- COMUNIDAD DE CORINTO. Cristo, fuerza de Dios

Creado en Jueves, 20 Abril 2017 Última actualización en Jueves, 25 Mayo 2017

 COMUNIDAD DE CORINTO

Cristo, fuerza de Dios

1. A finales del año 50, Pablo “marchó de Atenas y llegó a Corinto”, capital de la provincia romana de Acaya. Se encontró con un judío llamado Aquila, que acababa de llegar de Italia, y con su mujer Priscila, “por haber decretado Claudio que todos los judíos saliesen de Roma”. Pablo, “como era del mismo oficio, se quedó a vivir y a trabajar con ellos. Eloficio de ellos era fabricar tiendas”, “cada sábado en la sinagoga discutía, y se esforzaba porconvencer a judíos y a griegos”. Cuando llegaron de Macedonia Silas y Timoteo, Pablo se dedicó enteramente a la palabra, dando testimonio a los judíos de que el Cristo es Jesús (Hch 18,1-5). Hacia el año 49, el emperador Claudio  “expulsó de Roma a los judíos porque, impulsados por Cresto (¿Cristo?), asiduamente provocaban tumultos” (Suetonio, Vita Claudii 25, 4). 

2. De la sinagoga a una casa: Como los judíos se oponían y proferían blasfemias, Pablo sacudió sus vestidos y les dijo: “Vuestra sangre recaiga sobre vuestras cabezas; yo soy inocente y desde ahora me dirigiré a los gentiles”. Entonces se retiró de allí y entró en casa de un tal Justo, que adoraba a Dios, cuya casa estaba contigua a la sinagoga: “Crispo, el jefe de la sinagoga creyó en el Señor con toda su casa; y otros muchos corintios al oír a Pablo creyeron y recibieron el bautismo”. El Señor dijo a Pablo durante la noche en una visión: “No tengas miedo, sigue hablando y no calles; porque yo estoy contigo y nadie te pondrá la mano encima para hacerte mal, pues yo tengo un pueblo numeroso en esta ciudad”.Pablo permaneció un año y seis meses enseñando entre ellos la palabra de Dios (Hch 18, 6-11).

3. Los judíos acusan a Pablo ante el procónsul Galión: "Este persuade a la gente para que adore a Dios de una manera contraria a la ley". El procónsul les dice: "Si se tratara de algún crimen, yo os escucharía con calma. Como se trata de cosas de vuestra ley, no quiero ser juez en estos asuntos" (18, 13-15). Una inscripción descubierta en Delfos (1892-1896) contiene una carta del emperador Claudio, el cual, en su XII potestad tribunicia, se preocupa de la situación decadente del culto a Apolo, tal y como le ha informado Junio Galión, su amigo y procónsul. Su cargo anual “se sitúa entre el 51 y el 52” (Fabris, 293). La XII potestad  tribunicia de Claudio se cumple el 25 de enero del año 52. Por tanto, la carta fue escrita en la primera mitad del año 52. Esto permite fijar aproximadamente la cronología de Pablo.

4. En Corinto Pablo anunció la fuerza de Dios en medio de la propia debilidad: “Me presenté ante vosotros débil, tímido y tembloroso. Mi palabra y mi predicación no tuvieron nada de los persuasivos discursos de la sabiduría, sino que fueron una demostración del espíritu y del poder para que vuestra fe se fundase no en sabiduría de hombres, sino en el poder de Dios” (1 Co 2, 3-4). El Evangelio choca con la mentalidad judía y con la mentalidad griega, pero Cristo es fuerza de Dios y sabiduría de Dios: “Los judíos piden señales y los griegos buscan sabiduría, pero nosotros anunciamos a un Cristo crucificado, escándalo para los judíos, necedad para los griegos; mas para los llamados, lo mismo judíos que griegos, un Cristo, fuerza de Dios y sabiduría de Dios”(1, 22-24).

5.La comunidad de Corinto es un grupo humilde y sencillo:Mirad, hermanos, quiénes habéis sido llamados. No hay muchos sabios según la carne ni muchos nobles. Ha escogido Dios más bien lo necio del mundo para confundir a los sabios. Y ha escogido Dios lo débil del mundo para confundir lo fuerte. Lo plebeyo y despreciable del mundo ha escogido Dios; lo que no es, para reducir a la nada lo que es”(1, 26-28).

6. En la primavera del 56, Pablo escribe a la comunidad de Corinto. Lo hace desde Éfeso (16,8-9). Han pasado cinco años. Los de Cloe le traen malas noticias (1,11). Los dirigentes de la comunidad, Estéfanas, Fortunato y Acaico, le visitan y le piden orientación (16,15-18). Por encima de todo, Pablo da gracias sin cesar “por la gracia de Dios que os ha sido otorgada en Cristo Jesús, pues en él habéis sido enriquecidos en todo, en toda palabra y en todo conocimiento, en la medida en que se ha consolidado entre vosotros el testimonio de Cristo”(1, 4-6). Enseguida aflora la preocupación de Pablo: “Estoy informado por los de Cloe que existen discordias entre vosotros”, “cada uno de vosotros dice: yo soy de Pablo, yo de Apolo, yo de Cefas, yo de Cristo ¿Está dividido Cristo?” (1, 11-12). Hay que construir sobre el único fundamento: “Mire cada cual cómo construye. Pues nadie puede poner otro fundamento que el ya puesto, Jesucristo”(3, 10-11).

7. En el templo de Afrodita se practica la prostitución sagrada. Para algunos la prostitución es algo tan natural como el comer: “La comida para el vientre y el vientre para la comida” (6,13). Además, hay algo que no se da ni entre los paganos: “Uno de vosotros vive con la mujer de su padre. Y ¡vosotros andáis tan hinchados!”(5, 1-2). No todo vale. Una cosa es la libertad y otra el libertinaje: “Todo me es lícito, mas no todo conviene” (6, 12), “el cuerpo no es para el libertinaje (porneia), sino para el Señor”(6, 13).

8. Al parecer, hay una carta que se ha perdido: “Al escribiros en mi carta que no os relacionarais con los impuros”, dice Pablo, “no me refería a los impuros de este mundo en general, a los avaros, a ladrones o idólatras”, “de ser así, tendríais que salir del mundo”, “os escribí que no os relacionarais con quien, llamándose hermano, es libertino, codicioso, idólatra, difamador, borracho o ladrón. Con esos ¡ni comer!”. El mal no puede fermentar como levadura dentro de la comunidad: “a los de fuera Dios los juzgará”(5,9-12). Además, hay pleitos entre los hermanos y se acude a tribunales paganos, cuando los hermanos están llamados a juzgar al mundo: “¿No sois capaces de juzgar esas naderías?”(6, 3).

9. Sobre el matrimonio, Pablo resume lo que ordena el Señor: “que la mujer no se separe del marido, mas en el caso de separarse, que no vuelva a casarse, o que se reconcilie con su marido, y que el marido no despida a su mujer” (7, 10-11). Esto supuesto, Pablo aconseja a la parte creyente que no tome la iniciativa de la separación, “pues ¿qué sabes tú, mujer, si salvarás a tu marido? Y ¿qué sabes tú, marido, si salvarás a tu mujer?”. Ahora bien, si la parte no creyente quiere separarse, que se separe, “para vivir en paz os llamó el Señor” (7, 12-16). Por lo demás, aunque manifiesta cuál es su opción personal y su preferencia, dice Pablo: “En cuanto al celibato no tengo mandato del Señor” (7, 25).

10. Por lo demás, hay que relativizar: “El tiempo es corto. Por tanto, los que tienen mujer, vivan como si no la tuvieran. Los que lloran, como si no lloraran. Los que están alegres, como si no lo estuvieran. Los que compran, como si no poseyeran”, “la apariencia de este mundo pasa” (7,29-31). Cada cual viva ”como le ha llamado Dios”, “la circuncisión es nada y nada la incircuncisión, lo que importa es el cumplimiento de los mandamientos de Dios” (7,17-19), “el que recibió la llamada del Señor siendo esclavo, es un liberto del Señor”, “el que era libre cuando recibió la llamada, es un esclavo de Cristo” (7,22).

11. Participación en banquetes consagrados a los ídolos. Ciertamente, el ídolo no es nada, mas no todos tienen ese conocimiento: “Tened cuidado que esa vuestra libertad no sirva de tropiezo a los débiles. En efecto, si alguien te ve a ti, que tienes conocimiento, sentado a la mesa en un templo de ídolos, ¿no se creerá autorizado por su conciencia, que es débil, a comer de lo sacrificado a los ídolos? Y por tu conocimiento se pierde el débil”(8, 9-11), “no podéis participar de la mesa del Señor y de la mesa de los demonios” (10, 21).

12. “El Señor ha ordenado que los que anuncian el Evangelio vivan del Evangelio” (9,14), “el obrero merece su sustento” (Mt 10,10). Sin embargo, Pablo renuncia al derecho que le confiere el Evangelio (1 Co 9,15) para facilitar el anuncio del mismo: “Estando entre vosotros y necesitado, no fui gravoso a nadie; fueron los hermanos llegados de Macedonia los que remediaron mi necesidad” (2 Co 11,9), “anunciar el Evangelio no es para mí ningún motivo de gloria; es más bien un deber que me incumbe. Y ¡ay de mí si no anunciara el Evangelio!” (1 Co 9,16). Se hace judío con los judíos, con los que están sin ley como los que están sin ley, no estando sin la ley de Dios sino bajo la ley de Cristo, “¿no sabéis que en las carreras del estadio todos corren, mas uno solo recibe el premio? ¡Corred de manera que lo consigáis!” (9,20-24),     

13. En las reuniones de la comunidad las mujeres intervienen para orar y profetizar. A diferencia de la circuncisión, el bautismo no establece diferencias respecto al género. La nueva realidad promueve la integración y la participación de las mujeres. Desde el día de Pentecostés, el don del espíritu es dado a hombres y mujeres, profetizan “vuestros hijos y vuestras hijas” (Hch 2,17-18), “ya no hay hombre ni mujer” (Ga 3,28; ver 1 Co 12,13). El problema de fondo es de tipo patriarcal. El velo es signo de sumisión de la mujer. La imposición del velo a la mujer para orar y profetizar (11,3) está vinculada al legalismo judío. La disposición de que las mujeres callen en las reuniones (14,34;1Tm 2,11-14), también. Parece una interpolación, un añadido posterior, algo que no pertenece a Pablo.

14. El buen orden en la reunión de la comunidad: “Cuando os reunís en común, eso ya no es comer la cena del Señor, porque cada uno come primero su propia cena, y mientras uno pasa hambre, otro se embriaga”, “el Señor Jesús, la noche en que fue entregado, tomó pan, y después de dar gracias, lo partió y dijo: Este es mi cuerpo que se da por vosotros; haced esto en recuerdo mío. Asimismo también la copa después de cenar diciendo: Esta copa es la nueva alianza en mi sangre. Cuantas veces la bebiereis, hacedlo en recuerdo mío”. El discernimiento es necesario: “Examínese cada cual, y coma así el pan y beba de la copa. Pues quien come y bebe sin discernir el cuerpo, come y bebe su propio castigo”, “cada vez que coméis este pan y bebéis esta copa, anunciáis la muerte del Señor, hasta que venga. Por tanto, cuando os reunís para la cena, esperaos los unos a los otros” (1 Co 11,23-33).

15. Los dones o carismas. En primer lugar, la confesión de Jesús como Señor es don. Nadie puede decir: ¡Jesús es Señor! sino “en el espíritu santo”,hay diversidad de carismas, pero el espíritu es el mismo; diversidad de servicios, pero el Señor es el mismo; diversidad de operaciones, pero es el mismo Dios el que opera todo en todos”. Los carismas son para provecho común. El espíritu hace que los diversos miembros de la comunidad formen un solo cuerpo: “Vosotros sois el cuerpo de Cristo” (12,1-31). Cristo actúa a través de cada uno de sus miembros. El mayor de los carismas es el amor: “El amor no acaba nunca”(13,8).

16. En la reunión de la comunidad pueden aparecer diversos elementos:Cuando os reunís, cada cual puede tener un salmo, una instrucción, una revelación, un discurso en lenguas, una interpretación, pero que todo sea para edificación”, “aspirad al don de la profecía, y no estorbéis que se hable en lenguas. Pero hágase todo con decoro y orden”(14,26-39).

17. La resurrección es fundamental: “Si no hay resurrección de muertos, tampoco Cristo resucitó. Y si Cristo no resucitó, vana es nuestra predicación y vana nuestra fe"(15,13-14). Pero dirá alguno: ¿Cómo resucitan los muertos? Responde Pablo: “Se siembra un cuerpo natural, resucita un cuerpo espiritual”(15,44). Y también: “Si esta tienda que es nuestra morada terrestre se desmorona, tenemos una morada que es de Dios, no hecha por mano humana”(2 Co 5,1-2). Para San Pablo “la muerte es un sueño en estado incorpóreo, pero vista desde fuera; vista desde Dios es una vida más real que la terrena” (Holzner, 253). Lo dice Jesús: Dios “no es un Dios de muertos sino de vivos, porque para él todos viven" (Lc 20,38).

18. Un texto problemático. “No moriremos todos, mas todos seremos transformados”, ”en un instante, en un pestañear de ojos, al toque de la trompeta final, pues sonará la trompeta, los muertos resucitarán incorruptibles y nosotros seremos transformados. En efecto, es necesario que este ser corruptible se revista de incorruptibilidad, y que este ser mortal se revista de inmortalidad. Y cuando este ser corruptible se revista de incorruptibilidad y este ser mortal se revista de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: La muerte ha sido devorada en la victoria. ¿Dónde está, oh muerte, tu victoria? ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón?” (1 Co 15,51-55; Is 25, 8; Os 13,14). Tal y como nos llega, el texto de Pablo presenta problemas. Veamos: “No moriremos todos, mas todos seremos transformados”. La Vulgata dice otra cosa: “Todos resucitaremos, pero no todos seremos transformados”. La muerte es condición humana y la resurrección supone la muerte. Además, hay “resurrección de vida” y “resurrección de juicio” (Jn 5, 29). Ahora bien, si se refiere Pablo a un acontecimiento que se espera (juicio de Roma, juicio de Jerusalén), podría llegar a verlo. Lo dijo Jesús: “Hay algunos que no gustarán la muerte hasta que vean venir con poder el reino de Dios” (Mc 9,1).

19. Veamos esta versión dada desde el original arameo: “Completamente no moriremos, pues completamente seremos transformados en un instante, en un abrir y cerrar de ojos, cuando la trompeta final, porque sonará, y los muertos resucitarán incorruptibles. Pero nosotros nos consideramos transformados, no porque es necesario que esto corruptible se vista de incorruptibilidad, y esto mortal se vista de inmortalidad, sino porque cuando esto corruptible se lo viste el Dios de la incorruptibilidad, y esto mortal se lo viste el Dios de la inmortalidad, entonces se realiza la palabra escrita: A la muerte ha sido devorado el poder. ¿Dónde está, muerte, tu poder? ¿Dónde está, muerte, tu aguijón?” (M.Herranz-J.M.García, 123-129). El arameo no tiene un adjetivo equivalente a “todos”, tiene el sustantivo que significa “totalidad” y que puede ser también adverbio: “completamente”, “totalmente” Además, la versión griega confunde el nombre de Dios (‘el) con la partícula negativa (‘al).

20. Tras el envío de la carta, llegan noticias alarmantes. Los adversarios socavan la autoridad del apóstol. Entonces, Pablo escribe una segunda carta, desde Filipos, quizá a finales del 57. Recuerda el riesgo de Éfeso: “Hemos tenido sobre nosotros la sentencia de muerte” (2 Co 1,9). Tenía pensado hacer una visita a Corinto (1 Co 16,5-7), que aplazó. Se lo criticaron: “Si todavía no he ido a Corinto, ha sido por miramiento a vosotros”(2 Co 1,23). Alguien le ha ofendido gravemente. Pablo escribe “con gran aflicción” (2,4), “bastante es para ese tal el castigo infligido por la comunidad” (2,6),“a quien vosotros perdonéis, también yo le perdono” (2,10). Hay que acabar con las discordias: “Por la palabra de dos o tres testigos se zanjará todo asunto”, “si vuelvo otra vez, obraré sin miramientos”(13,1-2). Pablo hace una pregunta: “¿No reconocéis que Jesucristo está en vosotros?” (13,5).

21. Los adversarios le acusan de debilidad y ambición. Pablo responde: “No somos nosotros como la mayoría que negocian con la palabra de Dios” (2,17), “¿es que, como algunos, necesitamos presentaros cartas de recomendación?”, “vosotros sois nuestra carta, escrita en vuestros corazones, conocida y leída por todos los hombres”(3,1-3), “hemos repudiado el silencio vergonzoso no procediendo con astucia, ni falseando la palabra de Dios” (4,2). Pablo  no quiere mostrarse severo en su próxima visita, pero lo hará, si es preciso(10,2), “no es hombre de probada virtud el que a sí mismo se recomienda, sino a quien el Señor recomienda”(10,18), son falsos apóstoles”(11,13), “¿son hebreos? También lo soy yo”, “¿ministros de Cristo? ¡Digo una locura! ¡Más yo!”(11,22-23).

22. El apóstol vive en situación permanente de riesgo: “en peligro a todas horas (1 Co 15,30), “peligros de ríos, peligros de salteadores, peligros de los de mi raza, peligros de los gentiles, peligros en ciudad, peligros en despoblado, peligros por mar, peligros entre falsos hermanos”(2 Co 11,26), “atribulados en todo, mas no aplastados; perplejos, mas no desesperados; perseguidos, mas no abandonados; derribados, mas no aniquilados. Llevamos siempre en nuestros cuerpos el morir de Jesús, a fin de que también la vida de Jesús se manifieste en nuestro cuerpo”(4,8-10).

23. Colecta en favor de la comunidad de Jerusalén: “Cada cual dé según el dictamen de su corazón”, “Dios ama al que da con alegría” (9,7). Tito es el encargado de realizar “entre vosotros esta generosidad”, “con él enviamos al hermano, cuyo renombre a causa del Evangelio se ha extendido por todas las iglesias” (8, 6 y 18). Es conocido en todas las iglesias “a causa del Evangelio”. Pero ¿quién es? Según algunos (Orígenes, Holzner, BJ), es Lucas, que ha escrito un evangelio y va a Jerusalén (Hch 21,18). Para nosotros es Marcos, que ha escrito su “evangelio” (Mc 1,1), el hermano, dice Pablo, “fue designado por elección de todas las iglesias como compañero nuestro de viaje”, “así evitaremos todo motivo de reproche por esta abundante suma que administramos” (2 Co 8, 19-20; van varios: 8, 22-24), Marcos y Jesús “son los únicos de la circuncisión que colaboran conmigo” (Col 4,10-11). Marcos puede facilitar las cosas. En la comunidad de Jerusalén no se sabe lo que puede pasar: “Rogad a Dios por mí, dice Pablo, para que  me vea libre de los incrédulos de Judea y el socorro que llevo a Jerusalén sea bien recibido por los santos” (Rm 15, 31). Si no se recibe la colecta, será mala señal, señal de ruptura.

* Diálogo: ¿Cómo nace la comunidad?, ¿qué rasgos tiene?, ¿qué problemas afronta?, ¿qué aspectos son útiles para los grupos y comunidades hoy?