- CARTA A TITO. Organizar lo que falta

Creado en Jueves, 21 Diciembre 2017 Última actualización en Viernes, 22 Diciembre 2017

CARTA A TITO
Organizar lo que falta


1.    Pablo cierra una etapa y abre otra. Va a Roma, pero pasa por Jerusalén. Va a Jerusalén, pero pasa por Macedonia y Grecia. No va por el camino más corto. Se está despidiendo: “Salió (de Éfeso) camino de Macedonia”, “después marchó a Grecia. Pasó allí tres meses”. Cuando estaba a punto de embarcar para Siria, los judíos traman una conspiración contra él. Entonces toma la determinación de “volver por Macedonia” (Hch 20, 1-3). Pablo pasa por Creta, donde deja a Tito (Tt 1,5), pero ¿en qué momento? Quizá no estaba en su plan. Al dejar Éfeso, camino de Macedonia, pudo hacer escala en la isla. Piensa pasar el invierno en Nicópolis (3,12), cerca de Corinto. Escribe a Tito desde Macedonia en el otoño del año 57. ¿Tiene la carta aspectos útiles para hoy? ¿Qué problemas aborda? ¿Puede ser considerada como auténtica de Pablo?

2.    Tito es griego (Ga 2,3), miembro de la comunidad de Antioquía, para Pablo “verdadero hijo en la fe” (Tt 1,4). Colaborador del apóstol, le acompaña en el encuentro de Jerusalén (Ga 2,1), le ayuda en la crisis de la comunidad de Corinto (2 Co 2,13) y en la organización de la colecta que se hace en Corinto para los pobres de Jerusalén (8,6 y 16-17).

3.    El saludo inicial es semejante al de las grandes cartas de Pablo: “Pablo, siervo de Dios, apóstol de Jesús el Cristo para llevar a los elegidos de Dios a la fe y al pleno conocimiento de la verdad”, “a Tito, verdadero hijo en la fe. Gracia y paz de parte de Dios padre y de Cristo Jesús, nuestro salvador” (Tt 1,1-4).

4.    Hay que organizar lo que falta en las comunidades recientemente fundadas: “El motivo de haberte dejado en Creta fue que acabaras de organizar lo que faltaba y establecieras presbíteros en cada ciudad, como yo te ordené. El candidato debe ser irreprochable, casado una sola vez, cuyos hijos sean creyentes, no tachados de libertinaje ni de rebeldía. Porque el obispo, como administrador de Dios, debe ser irreprochable, no arrogante, no colérico, no bebedor, no violento, no dado a negocios sucios, sino hospitalario, amigo del bien, sensato, justo, piadoso, dueño de sí. Que esté adherido a la palabra fiel, conforme a la enseñanza para que sea capaz de exhortar con la sana doctrina y refutar a los que contradicen” (1,5-9). Los “presbíteros” y “obispos” son aquí equivalentes, son el grupo dirigente de la comunidad. No existe todavía la estructura jerárquica posterior.

5.    Además, está el problema de los falsos doctores, sobre todo judíos: “Hay muchos rebeldes, vanos habladores y embaucadores, sobre todo entre los de la circuncisión, a quienes es menester tapar la boca; hombres que trastornan familias enteras, enseñando por torpe ganancia lo que no deben”, “repréndeles severamente, a fin de que conserven sana la fe, y no den oídos a fábulas judaicas, ni a mandamientos de hombres que se apartan de la verdad” (1,10-14).

6.    De forma imperativa y más o menos camuflada, aparecen aquí (de pronto) las tablas domésticas, exhortaciones a la sumisión: “Mas tú enseña lo que es conforme a la sana doctrina: que los ancianos sean sobrios, dignos, sensatos, sanos en la fe, en la caridad, en la paciencia, en el sufrimiento; que las ancianas asimismo sean en su porte cual conviene a los santos, no calumniadoras ni esclavas de mucho vino, maestras del bien, para que enseñen a las jóvenes a ser amantes de sus maridos y de sus hijos, a ser sensatas, castas, hacendosas, bondadosas, sumisas a sus maridos, para que no sea injuriada la palabra de Dios. Exhorta igualmente a los jóvenes para que sean sensatos en todo. Muéstrate dechado de buenas obras, pureza de doctrina, dignidad, palabra sana, intachable”, “que los esclavos estén sometidos en todo a sus dueños”, “para honrar en todo la doctrina de Dios nuestro salvador” (2,1-10).

7.    La gracia salvadora de Dios, anuncio fundamental: “Se ha manifestado la gracia salvadora de Dios a todos los hombres, que nos enseña a que, renunciando a la impiedad y a las pasiones mundanas, vivamos con sensatez, justicia y piedad en el siglo presente, aguardando la feliz esperanza y la manifestación de la gloria del gran Dios y de nuestro salvador Cristo Jesús, el cual se entregó por nosotros a fin de rescatarnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo que fuese suyo, fervoroso en buenas obras. Así has de enseñar, exhortar y reprender con toda autoridad. Que nadie te menosprecie” (2,11-15). La gracia salvadora de Dios se ha manifestado por medio de Cristo Jesús,  se manifiesta por medio del evangelio (2 Tm 1,10-11), se manifestará en el futuro.

8.    Sumisión a las autoridades: “Amonéstales que vivan sumisos a los magistrados y a las autoridades, que les obedezcan y estén prontos para toda obra buena” (Tt 3,1). En la carta a los romanos, tenemos un texto parecido: “Sométanse todos a las autoridades constituidas, pues no hay autoridad que no venga de Dios” (Rm 13, 1). Es importante el respeto a la ley. Sin embargo, parece un añadido posterior: interrumpe el anuncio de la manifestación salvadora de Dios. Jesús fue crucificado como insumiso (Mc 15, 26).

9.    Dios nos salvó, no por obras de justicia, sino según su misericordia,: “Cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador y su amor a los hombres, él nos salvó, no por obras de justicia que hubiésemos hecho nosotros, sino según su misericordia, por medio del baño de regeneración y de renovación del espíritu santo, que derramó sobre nosotros con largueza por medio de Cristo Jesús nuestro salvador, para que, justificados por su gracia, fuésemos constituidos herederos, en esperanza, de vida eterna” (3,4-7).

10.    Algunos consejos: “Es cierta esta afirmación, y quiero que en esto te mantengas firme, para que los que creen en Dios traten de sobresalir en la práctica de las buenas obras. Esto es bueno y provechoso para los hombres. Evita discusiones necias, genealogías, contiendas y disputas sobre la ley, porque son inútiles y vanas. Al sectario, después de una y otra amonestación,  rehúyele; ya sabes que ese está pervertido” (3,8-11).

11.    Disposiciones y saludo final: “Cuando te envíe a Artemas o a Tíquico, date prisa en venir donde mí a Nicópolis, porque he pensado pasar allí el invierno. Cuida de proveer de todo lo necesario para el viaje a Zenas, el perito en la ley, y a Apolo, de modo que nada les falte. Que aprendan también los nuestros a sobresalir en la práctica de las buenas obras, atendiendo a las necesidades urgentes”, “te saludan todos los que están conmigo. Saluda a los que nos aman en la fe. La gracia sea con todos vosotros” (3, 12-15; ver Hch 20,3).

12.    Lenguaje y contenido. La carta a Tito y las dos a Timoteo presentan “36 vocablos que no tienen paralelo en las otras cartas de Pablo”, pero “hay 35 vocablos que están presentes”, también “algunas partículas griegas típicas de la prosa paulina”. En cuanto al contenido “hay afinidades con temas y expresiones presentes en las cartas históricas de Pablo, sobre todo en la Carta a los romanos, la primera Carta a los Corintios y la Carta a los filipenses”, aunque “los mismos temas y expresiones, y hasta el mismo modelo literario, se insertan dentro de otra perspectiva y adquieren una tonalidad diversa” (Fabris, 548-549). Ahora bien, si -como muchos dicen- las cartas son “de todo punto irreconciliables con el pensamiento del apóstol“, “se excluye al mismo tiempo que hayan podido ser escritas por un redactor con la aprobación del apóstol, e incluso por un buen discípulo” (Sanchez Bosch, 455). Para ambos autores, las tres cartas no son de Pablo.

13.    Conclusión. El conjunto de datos (en realidad, toda una constelación) solamente encaja en el tiempo y lugar adecuado. Los falsos doctores son, sobre todo, judíos: “los de la circuncisión”. Las exhortaciones a la sumisión forman parte de la vieja cultura dominante: las mujeres, “sumisas a sus maridos”: los esclavos, “sometidos en todo a sus dueños”; todos, “sometidos a las autoridades”. Las exhortaciones a la sumisión chocan con el mensaje de Pablo: “Ya no hay judío ni griego, ni esclavo ni libre ni hombre ni mujer” (Ga 3, 28), “habéis sido llamados a la libertad” (5,1). Estas exhortaciones parecen una interpolación posterior, además, hecha por un adversario, no por un discípulo de Pablo. Si se prescinde de la interpolación, la carta puede considerarse auténtica de Pablo.

•    Diálogo: ¿Cuándo pasa Pablo por Creta? ¿Tiene la carta aspectos útiles para hoy? ¿Qué problemas aborda? ¿Puede ser considerada como auténtica de Pablo?