BLANQUEO EN EL VATICANO

Creado en Miércoles, 28 Julio 2010 Última actualización en Martes, 28 Mayo 2013

BLANQUEO EN EL VATICANO    

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El periodista italiano Gianluigi Nuzzi, con la publicación de su libro "Vaticano, S.p.A" (Milán, 2009), da un paso importante en la investigación de los enigmas vaticanos. Pone al descubierto la "telaraña" que el prelado Donato de Bonis fue tejiendo en los años noventa. Todo ello afecta al Papa anterior, pero también al Papa actual. Cuando Benedicto XVI firmaba su encíclica "Caridad en la verdad" remitiendo a la doctrina social de la Iglesia, se difundía en Italia el nuevo escándalo vaticano. Casos de lavado de dinero y sobornos. Las dos terceras partes de los sobornos a políticos italianos por el asunto Enimont pasaron por el IOR, el Instituto para Obras de Religión, llamado también Banco del Vaticano. Es justamente ese tipo de cosas que Juan Pablo I quería cortar, realizado por personas que el Papa Luciani quería evitar.

 

El archivo de monseñor

La historia de los escándalos financieros parecía cerrada con el cese del arzobispo Marcinkus como presidente del IOR. Pero no es así. Lo demuestra Gianluigi Nuzzi en su documentado libro escrito a partir del archivo de monseñor Dardozzi, que entre los años setenta y noventa vivió en primera persona los problemas del IOR. Sólo después de su muerte, el ilustre monseñor abandonó el silencio sepulcral que mantuvo en vida. Su última voluntad fue ésta: "Publicad estos documentos para que todos sepan lo que ha sucedido" [1]

Renato Dardozzi (1922-2003) es un alto consejero de la Secretaría de Estado, donde comienza a colaborar en 1974. Nacido en Parma, licenciado en matemática, ingeniería, filosofía y teología, es ordenado sacerdote a los 51 años, abandonando una brillante carrera en el campo de las telecomunicaciones. Al lado de Agostino Casaroli, conoce los secretos del IOR y participa como consejero en la Comisión bilateral constituida entre la Santa Sede y el Estado italiano para dilucidar la responsabilidad vaticana en la bancarrota del Ambrosiano. Colabora también con Angelo Sodano. En 1985 es nombrado director de la Pontificia Academia de las Ciencias y en 1996 canciller.

En cada asunto financiero seguido por él, monseñor Dardozzi fue recogiendo documentos y apuntes que guardó en pequeñas carpetas amarillas. Estas fueron entregadas al periodista Gialuigi Nuzzi por quienes las tenían en custodia. El archivo en cuestión se encontraba en un lugar del cantón suizo de Tizino. El periodista salió una mañana de Milán a finales de verano de 2008. Dos maletas de cuarenta kilos le esperaban al otro lado de la frontera. Vuelto a Italia, puso en lugar seguro el archivo recibido y comenzó el trabajo de publicación de su libro.

 

El sucesor de Marcinkus

De forma discreta, el cese del arzobispo Marcinkus se produjo en el contexto de la reforma del IOR, cuya nueva estructura se presentó como "más colegial y sometida a varios controles, de forma que resulten imposibles algunas operaciones que en el pasado comprometieron la credibilidad de la Santa Sede"[2]. La figura de presidente del IOR fue sustituida por un Consejo de administración, que desde junio de 1989 preside el banquero Angelo Caloia[3].

Sin embargo, Marcinkus permanece en el Vaticano hasta 1997. Con él, siempre en la sombra, está Donato de Bonis (1930-2001). En el IOR desde 1954, secretario particular del ex presidente y cardenal Alberto di Jorio, secretario general del banco vaticano desde 1970, durante diecisiete años De Bonis sigue las operaciones de Marcinkus. En el nuevo organigrama, es nombrado prelado del IOR. En realidad, es el verdadero sucesor de Marcinkus[4].

La sucesión es gradual e imperceptible. El prelado del IOR empieza a tejer una "telaraña" que en los años noventa constituye un sistema fuera de control, destinado al reciclaje de dinero dentro del Vaticano con cuentas ocultas. De Bonis abre la primera cuenta del nuevo sistema con un primer depósito de 494.400.000 liras y un interés del 9 por ciento anual a nombre de la Fundación Cardenal Spellman.

A quienes abren una cuenta en el IOR se les pide que dejen en sobre cerrado su propia voluntad hereditaria.andreotti 001 En la cuenta Fundación Spellman se indica la voluntad de su "gestor", monseñor De Bonis: "Lo que quede a mi muerte, como crédito en la cuenta 001-3-14-774-C, sea puesto a disposición de su S.E. Giulio Andreotti para obras de caridad y de asistencia, según su discreción. Doy las gracias, en el nombre de Dios bendito, Donato de Bonis, Vaticano 15-7-1987"[5].

 

Las cuentas del prelado

Entre 1987 y 1992, el prelado del IOR introduce en el Vaticano más de 26.000 millones de liras y los deposita en la cuenta Fundación Spellman. Además, en títulos de Estado son depositados y retirados otros 42.000 millones. Entre 1999 y 2002 la lira italiana coexiste con el euro. Entonces el cambio era de unas 1.936 liras por euro.

Pues bien, los depósitos se interrumpen cuando se divulga en Italia el asunto de los sobornos que reciben el nombre de "tangentes". La operación "Manos limpias" comienza en febrero de 1992 y saltan las alarmas. La onda judicial obliga al Vaticano a preparar una discreta y rápida acción de control sobre los depósitos gestionados por cuenta de terceros. En marzo de 1992 Angelo Caloia recibe una primera relación redactada por funcionarios del IOR sobre las cuentas del prelado De Bonis.

El 1 de abril el Consejo del IOR adopta una rígida resolución: "Ningún individuo vinculado al IOR de algún modo, ya se trate de un empleado en activo o jubilado, un dirigente, un revisor contable, un obispo, un miembro del Consejo, está autorizado a gestionar cuentas y fondos cuyos recursos no le pertenezcan personalmente".

Además, se constituye una Comisión interna, formada por tres funcionarios del IOR y un coordinador. Con fecha 7 de julio, el Consejo tiene un informe secreto. La situación es gravísima. El IOR corre el riesgo de verse envuelto en un nuevo escándalo por haber gestionado dineros de líderes políticos, empezando por aquellos que remiten a Andreotti.

Angelo Caloia no sabe qué hacer. Juan Pablo II acaba de ser operado. Entonces el 5 de agosto escribe al secretario del Papa, Estanislao Dziwisz, y le adjunta la secreta relación sobre las cuentas del prelado, "el resultado de las ulteriores verificaciones, realizadas en absoluto secreto sobre las Fundaciones, incluyendo una apostilla dedicada al delicado capítulo de las Santas Misas". Son doce anotaciones con referencia en clave a tres personas: por "Roma" debe entenderse De Bonis, por "Omissis" Giulio Andreotti y por "Ancona" otro prelado cuya identidad "aún hoy permanece desconocida", dice el periodista Nuzzi[6].

Como veremos después, para nosotros no hay duda. Se trata de Pasquale Macchi, antiguo secretario de Pablo VI, arcipreste del Santuario del Sacro Monte de Varese (1980-1988) y posteriormente arzobispo de Loreto (1988-1996), en la provincia de Ancona.

La cuenta de la Fundación Cardenal Spellman, escribe Caloia al secretario del Papa, se abre a solicitud de "Roma" el 15 de julio de 1987 con la sola firma del mismo. No obstante, sobre la cuartilla de depósito de las firmas aparece también el nombre de "Omissis", cuya firma en verdad no se depositó nunca. La cuenta tiene carácter personal: no hay normas que regulen el funcionamiento de la Fundación. Sin embargo, hay disposiciones de última voluntad de "Roma" a favor de "S.E.Omissis para obras de caridad y de asistencia según su discreción". No hay previsiones a favor del Instituto.

La cuenta de la "Jonas Foundation" se abre el 10 de octubre de 1990 a petición de Luigi Bisignani, que tiene la única firma autorizada y es una persona del entorno de "Omissis". A finales de 1991 se ingresan títulos por valor de 26.000 millones de liras. En diciembre del mismo año hay una transferencia a una banca luxemburguesa de 3.700 millones. Lleva la firma de "Roma", aunque él no está delegado para operar sobre la cuenta. Siguen después varias cantidades retiradas al contado. La del 18 de marzo es de 3.000 millones de liras.

La cuenta de Fondo san Serafino se abre el 8 de mayo de 1991 a petición de Carlo Sama, presidente de la "Fondazione san Serafino". En marzo de 1992 tiene un saldo de 1.948 millones. Las firmas autorizadas pertenecen a una rama de la familia Ferruzzi (Alessandra, su marido Carlo Sama y Sergio Cusani). La titularidad de la cuenta remite directamente a la persona del desaparecido fundador del grupo Ferruzzi, Serafino, padre de Alessandra. La cuenta tiene una vida tan breve como intensa. En mayo y junio de 1991 se acreditan cobros de títulos del Estado italiano por valor de 9.876 millones y de 34.770 millones. Los títulos son presentados por "Roma", que no está delegado para operar sobre la cuenta. Gran parte del dinero se transfiere en operaciones sucesivas a bancas suizas (17 de mayo, 5 y 7 de julio). Los ordenantes indicados sobre los impresos firmados por "Roma" son "P.Star" y "St.Louis". Beneficiario es "Pius K.Steiner".

La cuenta de la Santa Casa de Loreto y la del Santuario de Loreto y Sacro Monte de Varese están relacionadas. La primera, a la que llegan los donativos de la "Fundación Pablo VI", fue abierta el 21 de diciembre de 1990 a petición de "Roma", que es uno de los que tienen firma; el otro es "Ancona". La segunda cuenta fue abierta el 25 de octubre de 1991 (protocolo de 12 de noviembre) a petición de "Ancona", que figura como el único que tiene firma. Sin embargo, el 14 de noviembre, "Ancona" confiere delegación a favor de "Roma". Son diecisiete las cuentas principales sobre las que opera De Bonis "por formal delegación o por praxis inveterada"[7].

La carta enviada al secretario del Papa queda sin respuesta. Caloia se encuentra bastante solo. En la primavera de 1992, el sistema de cuentas creado por De Bonis emerge en toda su gravedad. Nadie conoce aún la extensión del sistema. Se necesitan años para reconstruir al detalle todas las operaciones, descubrir los actores, los cómplices y los beneficiarios. Pero el asunto implica a eminentes purpurados del Vaticano y es foco de potenciales chantajes y revanchas.

De la clientela especial que tiene De Bonis, muchos son amigos de Marcinkus. Entre ellos destaca uno, Pasquale Macchi (1923-2006). Nacido en Varese, desde 1954 está al lado del arzobispo de Milán, Giovanni Battista Montini. Cuando éste es elegido Papa con el nombre de Pablo VI, sigue a su lado como secretario. Pablo VI valora mucho las intuiciones de Macchi. De acuerdo con él, permite a Marcinkus una carrera fulminante, confiándole la seguridad de sus viajes y el banco del Vaticano. El 1977 Macchi consigue alejar al arzobispo Benelli de la Secretaría de Estado. En 1980 es nombrado arcipreste del Santuario del Sacro Monte de Varese. En 1988 es nombrado arzobispo de Loreto, que está en la provincia italiana de Ancona. Se retira en 1996.

El prelado De Bonis está profundamente agradecido al antiguo secretario de Pablo VI. Le ayudó a recoger los poderes de Marcinkus. El prelado opera sobre dos cuentas que pertenecen a Pasquale Macchi y que oficialmente están puestas a nombre de la Santa Casa de Loreto.

 

Los sobornos de Enimont

El 9 de mayo de 1989 se constituye la sociedad mixta Enimont, formada por la entidad pública ENI (Ente Nazionale Idrocarburi) y el grupo privado Montedison, propiedad de la familia Ferruzzi. La fusión termina pronto ante las dificultades del sector. Raúl Gardini, que dirige Montedison, intenta controlar la nueva sociedad. El presidente del ENI, Gabriel Cagliari, pide al gobierno que rompa con un socio que no es fiable. En el otoño de 1990, el ENI compra el 40 por ciento de las acciones del otro socio, pero a un precio bastante superior al del mercado. Los pasos para cerrar el acuerdo no son transparentes. Para que los políticos se pongan de acuerdo, se promete dinero a casi todos los partidos. Surge así la "madre de todas las tangentes". Los sobornos se hacen con fondos fuera de control. Sobre todo, el IOR de De Bonis, una banca extranjera, se dedica a lavar las cantidades destinadas a los testaferros de los políticos.

Los jueces no consiguen reconstruir el recorrido de los sobornos, que emerge con claridad en el archivo de Dardozzi. La provisión de fondos negros para pagar a los políticos se hace a través del empresario romano Domenico Bonifaci, que pone a disposición de Montedison 152,8 miles de millones al contado y en títulos de Estado. La suma es distribuida convenientemente por el consultor Sergio Cusani y Carlo Sama, administrador delegado de Montedison, que a su vez cuenta con el responsable de relaciones externas del grupo, Luigi Bisignani.

El 23 de enero de 1991, De Bonis se presenta en el IOR con casi 5.000 millones en títulos de Estado que ingresa en cuentas de ciudadanos privados, 2.700 en la cuenta Jonas Foundation del amigo Bisignani y 2.900 en la cuenta Cardenal Spellman. Unos minutos después, desde la cuenta Spellman, De Bonis pasa 2.500 millones a la cuenta FF 2927 de la Trade Development Bank de Ginebra, a través del Banco de Lugano. El 8 de mayo de 1991, De Bonis hace una transferencia de 9.800 millones a la Sociedad de Banca Suiza de Chiasso en un depósito destinado a Mauro Giallombardo, hombre de confianza del socialista Bettino Craxi.

En el verano de 1991 (todo un símbolo) Carlo Sama y Alessandra Ferruzzi se casan en el Vaticano, en la iglesia de santa Ana, a unos pasos del IOR. Preside la ceremonia el prelado De Bonis. Con esta ocasión el novio hace al Papa una donación de 500 millones de liras para obras de beneficencia.

El lavado de dinero continúa. En el Fondo san Serafino De Bonis deposita cobros de títulos por valor de 45.000 millones y hace una transferencia a bancas suizas por valor de 44.800. A esto hay que añadir lo sacado al contado por Carlo Sama (750 millones) o por el prelado, que accede libremente a la cuenta, aun no pudiendo formalmente hacerlo. En la cuenta Jonas Foundation entran 23.000 millones, de los cuales casi 10.000 son cobrados de la venta de títulos. Sólo al contado Bisignani retira 12.400 entre octubre de 1991 y junio de 1993, con talones firmados por el prelado. A esto hay que añadir otros 10.000 millones negociados en la cuenta del constructor Domenico Bonifaci[8].

 

Trágico mes de julio

Entre enero y febrero de 1993, la situación se precipita. Los magistrados de Roma y de Milán abren investigaciones paralelas sobre Enimont. Gardini y Cagliari son investigados. El 10 de marzo el presidente del ENI es encarcelado.

A finales de marzo, se da otro paso, en cierto modo acordado con monseñor Macchi: De Bonis deja el IOR. Aparentemente es alejado, pero sólo sobre el papel. Es promovido obispo de Castello de Numidia y, desde el 11 de abril, asistente espiritual de la Soberana Orden Militar de Malta. Es un cargo de prestigio, que le garantiza contactos de altísimo nivel.

La consagración episcopal se celebra el 25 de abril en la iglesia romana de Santa María della Fiduzia. Preside la ceremonia el cardenal Corrado Ursi. Le ayuda el arzobispo Macchi. Hay 2.000 asistentes, 15 cardenales, 45 obispos diocesanos, un centenar de curas y un nutrido grupo de políticos de primer plano, entre ellos Andreotti. El nuevo obispo dice delante de todos: "Quiero agradecer al presidente Giulio Andreotti por habernos salvado hace diez años de graves riesgos con sus consejos"[9]. Diez minutos de aplausos. Precisamente en aquellas semanas el político democristiano era acusado por los arrepentidos de besar a los jefes de la mafia.

Luigi Bisignani se huele el desastre. El 28 de junio se presenta en el IOR y cierra la cuenta Jonas Foundation, retirando 1.687 millones al contado. Un mes después se encuentra en paradero desconocido. Estamos en el trágico mes julio de 1993. En el espacio de pocos días, Gabriele Cagliari, que lleva 133 días en la cárcel, muere asfixiado con una bolsa de plástico en la cabeza. Y Raúl Gardini, de un disparo en la sien. En ambos casos se supone suicidio.

Un enigma más que remite a la serie que recojo en mi libro "El día de la cuenta": la muerte provocada de Juan Pablo I (1978); el asesinato del juez Emilio Alessandrini, cuando investigaba las actividades del Banco Ambrosiano, y del periodista Mino Pecorelli, que anunció la muerte de Juan Pablo I (1979); el atentado contra Juan Pablo II, que permite una clave diversa de la que se dio (1981); la quiebra del Banco Ambrosiano y la muerte violenta de su presidente, también de su secretaria y de un empleado del banco (1982); el secuestro de Emanuela Orlandi, hija de un empleado vaticano, que parece un instrumento de presión sobre Juan Pablo II (1983); la "devolución voluntaria" por parte del Vaticano de 250 millones de dólares a los acreedores del Ambrosiano (1984); la masacre de la Guardia Suiza (1997), que puede relacionarse también con los demás enigmas vaticanos[10].

 

Lavado en el IOR

El 27 de julio de 1993 Angelo Caloia escribe al Secretario de Estado, Angelo Sodano: "Las fotocopias enviadas a usted de documentación interna (hasta hace poco disponibles y ahora desaparecidas por obra de los... habituales desconocidos!) dejan claro el gran peligro de implicación del IOR en relación a hechos criminosos aparecidos estos días y que en el año 1991 indujo al entonces director general a abrir un así llamado fondo, cuya alimentación es dudoso que provenga de generosidades humanas y no de dudosas operaciones. Como aparece en las órdenes de transferencia, "Roma" consiguió incluso hacerse ordenante de transferencias al extranjero aunque no fuese ya agente del IOR y el fondo no llevara formalmente ninguna titularidad suya. Aparecen cada vez más claros los perfiles de una neta y criminosa actividad conscientemente conducida por quien por opción de vida y cargo ocupado debía al contrario constituir una severa conciencia crítica"[11].
En el Vaticano se crea una especie de "unidad de crisis", de la que forman parte Sodano, Dziwisz, Dardozzi y Caloia. Los periódicos aluden a las transferencias y beneficiarios que corresponden a las operaciones emitidas por el IOR paralelo del prelado De Bonis.

Los magistrados de Milán van adelante. Gracias a las confesiones del empresario Domenico Bonifaci, reconstruyen los movimientos de las cuentas e identifican la implicación del IOR.

El 5 de octubre Caloia escribe a Sodano. La "realidad se revela cada vez más dramática y foco de consecuencias gravísimas". En Milán saben que los títulos "pasados al IOR son el resultado de pagos de tangentes a hombres políticos, por importes ciertamente devueltos a ellos en forma limpia. Es la exacta réplica de los mecanismos del pasado". No se trata sólo de lo que Sodano "ya conoce y que es del orden de unos cuarenta mil millones". Es mucho más: "Ha aparecido la existencia de una lista de títulos de crédito que el IOR podría haber adquirido en 1991 por un importe mucho más elevado", "se tiene la sensación clara de que nos encontramos, todos, frente a un potencial explosivo inaudito que debe ser debidamente puesto en conocimiento de las más altas autoridades"[12].
El 12 de octubre los magistrados de Milán firman las cinco páginas que confirman lo que ya se conocía. Sobre 130.000 millones de los sobornos de Enimont han pasado 88.900 al IOR, pagados en 234 títulos de Estado. Es decir, dos terceras partes de los sobornos han pasado por el IOR. Los jueces quieren saber cuándo y quiénes han presentado las cuentas de los mismos, así como los nombres de los destinatarios. Los jueces no preguntan quién ha realizado esas operaciones en el IOR, pues se trata de personas cubiertas por la inmunidad establecida en los Pactos de Letrán.

Caloia solicita a Sodano que se levante una común e impenetrable defensa ante el Consejo del IOR, donde están presentes también los cardenales de la Comisión de control, Castillo Lara, Casaroli, Martinez Somalo y O'Connor: "Nuestros consultores no están seguros de que el grupo (de jueces) se abstenga de cualquier operación al límite de la ortodoxia jurídica, también fuera de la misma. Por tanto, es esencial comprender que la necesidad de justicia pueda ser satisfecha según canales ortodoxos, capaces quizá de evitar clamores mortales y daños absolutamente injustos a personas e instituciones".

Pero el frente no es compacto ni entre los cardenales ni entre los funcionarios del IOR. La figura de De Bonis, que representa al IOR paralelo, condiciona y divide aún entre roces, tensiones y alejamientos. Aunque el prelado se haya marchado, en la banca no hay claridad. Caloia ha congelado todas las cuentas del IOR paralelo y procura seguir con la depuración de los empleados considerados cercanos al prelado.

La guerra entre Caloia y el cardenal venezolano Castillo Lara se hace abierta. Bajo la presión de Castillo Lara, presidente de la Comisión cardenalicia, el director general del IOR consulta con el gobernador del Banco de Italia, Antonio Fazio. Caloia informa a Sodano: "La desacertada y en este punto verdaderamente intolerable intromisión del cardenal Castillo Lara, que gestiona directamente la actividad del director general, ha propiciado ya iniciativas llenas de riesgo y absolutamente discrepantes de la línea de espera vigilante, avalada de modo tan autorizado por la Secretaría de Estado"[13]. Sodano intenta hacerle entender a Castillo Lara que hay que dejar al presidente del IOR la autonomía necesaria.

El 6 de noviembre del 93 llega oficialmente al Vaticano la rogatoria de los magistrados. Sodano solicita a Caloia "preparar lo antes posible la información necesaria a los eminentísimos cardenales miembros de la Comisión cardenalicia de vigilancia".

Según consta en el archivo de Dardozzi, "la investigación interna permite reconducir a la persona de Donato de Bonis, directa o indirectamente, un vasto movimiento de títulos y de dinero al contado efectuado de modo más intenso en los años 1990-1993 con la finalidad sustancial, no sabemos si intencional o bien solamente sufrida, de reservar asiento a medios financieros o, en cualquier caso, de reciclarlos valiéndose de la pantalla de una institución financiera no residente en Italia como la del IOR", "se ha verificado el cambio de títulos contra títulos o el cambio de dinero al contado contra títulos, es decir, casos de lavado de dinero"[14].

 

Sepulcros blanqueados

Lo recordamos bien. En su último día, Juan Pablo I comunicó al cardenal Villot, secretario de Estado, su decisión de realizar cambios importantes. Por ejemplo, Giovanni Benelli sería el nuevo secretario de Estado y Pericle Felici el nuevo vicario de Roma. Dijo Villot: "Usted es el Papa. Es libre de decidir y yo obedeceré. Pero sepa que estos nombramientos significarían la traición a la herencia de Pablo VI".

Además, Juan Pablo I quería terminar con los negocios vaticanos, cortar las relaciones del IOR con el Banco Ambrosiano. En consecuencia, Marcinkus y sus colaboradores serían inmediatamente destituidos: "Hay hombres aquí, dentro de la Ciudad del Vaticano, que parecen haber olvidado la verdadera finalidad de la Iglesia. Hombres que han convertido la Santa Sede en una especie de mercado. Este es el motivo por el que pienso realizar todos estos cambios".

- Se dirá que habéis traicionado a Pablo.

- También se dirá que he traicionado a Juan, que he traicionado a Pío. Cada uno encontrará una luz que lo alumbre, según cuáles sean sus necesidades. En lo que a mí me concierne, mi única misión es no traicionar a Cristo[15].

La discusión se prolongó más de una hora. Lo recojo en mi libro "Juan Pablo I. Caso abierto". En junio de 1977, Pablo VI nombró a Benelli arzobispo de Florencia y, al propio tiempo, le separó de la Secretaría de Estado, como Sustituto, por la presión de personas y grupos para quienes resultaba demasiado incómodo.

El Sustituto es el número 3 de la jerarquía vaticana. Pero ¿quiénes fueron esos personajes y grupos de presión que determinaron la separación de Benelli de la Secretaría de Estado?

El anuncio del traslado, dice el vaticanista Benny Lai, “suscitó emoción: se habló de victoria de Pasquale Macchi, secretario personal del Papa, de satisfacción de Villot, cardenal Secretario de Estado, de larga tarea persuasiva conducida por el Opus Dei”. Se sabía que Benelli era contrario al Opus, también lo era el cardenal Felici. Interrogado al respecto, dijo Felici: “El Opus no es tan poderoso como para influir sobre Pablo VI”.

En nuestra opinión, esos personajes y grupos fueron: el secretario personal de Pablo VI (Macchi), el número 2 de la jerarquía vaticana (Villot), el presidente del IOR (Marcinkus) y una logia entonces oculta, pero poderosa (la P2). Otro grupo de presión con el que había que contar era la mafia. Al fin y al cabo, una de las grandes decisiones de Juan Pablo I fue, junto a la destitución de Marcinkus, la de "hacer frente, incluso delante de todos, a la masonería y a la mafia".

Parece claro. Según el archivo de monseñor Dardozzi, a pesar de la reforma del IOR vuelven a aparecer en los años noventa los escándalos que Juan Pablo I quería cortar. Aparece también un núcleo duro que permanece activo durante años y resultaba perjudicado por las decisiones que Juan Pablo I pensaba tomar. Se trata, entre otras, de estas personas: Marcinkus, Donato de Bonis y Pasquale Macchi. Los tres han muerto ya, pero ¿en algún momento fueron debidamente interrogados?

El 26 de agosto de 2009, aniversario de la elección de Albino Luciani como Papa, las lecturas propias del día son impresionantes. Las palabras del Apóstol a la comunidad de Tesalónica nos recuerdan el intachable proceder de Juan Pablo I: "Recordad, hermanos, nuestros esfuerzos y fatigas...vosotros sois testigos, y Dios también, de lo leal, recto e irreprochable que fue nuestro proceder con vosotros"[16]. Y en el evangelio la fuerte denuncia de Jesús nos parece actual: "¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que os parecéis a los sepulcros blanqueados!, sois hijos de los que asesinaron a los profetas. ¡Colmad también vosotros la medida de vuestros padres!"[17].

Agradecemos al periodista Gianluigi Nuzzi la publicación de su libro, que supone un paso importante en la investigación de los enigmas vaticanos. Pone al descubierto la "telaraña" que el prelado del IOR fue tejiendo en los años noventa.

Todo ello afecta al Papa anterior, pero también al Papa actual. Precisamente, cuando Benedicto XVI firmaba su encíclica "Caridad en la verdad" remitiendo a la doctrina social de la Iglesia, se difundía en Italia el nuevo escándalo vaticano. Las dos terceras partes de los sobornos a políticos italianos por el asunto Enimont pasaron por el IOR.

"Vuestra riqueza está podrida"[18], se leía el 26 de septiembre de 2009 en todas las iglesias.

Llama la atención. Es algo que puede ser despachado como simple anécdota, pero resulta significativo y simbólico. Lo destacaron diversos medios. Ese día, en el viaje del Papa a la República Checa, "una araña recorrió su sotana mientras dirigía un discurso a los políticos checos"[19].

El paseo de la araña es una parábola en acción. Evoca el poema de Antonio Machado al olmo seco, al olmo viejo, hendido por el rayo y en su mitad podrido, de tronco carcomido y polvoriento: "Ejército de hormigas en hilera / va trepando por él, y en sus entrañas / urden sus telas grises las arañas".

Tres días después, en el aniversario de la muerte de Juan Pablo I, comentando estas cosas en un pequeño grupo[20], nos encontramos este pasaje que remite a la denuncia profética de los responsables religiosos: "Hacen que rompan su cascarón las víboras y tejen telas de araña; el que come de sus huevos muere"[21]. Nos pareció sencillamente sorprendente.

 

Jesús López Sáez

 

                                                                                            


[1] NUZZI,G., Vaticano, S.p.A., Chiarelettere, Milano, 2009, 5.

[2] Ya, 10-3-1989; ver mi libro Se pedirá cuenta, 15 y 72-73.

[3] Con fecha 23 de septiembre de 2009, se informa que Angelo Caloia es sustituido por el economista italiano Ettore Gotti Tedeschi, hasta ahora presidente del Santander Consumer Bank en el país transalpino.

[4] Marcinkus muere en Sun City (Arizona) el 20 de febrero de 2006.

[5] NUZZI, 39-42.

[6] Ib., 42 y 49.

[7] Ib., 52-53 y 63.

[8] Ib., 74-79.

[9] F.PROIETTI., Andreotti, applausi in chiesa, en Il Corriere della Sera, 27-4-1993; ver NUZZI, 83-84.

[10] Ver mi libro El día de la cuenta, también Juan Pablo I. Caso abierto, 311.

[11] NUZZI, 85-86.

[12] Ib., 92.

[13] Ib., 96-98.

[14] Ib., 105-106.

[15] Ver YALLOP, 301 y 303-304; también GENNARI, Rivelato il problema che angosció Luciani poco prima della morte, en Il Giornale nuovo, 18-10-1981. Ver el informe secreto de la persona de Roma, BASSOTTO, 237-239; también Juan Pablo I. Caso abierto, 207-208 y 225-226.

[16] 1 Ts 2, 9-13.

[17] Mt 23, 27-32.

[18] St 5,1-6.

[19] Ver El Mundo, 28-9-2009.

[20] En casa de Luis Daudén y María Rita Olavide.

[21] Is 59,5; ver 1,23 y Mt 3,7.