” (3,33), “no te metas por la senda de los perversos ni vayas por el camino de los malvados” (4,14), “no hagas caso de la mujer perversa, pues miel destilan los labios de la extraña” (5,2-3;6,20-7,27), “gózate en la mujer de tu mocedad” (5,18), cuidado con la fianza imprudente (6,1-5), “vete donde la hormiga, perezoso, mira sus andanzas y te harás sabio” (6,6).   
7.- La sabiduría se presenta a si misma: “El Señor me creó, primicia de su camino...Cuando asentó los cielos, allí estaba yo...yo estaba allí como arquitecto, y era yo todos los días su delicia, jugando en su presencia en todo tiempo, jugando por el orbe de la tierra; y mis delicias están con los hijos de los hombres  (8,22-31), “la sabiduría ha edificado una casa, ha labrado sus siete columnas, ha hecho su matanza, ha mezclado su vino, ha aderezado también su mesa. Ha mandado a sus criados y anuncia en lo alto de las colinas de la ciudad: Si alguno es simple, véngase acá. Y al falto de juicio le dice: Venid y comed de mi pan, bebed del vino que he mezclado; dejaos de simplezas y viviréis, y dirigios por los caminos de la inteligencia” (9,1-6). Como la sabiduría, la necedad también anda por la calle (9,13-18). Hay que elegir, estamos entre dos caminos (Sal 1).
8.- La gran colección de Salomón parece ser la parte más antigua. Veamos algunas sentencias: "El hijo sabio es la alegría del padre, el hijo necio entristece a su madre" (10,1), "el sensato de corazón acepta los mandatos, el hombre charlatán va a la ruina" (10,8), "quien va derecho, va seguro, quien va con rodeos es descubierto" (10,9), " a si mismo se beneficia el que es compasivo (11,17), “tarde o temprano, el malvado la paga” (11,21), "quien habla sin tino, hiere como espada; mas la lengua de los sabios cura" (12,18), "la sabiduría edifica su casa; la necedad con sus manos la destruye" (14,1), "encomienda tus obras al Señor y tus proyectos se llevarán a cabo" (16,3), "el corazón del hombre medita su camino, pero es el Señor quien asegura sus pasos" (16,9), "el que vive apartado, busca su capricho, se enfada por cualquier consejo" (18,1), "si uno responde antes de escuchar, eso es para él necedad y confusión" (18,13), "al hombre le parecen rectos todos sus caminos, pero es el Señor quien pesa los corazones" (21,2).
9.- Las palabras de los sabios son un apéndice de la gran colección salomónica: "¿No he escrito para ti treinta capítulos de consejos y ciencia, para hacerte conocer la certeza de las palabras verdaderas, y puedas responder palabras verdaderas a quien te envíe?" (22, 20-21), “no desplaces el lindero antiguo, no entres en el campo de los huérfanos, porque su vengador es poderoso, y defendería su pleito contra ti” (23,10), “no ahorres corrección al niño, que no se va a morir porque le castigues con la vara” (23,13; en nuestra sociedad el castigo físico está penalizado), “el padre del justo rebosa de gozo, quien engendra un sabio por él se regocija. Se alegrarán tu padre y tu madre, y gozará la que te ha engendrado” (23,24-25), “con la sabiduría se construye una casa y con la prudencia se afianza” (24,3). Continuación de lo anterior: “también esto pertenece a los sabios: hacer acepción de personas en el juicio no está bien. Al que dice al malo: Eres justo, le maldicen los pueblos” (24,23-24), “besa en los labios el que responde con franqueza” (24,26), “ordena tus trabajos de fuera y prepara tus faenas en el campo; y después puedes construirte tu casa” (24, 27).
10.- Veamos la segunda colección de Salomón: “También estos son los proverbios de Salomón, transcritos por los hombres de Ezequías, rey de Judá” (25,1), “no respondas a un necio según su necedad, no sea que tú también te vuelvas como él” (26,4), “se corta los pies, se empapa de amargura el que envía un recado en mano de un necio” (26,6), “como el perro vuelve a su vómito, vuelve el necio a su insensatez” (26,11), “que otro te alabe y no tu propia boca” (27,2), “como yerra el pájaro lejos de su nido, así yerra el hombre lejos de su hogar” (27,8), “el que guarda la ley es un hijo inteligente, el que frecuenta orgías es la deshonra de su padre” (28,7), “el que aumenta su riqueza por usura o interés la amontona para el que se compadece de los pobres” (28,8), “el que aparta su oído para no oír la ley, hasta su oración es abominable” (28,9), “el que da a los pobres no conocerá la indigencia” (28,27), “el que ama la sabiduría, da alegría a su padre; el que anda con prostitutas, disipa su fortuna” (29,3), “el justo conoce la causa de los débiles” (29,7), “el necio da salida a toda su pasión, el sabio la reprime y apacigua” (29,11), “el rey que juzga con verdad a los débiles, asegura su trono para siempre” (29,14).
11.- Las palabras de Agur son un apéndice de la segunda colección. Veamos algunas: “probadas son todas las palabras de Dios; él es un escudo para cuantos a él se acogen. No añadas nada a sus palabras, no sea que te reprenda y pases por mentiroso”(30,5-6), "dos cosas te pido: no me las niegues antes de mi muerte. Aleja de mi la mentira y la palabra engañosa; no me des pobreza ni riqueza, déjame gustar mi ración de pan, no sea que llegue a hartarme y reniegue y diga: ¿Quién es el Señor?, o no sea que, siendo pobre, me dé al robo e injurie el nombre de mi Dios" (30,7-9).
12.- Los proverbios numéricos participan a la vez de la máxima, del enigma y de la comparación. Veamos un ejemplo: “Tres cosas hay que me desbordan y cuatro que no conozco: el camino del águila en el cielo, el camino de la serpiente por la roca, el camino del navío en alta mar, el camino del hombre en la doncella” (30,18-19).
13.- Las palabras de Lemuel, rey de Massá, tribu ismaelita del norte de Arabia (Gn 25,14), son palabras que le enseñó su madre:  “No entregues tu vigor a las mujeres, ni tus caminos a las que pierden a los reyes” (31,3), “no es para los reyes, Lemuel, no es para los reyes beber vino, ni para los príncipes ser aficionado a la bebida. No sea que, bebiendo, olviden sus decretos y perviertan las causas de todos los desvalidos” (31,4-5)”, “abre tu boca en favor del mudo, por la causa de todos los abandonados; abre tu boca, juzga con justicia y defiende la causa del mísero y del pobre” (31,8-9).
14.- El epílogo hace el elogio de la mujer perfecta, modelo de sabiduría: “Una mujer completa ¿quién la encontrará? Es mucho más valiosa que las perlas. En ella confía el corazón de su marido, y no será sin provecho. Le produce el bien, no el mal, todos los días de su vida. Se busca lana y lino y lo trabaja con manos diligentes...Abre su boca con sabiduría, lección de amor hay en su lengua. Está atenta a la marcha de su casa y no come el pan de ociosidad. Se levantan sus hijos y la llaman dichosa; su marido y hace su elogio” (31,10-28).

* Diálogo: ¿Sirven para hoy los proverbios de ayer?
- muchos tienen valor permanente
- tienen sus limitaciones
- deben leerse en el espíritu del Evangelio
- recordamos algunas experiencias