- TOMA EL LIBRO, DEVORALO. Tienes que profetizar de nuevo

Creado en Jueves, 23 Enero 2014 Última actualización en Martes, 03 Marzo 2015

- TOMA EL LIBRO, DEVORALO
Tienes que profetizar de nuevo


1 Cuando se abre el séptimo sello, aparece una serie de siete trompetas (Ap 8,1-2). ¿Qué significan? En la novela “El nombre de la rosa” (Umberto Eco, 1980) un anciano monje pregona el toque de las siete trompetas en la misteriosa serie de crímenes que se suceden en la vieja abadía, pero las muertes tienen una causa que hay que investigar, son señal de que algo raro está pasando en la abadía. La trompeta convoca a la comunidad (Nm 10,2), llama al combate (Jr 6,1; Jos 6,1-16), pregona acontecimientos (2 Sm 15,10), resuena en las teofanías (Ex 19,16-19; Hb 12,19), anuncia el día del Señor, su acción en la historia, su juicio (Jl 2,1; Sof 1,16), convoca a los elegidos (Mt 24,31; 1 Ts 4,16). En la foto El día de la cuenta (2002), que fue enviado a 34 obispos latinoamericanos. Al papa Wojtyla se le pide cuenta de la causa de Juan Pablo I y de otros asuntos, atronadores enigmas de su pontificado. En estos días, víctimas de la pederastia piden que la ONU juzgue al Vaticano y se paralice la canonización de Juan Pablo II (15-1-2014).
2. Juan contempla un ángel “en pie, junto al altar, con un incensario de oro” al que le son entregados muchos perfumes para que los ofrezca con las oraciones de los santos (Ap 8,3). La oración es como incienso: "Suba mi oración como incienso en tu presencia" (Sal 141). El ángel "tomó el incensario y lo llenó con brasas del altar y las arrojó sobre la tierra. Entonces hubo truenos, fragor, relámpagos y temblor de tierra" (Ap 8,5; Ex 30,1-10). El juicio de Dios es como trueno: "El Dios de la gloria truena" (Sal 29), "delante de él, un fuego que devora, en torno a él, violentad tempestad" (Sal 50), "fulmina el rayo y desconciértalos" (Sal 144).
3. Estaba cerca la pascua de los judíos y Jesús subió a Jerusalén. Los sumos sacerdotes habían dado órdenes de detenerle (Jn 11,57). Entonces ora Jesús: "Ahora mi alma está turbada. Y ¿qué voy a decir: Padre, líbrame de esta hora? Pero ¡si para esta hora he venido! ¡Padre, glorifica tu nombre!", "Vino entonces una voz del cielo: Le he glorificado y de nuevo le glorificaré. La gente que estaba allí y lo oyó decía que había sido un trueno. Otros decían: Le ha hablado un ángel. Jesús respondió: No ha venido esta voz por mi sino por vosotros. Ahora es el juicio de este mundo" (12,27-31). Pablo aconseja no devolver a nadie mal por mal: "Yo daré el pago merecido, dice el Señor. Antes al contrario; si tu enemigo tiene hambre, dale de comer; y si tiene sed, dale de beber; haciéndolo así, amontonarás ascuas sobre su cabeza" (Rm 12,14-19).
4. Pues bien, siete ángeles se dispusieron a tocar las siete trompetas. Tocó el primero: "Hubo entonces pedrisco y fuego mezclados con sangre....la tercera parte de la tierra quedó abrasada" (Ex 9,24;Jl 3,3). Tocó el segundo: "Entonces fue arrojada al mar algo como una enorme montaña ardiendo y la tercera parte del mar se convirtió en sangre" (Jr 51,25; Ex 7,20). Tocó el tercero: "Entonces cayó del cielo una estrella grande, ardiendo como una antorcha. Cayó sobre la tercera parte de los ríos y sobre los manantiales de agua...y mucha gente murió por las aguas, que se habían vuelto amargas" (Is 14,12; Jr 9,14). Tocó el cuarto: "Entonces fue herida la tercera parte del sol, la tercera parte de la luna y la tercera parte de las estrellas...el día perdió una tercera parte de su claridad y lo mismo la noche" (Ex 10,21-23). Son calamidades de un mundo que va en dirección contraria al proyecto de Dios. Evocan las plagas de Egipto (Sb 16-19). El sector respetado es superior al devastado. A pesar de todo, un mundo nuevo está naciendo. Son "dolores de parto" (Mt 24,8). En la peste negra que asola Europa (s.XIV) mueren 25 millones de personas, un tercio de la población. Tras la cuarta trompeta, "oí un águila que volaba por todo lo alto del cielo y decía con fuerte voz: ¡Ay, ay, ay de los habitantes de la tierra!", cuando suenen las trompetas que van a tocar (Ap 8,6-12). Como dice Jesús, "donde esté el cadáver, se juntarán las águilas" (Mt 24,28).
5. Tocó el quinto: "Entonces vi una estrella que había caído del cielo a la tierra. Se le dio la llave del pozo del abismo y subió del pozo una humareda (como en Sodoma, Gn 19,28)... y el sol y el aire se oscurecieron (Ex 10,14-15)... De la humareda salieron langostas sobre la tierra, y se les dio un poder como el que tienen los escorpiones...Y se les dijo que no dañaran la hierba de la tierra...sino sólo a los seres humanos que no tienen el sello de Dios sobre la frente. Y les fue dado poder no para matarlos, sino para atormentarlos por cinco meses... El aspecto de las langostas era como de caballos preparados para la batalla (Sb 16,9; Am 7,1-2)....El primer ¡ay! ha pasado. Todavía quedan dos" (Ap 9,1-12). La estrella que ha caído del cielo ¿es un tirano destronado? (Is 14,12). Juan tiene delante acontecimientos de su tiempo. Según Josefo, las turbulencias que se produjeron en Palestina bajo el procurador romano Floro Gessius (64-66) duraron cinco meses. Floro, que llegó como sucesor de Albino, ordenó no devastar el país, no tocar la hierba, pero "causó a los judíos tantas calamidades que los obligó a acudir a las armas". En los evangelios hay correspondencia con los tres ayes: guerras, hambre, peste, terremotos (Mt 24,4-8; Mc 13,5-8;Lc 21,8-11), persecución de los creyentes (Mt 24,9-14;Mc 13,9-13;Lc 21,12-19), la abominación de la desolación (Mt 24,15-28; Mc 13,14-29; Lc 21,20-24).
6. Tocó el sexto: "Entonces oí una voz que decía: Suelta a los cuatro ángeles atados junto al gran río Eufrates. Y fueron soltados los cuatro ángeles que estaban preparados...para matar a la tercera parte de los hombres. El número de su tropa de caballería era de doscientos millones", "pero los demás hombres...no se convirtieron de sus asesinatos ni de sus hechicerías ni de sus fornicaciones ni de sus rapiñas" (Ap 9,13-21). La región al este del Eufrates estaba ocupada por los persas, que eran el terror del imperio romano, aunque el número de su tropa sea claramente exagerado. En el año 62 los persas vencen a los romanos en Armenia. En la II Guerra Mundial (1939-1945) hubo entre 50 y 70 millones de muertos.
7. Juan ve también "otro ángel poderoso que bajaba del cielo envuelto en una nube, con el arco iris sobre su cabeza, su rostro como el sol y sus piernas como columnas de fuego. En su mano tenía un librito abierto. Puso el pie derecho sobre el mar y el izquierdo sobre la tierra, y gritó con fuerte voz". Cuando gritó, siete truenos hicieron oír su fragor. Juan se disponía a escribir, cuando oyó una voz que le decía desde el cielo: "Sella lo que han dicho los siete truenos y no lo escribas". Entonces el ángel que estaba de pie sobre el mar y la tierra, levantó su mano derecha y juró por el que vive por los siglos: "¡Ya no habrá dilación!”, cuando se oiga tocar la séptima trompeta, “se habrá consumado el misterio de Dios" (Ap 10,1-7).
8. La voz del cielo que había oído Juan le habló otra vez y le dijo: "Vete, toma el libro que está abierto en la mano del ángel, el que está de pie sobre el mar y sobre la tierra". Juan fue donde el ángel y le dijo que le diera el libro. El ángel le dijo: "Toma el libro, devóralo; te amargará las entrañas, pero en tu boca será dulce como la miel". ¿De qué libro se trata? Juan tiene delante el pasaje de la vocación de Ezequiel. El libro está escrito por el anverso y por el reverso: Lamentaciones, gemidos y ayes" (Ez 2,8-9; 3,3). Juan tomó el libro de la mano del ángel y lo devoró; y fue en su boca dulce como la miel; pero, cuando lo comió, se le amargaron las entrañas. Entonces le dicen: "Tienes que profetizar de nuevo" (Ap 10,8-11).
9. Luego Juan recibe una vara de medir. Se le dice: "Mide el templo de Dios y el altar y los que adoran en él. El patio exterior del templo déjalo aparte, no lo midas, porque ha sido entregado a los gentiles, que pisotearán la ciudad santa cuarenta y dos meses. Pero haré que mis dos testigos profeticen durante mil doscientos sesenta días, cubiertos de saco. Ellos son los dos olivos y los dos candeleros que están de pie delante del Señor de la tierra" (Ap 11,1-4; Ez 40,3;Za 2,5-9;4,11-14), "cuando hayan terminado de dar el testimonio, la bestia que surja del abismo les hará la guerra, los vencerá y los matará", “en la plaza de la gran ciudad…contemplarán sus cadáveres tres días y medio”, "pero pasados los tres días y medio, un aliento de vida procedente de Dios entró en ellos y se pusieron de pie...En aquella hora se produjo un violento terremoto, y la décima parte de la ciudad se derrumbó, y con el terremoto perecieron siete mil personas. Los supervivientes, presa de espanto, dieron gloria al Dios del cielo. El segundo 'ay! ha pasado. Viene en seguida el tercero" (Ap 11,7-14).
10. En la guerra judía (67-70) el templo es destruido (Mt 24,2) y la ciudad santa (Jerusalén) es pisoteada por los gentiles (Lc 21,24). En la persecución de Nerón (64-67) Pedro y Pablo son martirizados en la gran ciudad (Roma). El incendio de Roma (año 64) fue tremendo. Según el historiador romano Tácito, de catorce distritos que tenía la ciudad, diez quedaron arrasados (Anales XV, 38-49). Por tanto, más que “una décima parte de la ciudad”. Si buscaban otra cosa los autores del incendio, se les fue la mano. La cifra de la bestia (666) "es la cifra de un hombre" (Ap 13,18).
11. Tocó el séptimo: "Entonces se oyeron en el cielo fuertes voces que decían: Ha llegado el reinado sobre el mundo de nuestro Señor y su Cristo; y reinará por los siglos de los siglos". Y los veinticuatro ancianos que estaban sentados en sus tronos delante de Dios, se postraron rostro en tierra y adoraron a Dios diciendo: "Te damos gracias, Señor Dios todopoderoso, Aquel que es y que era, porque has asumido tu inmenso poder para establecer tu reinado". Ha llegado el tiempo de juzgar a las naciones (Mt 25), el tiempo de "dar la recompensa a tus siervos los profetas, a los santos" y el tiempo de "destruir a los que destruyen la tierra" (Ap 11,14-18). Pase lo que pase, Dios tiene la última palabra sobre la historia humana.

* Diálogo: ¿Hay que tomar el libro y devorarlo? ¿Hay que profetizar de nuevo?