La visita del Papa

Creado en Domingo, 14 Noviembre 2010 Última actualización en Martes, 28 Mayo 2013

LA VISITA DEL PAPA
Algunas diferencias

jpsagrada071110_jpg_lite06 de noviembre. Antes de tomar tierra en el aeropuerto de Santiago, el Papa habló de "una laicidad, un secularismo fuerte y agresivo, como vimos en los años treinta", "esa disputa, o mejor este choque entre fe y modernidad, ambas muy vivaces, tiene lugar de nuevo hoy en España". Sorprende esta afirmación del Papa, precisamente en un contexto donde se echa de menos una revisión de la posición de la Iglesia durante esos años y después.
"Vengo como peregrino", dijo Benedicto XVI al llegar a Santiago. En la misa celebrada en la plaza del Obradoiro el Papa hizo una llamada a defender las raíces cristianas de Europa: "Europa debe abrirse a Dios, salir a su encuentro sin miedo, trabajar con su gracia por aquella dignidad del hombre que habían descubierto las mejores tradiciones, además de la bíblica, también de la época clásica, medieval y moderna, de las que nacieron las grandes creaciones filosóficas, literarias y culturales de Europa".
Su visita es pastoral, pero el Papa viene también como Jefe de Estado, lo que es equívoco y fuente de equívocos. Ha habido protestas por el dinero público invertido en la visita. Es oportuno recordar lo que dijo Juan Pablo I: "En mis viajes querría que todo se desarrollara en la sencillez y en la caridad. Cristo Jesús, Pedro y Pablo nunca fueron jefes de Estado. Sé y entiendo todas las razones históricas, de tradición y oportunidad que pueden proporcionar prestigio a la Iglesia y al Papa..., pero cómo se puede cambiar la piel de golpe, ponerse un vestido tan distinto, un título y un poder, intrínsecamente extraños a la misión del obispo y del pastor, como el de soberano de la Ciudad del Vaticano".
Es muy difícil que los grandes de este mundo sigan el Evangelio y comulguen con él. Sería algo así como la cuadratura del círculo. Claro, si se rebaja el Evangelio, todo resulta más fácil. Por ello se entiende perfectamente lo que ese día se leía en todas las iglesias, aunque no en la misa papal que se celebró en Santiago: "Vosotros presumís de observantes delante de la gente, pero Dios os conoce por dentro" (Lc 16,9-15).
7 de noviembre. En Barcelona, el Papa dedica la iglesia de la Sagrada Familia y visita el centro para discapacitados "Nen Déu". Asombrado por la belleza del templo, el Papa lo consagra como basílica, que significa "casa real", no "casa de los pobres para gloria y alabanza de Dios", como pensara el genial arquitecto Antoni Gaudi.
"Me ha conmovido especialmente, dice el Papa, la seguridad con la que Gaudí, ante las innumerables dificultades que tuvo que afrontar, exclamaba lleno de confianza en la divina Providencia: San José acabará el templo. Por eso ahora, no deja de ser significativo que sea dedicado por un Papa cuyo nombre de pila es José".
Benedicto XVI Papa pide con firmeza que "se defienda la vida de los hijos como sagrada e inviolable desde el momento de su concepción", "la Iglesia se opone a todas las formas de negación de la vida humana, y apoya cuanto promueva el orden natural en el ámbito de la institución familiar".
Ciertamente, como discípulos de Jesús, estamos llamados a anunciar la integridad del mensaje evangélico. Lo dice San Pablo: "He sido constituido servidor de la Palabra para anunciaros todo el mensaje completo" (Col 1,25). Sin embargo, el integrismo es otra cosa: es partidario de un Estado confesional que impone por la fuerza la propia religión y prohíbe las demás. Como dice el Concilio, "la verdad no se impone sino por la fuerza de la misma verdad" (DH 1).
Dijo también el Papa: "La Iglesia aboga por adecuadas medidas económicas y sociales para que la mujer encuentre en el hogar y en el trabajo su plena realización". "Sería más decente que hubiera incluido a los hombres porque sin corresponsabilidad es imposible", afirma Amelia Valcárcel, catedrática de Filosofía Moral y Política en la UNED. Además de las palabras estaba la imagen, la que daban los distintos roles de hombres y mujeres. Esa imagen es contraria a lo que dice San Pablo en la carta de la libertad cristiana: "Ya no hay judío ni griego, ni esclavo ni libre ni hombre ni mujer" (Ga 3,27).
En la misa papal se leyó el evangelio del domingo anterior, el pasaje de Zaqueo, ese "jefe de publicanos y rico" que se sube a la higuera para ver pasar a Jesús, ese que revisa su situación y comparte (Lc 19,1-10). El Papa lo presentó en la homilía como "el evangelio de hoy". En realidad, el evangelio del día era el pasaje en el que Jesús anuncia claramente la resurrección: "los muertos resucitan", "son como ángeles", "son hijos de Dios, siendo hijos de la resurrección" (Lc 20,27-38). Con este motivo presentamos, actualizado y revisado, el análisis de la Escatología papal titulado El síndrome de Marta, publicado en el libro "Juan Pablo I. Caso abierto" (Sepha, 2009, 321ss). Siguiendo la tradición farisea y eclesiástica, lo mismo que Marta, la hermana de Lázaro, el Papa deja la resurrección para el último día de la historia, cuando Jesús la anuncia en el último día de la vida.
14 de noviembre. Nos llama la atención el evangelio propio del día: "Algunos ponderaban la belleza del templo". Les dice Jesús: "No quedará piedra sobre piedra". En realidad, el templo forma parte del mundo que pasa y que es juzgado por el Evangelio. "Cuidado con que nadie os engañe". No os tratarán a cuerpo de rey. Al contrario, "os harán comparecer ante reyes y gobernadores por causa de mi nombre, así tendréis ocasión de dar testimonio",. "hasta vuestros familiares y amigos os traicionarán, y matarán a algunos de vosotros". Sin duda, hay algunas diferencias con el viaje del Papa. Jesús está en otra onda. Para él, es la hora del combate decisivo.

Jesús López Sáez