SECRETO VATICANO, ANÓNIMO VENECIANO

Creado en Sábado, 11 Diciembre 2010 Última actualización en Martes, 28 Mayo 2013
 

SECRETO VATICANO, ANÓNIMO VENECIANO
Identificación de la persona de Roma

 

El 14 de octubre de 2007, en el programa Cuarto milenio, tuve la ocasión de comentar (una vez más y dentro de las limitaciones propias del medio) un secreto vaticano, que durante años ha sido al propio tiempo "anónimo veneciano". Hace unos días ha vuelto a salir el asunto. Me refiero al informe que la misteriosa "persona de Roma" envía a Camilo Bassotto, amigo de Juan Pablo I y testigo principal de la fuente veneciana sobre el Papa Luciani. Es una carta con unos apuntes. Entre otras cosas, dice:
“He sabido por una persona amiga que reside en esta ciudad, que usted está trabajando desde hace años en una biografía del Papa Luciani como hombre, sacerdote y  pastor. Los apuntes que le adjunto son para usted. Había pensado guardarlos para mí. Me vino también la idea de publicarlos, pero el puesto que ocupo no me lo permite, al menos por ahora. El Papa Luciani me gratificaba con su benevolencia y, me atrevo a esperar, también con su estima. Por qué quiso hacerme partícipe de algunos pensamientos expresados por él al cardenal Villot, no lo sé. Ellos constituyen un auténtico compromiso, vivo y presente en su corazón hasta el último día. Yo sostengo que se debe hacer justicia y dar testimonio de Juan Pablo I. Estoy convencido de que estos pensamientos encontrarán el justo lugar en su libro”, “al final me dijo: Todas las cosas que le he confiado, son pensamientos, deseos y propuestas sobre las que hay que reflexionar, pedir consejo y hacer verificaciones. Forman parte de los problemas que pretendo afrontar y resolver”. 
Afirma Camilo en su libro sobre Albino Luciani "Il mio cuore é ancora a Venezia": “La presente declaración con fecha 14 de mayo, fiesta de Pentecostés, está firmada a mano” (p. 227).
He aquí algunos pensamientos que el Papa Luciani llevaba en el corazón y que, además, “quería que fueran conocidos”, “habían pasado ya tres semanas desde que Albino Luciani había sido elegido Papa” (p. 228). Juan Pablo I pensaba:
 revisar toda la estructura de la Curia, ese aparato que quería gobernar para no verse condicionado (p. 230).
 publicar varias cartas pastorales: sobre la unidad de la Iglesia, la colegialidad de los obispos, la mujer en la Iglesia, la pobreza en el mundo (pp. 233-236).
 destituir al presidente del IOR (Instituto para Obras de Religión, el banco vaticano) y reformarlo íntegramente: “El presidente del IOR debe ser sustituido”, “aquella que se llama sede de Pedro y que se dice también santa, no puede degradarse hasta el punto de mezclar sus actividades financieras con las de los banqueros, para los cuales la única ley es el beneficio y donde se ejerce la usura, permitida y aceptada, pero al fin y al cabo usura. Hemos perdido el sentido de la pobreza evangélica; hemos hecho nuestras las reglas del mundo. Yo he padecido ya de obispo amarguras y ofensas por hechos vinculados al dinero. No quiero que esto se repita de Papa. El IOR debe ser íntegramente reformado” (pp. 237-239).
 tomar abierta posición, incluso delante de todos, frente a la masonería y la mafia “Son dos potencias del mal. Debemos plantarnos con valentía ante sus perversas acciones”, “es un tema que un día afrontaremos con más claridad delante de todos “ (p. 239).
apironio1Son pensamientos y son decisiones. Sin duda, las que se refieren a la destitución del presidente del IOR, a la reforma del mismo, a la lucha contra la masonería y la mafia, son decisiones importantes y arriesgadas. Por ello, así lo creemos, tienen relevancia judicial. El papa Luciani dijo a Villot en una de sus últimas audiencias: “El papa tiene que actuar con prudencia y con paciencia, pero también con coraje y confianza. El riesgo lo ponemos todo en las manos de Dios... Estos pensamientos que le confío, de momento brevemente, los llevo muy en el corazón. Usted me ayudará a realizarlos de forma adecuada” (p. 245).
Pues bien, en 1990 Camilo Bassotto publica el testimonio de la persona de Roma en su libro sobre el papa Luciani, pero (según lo acordado) lo publica sin firma, al amparo del anonimato. Tenemos, por tanto, un secreto vaticano y, al propio tiempo, un anónimo veneciano.
Como explico en mis libros "El día de la cuenta" y "Juan Pablo I. Caso abierto", un análisis interno del documento me lleva a pensar que el perfil de la persona de Roma encaja perfectamente con el cardenal Pironio y así se lo hago saber al mismo por carta en la Navidad del 90. El cardenal no contesta explícitamente a la carta, pero me envía (desde el 91 al 94) felicitaciones de Navidad, que conservo como preciado tesoro.p_jl_navidad92“En la carta que la persona de Roma envía a Camilo, le digo a Pironio con fecha 24-12-90 encontramos palabras que usted repite mucho, como serenidad, sereno, etc”. Son su muletilla, es decir, su firma no consciente. Si abrimos un libro suyo por cualquier parte, nos lo podemos encontrar.
Con fecha 31 de enero, le adjunto a Camilo fotocopia de la carta enviada al cardenal Pironio. Le adjunto también fotocopia de un artículo de Pedro Miguel Lamet, publicado en "Diario 16", en el que adelanta, por su cuenta, el nombre de Pironio como probable "persona de Roma". Dice que "no hay otro". "Como sabes, le digo a Camilo", yo pienso lo mismo, pero en las entrevistas prefiero reservarme la opinión".
Con fecha 3 de marzo me contesta Camilo. Entre otras cosas dice: "Querido Jesús, debo agradecerte tu última carta con la preciosa documentación que me has enviado. Eres tenaz en sostener tus ideas". Por su parte, no manifiesta ninguna preocupación al respecto.
Pasan unos años. Con fecha 2 de octubre del 97 comunico a Camilo mi decisión de revelar (desde los datos que tengo) la identidad de la persona de Roma: "El testimonio, que hace historia y hace justicia a Juan Pablo I, pierde mucho al ser publicado sin firma, al amparo del anonimato". Le adjunto copia de la carta que, con dicho motivo, envío al cardenal Pironio. Entonces saltan todas las alarmas.
Muy nervioso, Camilo me llama por teléfono y me dice que no, que no es el cardenal la persona en cuestión. Sin embargo, siento mucho - en este caso - no dar crédito a sus palabras, porque él se comprometió a callar y, además, le veo muy presionado.
cartacbapEse mismo día, 8 de octubre, Camilo me escribe lo siguiente: “He recibido esta mañana tu carta. Te escribo inmediatamente para decirte que no es el cardenal Pironio el autor del escrito de mi libro. No sé cómo tú hayas sacado esta conclusión, en el libro no hay ninguna señal, ni yo te he dicho nunca ni he declarado que el autor era el cardenal Pironio. Lo lamento muchísimo, pero no puedo decirte que es él al autor, porque en verdad no es él. Querido Jesús, lamento hasta el fondo del alma que hayas pensado que fuera él el autor. No es él. La persona que me lo dio me impuso que su nombre no será revelado nunca hasta después de su muerte".
Asimismo, Camilo me adjunta copia de la carta que envía ese mismo día al cardenal Pironio: “Eminencia reverendísima, me ha llegado esta mañana copia de la carta que le dirige a usted el sacerdote español D. Jesús López Sáez. Declaro en conciencia y verdad que no es usted el autor de las informaciones que son referidas al final de mi libro Il mio cuore é ancora a Venezia sobre el Papa Luciani. Nadie conoce el nombre de esa persona que yo he entregado a mi confesor bajo el sello de la confesión. Mi relación con dicho sacerdote es debida a la traducción y publicación de mi libro en España en 1992. No puedo imaginar de dónde haya sacado la idea de atribuirle a usted dichas informaciones. Lamento muchísimo este hecho, le presento mis vivísimas excusas. Con profunda deferencia, Camilo Bassotto”.cartacbajl
Como puede verse, Camilo dice que su relación conmigo se debe a la traducción y publicación de su libro en España. Es decir, se distancia, niega incluso la amistad. Dos días después, me escribe de nuevo: “Querido Jesús, yo te soy amigo sincero, no ha cambiado mi estima y mi confianza. Yo te recuerdo con sincero afecto. He tenido que escribir esas dos líneas al cardenal Pironio para evitar que se dirigiera al patriarca de Venecia pidiéndole explicaciones” (11-10-1997).
Sin comentario. Podría darse el caso que en los archivos vaticanos y venecianos figurara sólo una carta, la que envía Camilo al cardenal Pironio, y no la otra, la que Camilo me envía a mi. Para que conste donde convenga figuran aquí las dos cartas. A mi modo de ver, así queda al descubierto el secreto vaticano, que ha sido también anónimo veneciano. Es decir, queda identificada la persona de Roma.

Jesús López Sáez, 14 de diciembre de 2010.