Como si fuera un santo

Creado en Domingo, 06 Mayo 2012 Última actualización en Martes, 28 Mayo 2013
Como si fuera un santo
 
 
 
Lo denunció Santa Catalina de Siena en el siglo XIV: "Los que quieren prelacías y beneficios de la Santa Iglesia las compran con muchos regalos" (El Diálogo, n. 127). Con fecha 3 de octubre de 2005 el parlamentario italiano Giuseppe Lumia interrogó a la presidencia del Consejo de ministros sobre la sepultura del mafioso Enrico de Pedis en la cripta de la basílica de San Apollinare, junto a la plaza Navona de Roma.
 
"La basílica forma parte de un complejo de cuatro plantas, en el que da sus cursos de formación (filosofía, teología, derecho canónico, ciencias de la información) el Pontificio Ateneo de la Santa Cruz, del Opus Dei", escribí en El día de la cuenta (p. 251; ver también pp. 249-250, 233, 240, 311-312). En sus cincuenta años de historia el Pontificio Ateneo tuvo otros nombres: Colegio Romano (1953), Centro Académico Romano (1984), Ateneo Romano (1990), Pontificia Universidad de la Santa Cruz (1998).
 
Pues bien, el mafioso Enrico de Pedis, verdadero "capo" del crimen organizado y de la mala vida romana, fue asesinado el 2 de febrero de 1990. Enterrado a los cuatro días en el cementerio romano del Verano, un mes después se le concedió un privilegio que el derecho canónico reserva a papas, cardenales y obispos: ser enterrado en una iglesia, como si fuera un santo.
 
Eso sí, la sepultura en la basílica, que goza de extraterritorialidad (es territorio vaticano y no italiano), se hizo con todos los papeles. Con fecha 10 de marzo de 1990, el cardenal vicario de la diócesis de Roma, Ugo Poletti, dio el permiso correspondiente, solicitado por el entonces rector de la basílica, Piero Vergari, que estuvo en ella hasta 1991. En 1992, el Opus Dei adquiere el palacio romano del que forma parte la basílica.
 
Curiosamente, en el palacio San Apollinare estaba el Instituto Pontificio de Música Sacra, la escuela de música que frecuentaba Emanuela Orlandi, la hija del empleado vaticano que fue secuestrada en 1983 y que no ha vuelto a aparecer. En su momento, fue titular de la basílica el cardenal Pericle Felici.
 
Los cardenales Felici y Benelli eran hombres de confianza de Juan Pablo I, opuestos al reconocimiento del Opus Dei como prelatura, que Juan Pablo II concedió el 28 de noviembre de 1982. Felici y Benelli murieron ese año (el 22 de marzo y el 26 de octubre, respectivamente), "cuando aún estaban cotejando pruebas de las enmarañadas finanzas y relaciones del IOR" (Se pedirá cuenta, p. 78).
 
 
 
Jesús López Sáez, 3 de octubre de 2007