- COMUNIDAD DE EFESO. El misterio escondido

Creado en Jueves, 25 Mayo 2017 Última actualización en Sábado, 15 Julio 2017

COMUNIDAD DE EFESO

El misterio escondido

 

  1. Durante tres años, la comunidad de Éfeso es el centro de acción, desde el cual Pablo dirige las comunidades ya fundadas (Galacia, Filipos, Tesalónica, Corinto) y las  comunidades que nacen en la zona (Colosas, Laodicea, Hierápolis). Éfeso es la capital de la provincia romana de Asia. Pablo no pudo ir antes. En una ocasión el espíritu de Dios “se lo impidió” (Hch 16,6). Tras la sentencia favorable del procónsul Galión, el apóstol se quedó en Corinto “bastantes días”. Después “se embarcó rumbo a Siria”, “con él iban Priscila y Aquila”.

  2. Quizá a finales de verano del año 52, Pablo llega a Éfeso y tiene un primer contacto con la sinagoga: “Entró en la sinagoga y se puso a discutir con los judíos. Le rogaron que se quedase allí más tiempo, pero no accedió”, “volveré a vosotros otra vez, si Dios quiere”, “desembarcó en Cesarea, subió a saludar a la Iglesia y después llegó a Antioquía. Después de pasar allí algún tiempo, marchó a recorrer una tras otra las regiones de Galacia y Frigia para fortalecer a todos los discípulos”(18,18-23).

  3. Priscila y Aquila se quedan en Éfeso. Allí conocen a un judío llamado Apolo, natural de Alejandría, hombre elocuente y versado en la Escritura. Había sido instruido en el camino del Señor, pero solamente conocía el bautismo de Juan. Apolo se puso a hablar con valentía en la sinagoga: “Cuando lo oyeron Priscila y Aquila, lo tomaron por su cuenta y le explicaron con mayor exactitud el camino de Dios. Como él tenía intención de pasar a Acaya, los hermanos le animaron y escribieron a los discípulos de allí, para que lo recibieran. Una vez allí fue de gran provecho”, “refutaba en público a los judíos, demostrando por las Escrituras que el Cristo era Jesús”(18,26-28).  

  4. Quizá en abril del 54, Pablo vuelve a Éfeso tras pasar algún tiempo en Antioquía y visitar las comunidades de Galacia y Frigia. Allí encuentra a algunos discípulos, a quienes pregunta: ¿Habéis recibido el espíritu santo al abrazar la fe? Ellos contestan: Ni siquiera hemos oído hablar de que haya espíritu santo. Entonces, dice Pablo, ¿qué bautismo habéis recibido? Ellos responden: El bautismo de Juan. Pablo añade: “El bautismo de Juan era signo de conversión, y él decía al pueblo que creyeran en el que iba a venir después, es decir, en Jesús”. Al oír esto se bautizaron en el nombre del Señor Jesús. Eran en total unos doce hombres (19,1-7). Es el núcleo inicial de la comunidad.

  5. Pablo anuncia el Evangelio en la sinagoga. Ante la oposición que encuentra, pasa de la sinagoga a una escuela. La comunidad no puede quedar hipotecada. La escuela supone un espacio de libertad: “Entró en la sinagoga y durante tres meses hablaba con valentía discutiendo acerca del reino de Dios e intentando convencerles. Pero como algunos, obstinados e incrédulos, hablaban mal del camino ante la gente, rompió con ellos y formó grupo aparte con los discípulos, y diariamente les hablaba en la escuela de Tirano. Esto duró dos años, de forma que pudieron oír la palabra del Señor todos los habitantes de Asia, tanto judíos como griegos”(19,8-10).

  6. Éfeso es el centro de la magia. Los libros mágicos se llaman “escritos efesios”. El mago pretende inútilmente controlar el poder de Dios. Pablo no es un mago, sino un instrumento en manos de Dios. Unos exorcistas judíos, que pretenden realizar en nombre de Jesús las mismas señales que realiza Pablo, fracasan totalmente: “El temor se apoderó de todos ellos y fue glorificado el nombre del SeñorJesús. Muchos de los que habían creído venían a confesar y declarar sus prácticas. Bastantes de los que habían practicado la magia reunieron los libros y los quemaron delante de todos. Calcularon el precio de los libros y hallaron que subía a cincuenta mil monedas de plata. De esta forma la palabra del Señor crecía y se robustecía poderosamente” (19,17-20).   

  7. Pablo es encarcelado quizá debido al juicio desfavorable de Tiberio Claudio Balbilo, astrólogo y magistrado que pasó por Éfeso con ocasión de las celebraciones en honor del emperador Claudio, envenenado el 13 de octubre del 54. Aquila y Priscila, dice Pablo, “expusieron sus cabezas para salvarme” (Rm 16, 2). Los amigos de Pablo aprovechan la confusión que se crea con la muerte del procónsul Lucio Silano, envenenado por Agripina a finales del 54 o comienzos del 55: “Previo pago de una fianza, consiguen que sea puesto en libertad” (Fabris, 330). La prisión parece haber durado tiempo y haber impedido la relación normal del apóstol con la comunidad.

  8. Hacia el año 54, desde Éfeso, antes de ser encarcelado, el apóstol escribe la carta a los gálatas. La igualdad en lo que se refiere a la religión, la clase social y el género es una nueva realidad, una “nueva creación” (6,15) que supera los muros religiosos, sociales y de género: “Ya no hay judío ni griego, ni esclavo ni libre, ni hombre ni mujer, ya que todos vosotros sois uno en Cristo Jesús” (Ga 3, 28).

  9. En la primavera del 56, también desde Éfeso (1 Co 16,8), Pablo escribe a la comunidad de Corinto. Alude a su proceso: “Si por motivos humanos en Éfeso luché contra las fieras ¿qué provecho saqué?”(15,32), “seguiré en Éfeso hasta Pentecostés, porque se me ha abierto una puerta grande y prometedora, y los enemigos son muchos” (16,8). Quizá a finales del 57, desde Filipos, Pablo escribe a la comunidad de Corinto: “La tribulación sufrida en Asia nos abrumó hasta el extremo, por encima de nuestras fuerzas, hasta tal punto que perdimos la esperanza de conservar la vida. Pues hemos tenido sobre nosotros mismos la sentencia de muerte, para que no pongamos nuestra confianza en nosotros mismos sino en Dios que resucita a los muertos”(2 Co 1,8-9).

  10. La prisión no le impide a Pablo evangelizar. Al contrario, se convierte en señal del Evangelio. Además, las cartas son medio de comunicación. Ahí están las cartas desde la cárcel: Filipenses, Colosenses, Efesios, Filemón. El apóstol escribe la carta a los filipenses hacia el año 57: “Lo que me ha sucedido, dice Pablo, ha contribuido más bien al progreso del Evangelio, de tal forma que se ha hecho público en todo el pretorio y entre todos los demás que me hallo en cadenas por Cristo”(Flp 1,12-13), “es cierto que algunos predican a Cristo por envidia y rivalidad”, “no con puras intenciones, creyendo que aumentan la tribulación de mis cadenas” (1,15-18).

  11. Desde la prisión, Pablo escribe la carta a los colosenses: “Acordaos de mis cadenas” (Col 4,18), “que nadie os critique por cuestiones de comida o bebida, o a propósito de fiestas, de novilunios o sábados” (2,16), “ahora me alegro por los padecimientos que por vosotros padezco, y completo en mi carne lo que falta a las tribulaciones de Cristo a favor de su cuerpo, que es la Iglesia, de la cual he llegado a ser ministro”, “para dar cumplimiento a la palabra de Dios, al misterio escondido desde siglos y generaciones”(1,24-26). Tíquico, que es de Asia (Hch 20,4), les informará de todo; también lo hará Onésimo (Col 4,7-9), a quien Pablo engendró “entre cadenas” (Flm 10). Mandan saludos: Aristarco, compañero de prisión; Marcos, primo de Bernabé, y Jesús, llamado Justo, “son los únicos de la circuncisión que colaboran conmigo”; os saluda Epafras, que se afana mucho “por vosotros, por los de Laodicea y por los de Hierápolis”; también “os saluda Lucas, médico querido” (Col 4,10-14; ver Hch 16,10; Flm 24).

  12. La carta a los efesios va dirigida a los fieles en Cristo Jesús(Ef 1,1) en general. Pablo está preso. Tíquico les informará de todo (6,21). Les dice Pablo, “el prisionero de Cristo por vosotros los gentiles”(3,1): “Os ruego no os desaniméis a causa de las tribulaciones que por vosotros padezco, pues ellas son vuestra gloria” (3,13). En la soledad de la cárcel Pablo contempla el plan de Dios sobre la historia y el mundo: “el que de los dos pueblos hizo uno solo, derribando el muro que los separaba” (2,14).El mundo y la historia culminan con la experiencia de Cristo.

  13. Pablo da gracias: "Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha elegido en él antes de la creación del mundo"(Ef 1,3-4). El mundo lo creó por nosotros. Ahora vivimos un nuevo éxodo, "dándonos a conocer el misterio de su voluntad"(1,7-8), recapitular todas las cosas en Cristo: "hacer que todo tenga a Cristo por cabeza"(1,10). Pablo proclama asombrado la gravitación más profunda del mundo y de la historia. Ahora recibimos una nueva tierra. El mundo se halla en trance pascual, con “dolores de parto” (Rm 8,22). El espíritu de Dios nos sella, nos marca: "fuisteis sellados con el espíritu santo de la promesa, que es prenda de vuestra herencia"(1,13-14), “que Dios ilumine los ojos de vuestro corazón para que conozcáis cuál es la esperanza a la que os llama”, “cuál la grandeza de su poder para con nosotros”, “fuerza poderosa que desplegó en Cristo”, "todo lo puso bajo sus pies y le constituyó cabeza de la Iglesia, que es su cuerpo, plenitud del que lo acaba todo en todos" (1,22-23).

  14. Pablo anuncia el misterio escondido durante siglos, pero manifestado al presente, dado a conocer a los gentiles(Rm 16, 25-26), “misterio que en generaciones pasadas no fue dado a conocer a los hombres: que los gentiles sois coherederos, miembros del mismo cuerpo”, “a mí, el menor de todos los santos, me fue concedida esta gracia: la de anunciar a los gentiles la inescrutable riqueza de Cristo”(Ef 3,5-8). La experiencia del Evangelio supera los muros religiosos, sociales y de género que separan a los hombres.

  15. Pablo exhorta a vivir el proyecto original de Dios, la vida nueva en Cristo,“con toda humildad, mansedumbre y paciencia, soportándoos unos a otros por amor, poniendo especial empeño en conservar la unidad del espíritu en el vínculo de la paz. Un solo cuerpo y un solo espíritu, como una es la esperanza a que habéis sido llamados. Un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, un solo Dios y padre de todos”(4,1-6), “no viváis ya como viven los gentiles”, “habiendo perdido el sentido moral, se entregaron al libertinaje”, “pero no es éste el Cristo que habéis aprendido, si es que habéis oído hablar de él”, “despojaros, en cuanto a vuestra vida anterior, del hombre viejo”, “revestiros del hombre nuevo, creado según Dios”(4,17-24), “vivid como hijos de la luz” (5,8), “revestíos de las armas de Dios”, “tomad el yelmo de la salvación y la espada del espíritu que es la palabra de Dios” (6,11-17).

  16. Las exhortaciones a la sumisión (Ef 5,21-6,9; Col 3,18-4,1; 1Tm 2,11-15) chocan con el mensaje de Pablo. Parecen una interpolación posterior. Esto no tiene por qué provocar el rechazo global de la carta en cuestión. Es decir, se trata de operar el tumor, no de desahuciar al enfermo (ver Trilling, 36-37; catequesis Relaciones de dependencia).

  17. La lista de saludos que figura al final de la carta a los romanos puede ser una copia de la misma enviada a la comunidad de Éfeso. Pablo recomienda a la hermana Febe, portadora de la carta, “diaconisa de la iglesia de Cencreas”, “protectora de muchos, también de mí”; saluda (entre otros) a Priscila y Aquila, “colaboradores míos”, “expusieron sus cabezaspara salvarme“, saluda “a la iglesia que se reúne en su casa”; al querido Epéneto, “primicias de Asia para Cristo”; a Andrónico y Junia, “mis parientes y compañeros de prisión(Rm 16,1-15). Luego vienen los saludos que envían los compañeros de Pablo; entre ellos, Timoteo,su colaborador, Gayo, huésped suyo y de toda la comunidad, y Erasto,administrador de la ciudad de Corinto” (16,21-23). 

  18. Desde la cárcel, Pablo escribe la carta a Filemón, cristiano de Colosas. Ha conocido en la cárcel a Onésimo, esclavo de Filemón, que se ha escapado. Ahora Pablo se lo devuelve no como esclavo, sino como hermano querido: "Si me tienes como algo unido a ti, acógele como a mí mismo. Y si en algo te perjudicó, o algo te debe, ponlo a mi cuenta"(Fil 16-18). Aunque permanece la condición social de Onésimo, cambia la relación. La experiencia del Evangelio supera el muro social.

  19. Un platero, llamado Demetrio, que fabricaba templetes de Artemisa, la diosa de la ciudad, vio perjudicado su negocio, reunió a los orfebres y a los obreros del ramo y les dijo: “Compañeros, vosotros sabéis que a esta industria debemos el bienestar; pero estáis viendo y oyendo decir que no sólo en Éfeso, sino en casi toda el Asia, ese Pablo persuade y aparta a mucha gente, diciendo que no son dioses los que se fabrican con las manos. Y esto no solamente trae el peligro de que nuestra profesión caiga en descrédito, sino también de que sea tenido en nada el templo de la gran Artemisa y de que sea despojada de su grandeza aquella a quien adora toda Asia” (Hch 19,23-27). El templo de Artemisa está considerado como una de las siete maravillas del mundo, su imagen se venera como “caída del cielo”(19,35).

  20. En las ruinas de Éfeso se encontró este decreto en una lápida de mármol blanco: “Como es notorio que no solamente en Éfeso, sino también en toda la Grecia se dedican templos, lugares, imágenes y altares a Artemisa, como además, en señal de adoración, hay un mes que lleva su nombre”, el mes de mayo “será festivo en todos sus días. Durante todo el mes hay que celebrar fiestas, panegíricos y solemnidades. Con ello nuestra ciudad alcanzará un nuevo brillo y florecimiento para todos los tiempos” (Corp. Inscrip. Graec. II, 2954).

  21. Artemisa es una variante de la Astarté fenicia, diosa de la fertilidad y del amor. Su imagen es “semejante a la madre de los dioses, de Pesinunte”, “abigarradas hileras de peregrinos de todo el mundo subían entre cantos y danzas por la calle de la procesión”. Todo un ejército de sacerdotisas, que primitivamente defendieron la imagen de la diosa como intrépidas amazonas, y sacerdotes, que eran eunucos, “estaban bajo la dirección del sumo pontífice” (Holzner, 340-341 y 281). Con el fin de obtener la protección de los marineros, viajeros y comerciantes, “se sumerge la estatua en el agua, en el mar abierto”, “el tesoro del santuario, con sus magníficas ofrendas votivas, hace las veces de banco tanto para el Estado como para los particulares” (Fabris, 335). Como réplica excesiva, el concilio de Éfeso (año 431) proclama a María “madre de Dios”. En el Evangelio, María es “la madre de Jesús” (Jn 2,1), “la madre del Señor” (Lc 1,43).

  22. La concurrencia masiva a las fiestas de mayo favorece también la difusión del Evangelio. El platero Demetrio se lanza a la calle con su gente. Llenos de ira, se pusieron a gritar: ¡Grande es la Artemisa de los efesios! La ciudad se llenó de confusión. Todos a una se precipitaron en el teatro arrastrando consigo a los macedonios Gayo y Aristarco, compañeros de Pablo. Pablo quiso entrar, pero los discípulos se lo impidieron. Incluso algunos jefes amigos le pidieron que no se arriesgase. Cuando el magistrado logró calmar a la gente, dijo: “Si Demetrio y los orfebres que le acompañan tienen quejas contra alguno, hay audiencias y procónsules: que presenten sus reclamaciones”(Hch 19,28-38). Entonces Pablo “tomó la decisión de ir a Jerusalén pasando por Macedonia y Acaya” (19,21). Después que cesó el alboroto, Pablo llamó a los discípulos, “se despidió de ellos y partió para Macedonia” (20, 1). En la foto, teatro de Éfeso (Cordon Press). La primera grada es la original.

  23. Tras pasar el invierno en Corinto, Pablo pasa por Macedonia. Camino de Jerusalén, se despide de los dirigentes de Éfeso, a quienes convoca en Mileto. Les dice: “Yo sé que, después de mi partida, se introducirán entre vosotros lobos crueles que no perdonarán al rebaño”, “vigilad y acordaos que durante tres años no he cesado de amonestaros día y noche con lágrimas a cada uno de vosotros”(20,29-31). Probablemente desde Macedonia, Pablo escribe a Timoteo, a quien ha dejado en Éfeso para que algunos no enseñen “doctrinas extrañas” ni “fábulas y genealogías interminables”(1 Tm 1,3).

  24. En pentecostés del 58, acusado por “judíos venidos de Asia” (Hch 21,27-29), Pablo es detenido en Jerusalén y es trasladado a Cesarea, donde permanece preso dos años (24,27). Apela al César y es trasladado a Roma, donde pasa otros dos años bajo arresto domiciliario (28,18-30). Desde Roma, Pablo escribe a Timoteo: “Ya sabes que todos los de Asia me han abandonado”, la familia de Onesíforo “no se avergonzó de mis cadenas, sino que, en cuanto llegó a Roma, me buscó solícitamente” (2 Tm 1,15-17), “yo estoy a punto de ser derramado en libación y el momento de mi partida es inminente” (4,6), “apresúrate a venir cuanto antes”, “me ha abandonado Demas por amor a este mundo”, Crescente está en Galacia y Tito en Dalmacia, “el único que está conmigo es Lucas”, “toma a Marcos y tráele contigo, pues me es muy útil para el ministerio”, “a Tíquico le he mandado a Éfeso”, “tráeme el abrigo que me dejé en Tróade”, también los pergaminos, “Alejandro, el herrero, me ha hecho mucho mal”, “se ha opuesto tenazmente a nuestra predicación”, “en mi primera defensa nadie me asistió, antes bien todos me desampararon”, “pero el Señor me asistió y me dio fuerzas para que, por mi medio, se proclamara plenamente el mensaje y lo oyeran todos los gentiles”, “saluda a Priscila y Aquila y a la familia de Onesíforo”(4,9-19).

* Diálogo:¿Cómo nace la comunidad?, ¿qué rasgos tiene?, ¿qué problemas afronta?, ¿qué aspectos son útiles para los grupos y comunidades hoy?, ¿qué es el misterio escondido?