Miguel D´Escoto. Entrevista y Manifiesto

Création : dimanche 18 juin 2017 Mis à jour : dimanche 18 juin 2017

 

 

                                                                    

  P. Miguel D´Escoto

Con su muerte el día 8 de junio, estrenó vida nueva junto al DIOS de toda vida.

Hasta llegar a ser miembro del Consejo de la Revolución Sandinista y luego ministro de Asuntos Exteriores con el gobierno de Daniel Ortega   y más tarde  (2008-2009) presidente de la Asamblea General de la ONU, el P. Miguel como religioso acumulaba  el largo caminar de una vida entre los pobres y el quehacer intelectual literario de  esclarecer y difundir la original fuerza revolucionaria del Evangelio.

Quien se asome a su quehacer ético-político tendrá la sensación de que, frente a la realidad sociopolítica mundial, es difícil encontrar líderes que , con la libertad y radicalidad de él, señalen las causas y causantes de  tanta  desigualdad e injusticia,  de tanta  esclavitud y sufrimiento, de tanto cinismo e hipocresía.

Él pudo comprobar la soberbia y avaricia de todo colonialismo e imperialismo y someterlos a  una denuncia contundente y pública.

Su Manifiesto para el siglo XXI por la vida y la paz no tienen parangón con ningún otro que yo haya leído ni que resulte  tan  válido para la sociedad en que vivimos.

 

 

1.  ENTREVISTA

Hace años que nos conocimos y hemos compartido amistad, luchas y utopías comunes. No es frecuente que un sacerdote sea Ministro de Asuntos Exteriores (en la revolución sandinista) y ahora presidente de la Asamblea de Naciones Unidas.
En este mayo, llegó a Madrid con su equipo, y con sorpresa y no poco regocijo recibí su llamada. Teníamos tiempo de no vernos. Me citó al hotel, hablamos y quedamos en que, después de comer en El Botín (restaurante más antigua de la humanidad, 1725), le podía entrevistar.

¿Después de comer y de comer el cochinillo?, le repuse. Sí, me dijo. Iremos a tu casa. Fue una prueba de qué es para este hombre lo importante, sin reparar en los años y en la hora.

Miguel D´Escoto nació en California en 1933, llega a Nicaragua la patria de sus padres en junio de 1934, unos cuatro meses después del asesinato de Sandino. En 1953 entra en la Congregación Misionera Maryknoll donde, en 1961, fue ordenado sacerdote en Nueva York

Enviado a Chile en 1963, funda el Instituto Nacional de Acción Poblacional e Investigaciones (INAP) y se dedica de lleno a trabajar en las “callampas” o barrios más pobres en la periferia de Santiago y varias otras ciudades como Chillán, Concepción y Temuco, al Sur de Chile. En el año 1970 en Nueva York crea la Editorial ORBIS que sigue siendo considerada como de las más importantes en Estados Unidos sobre temas del Tercer Mundo.

Aún viviendo en Nueva York, se convierte en uno de los fundadores del Grupo de los 12, integrado por profesionales e intelectuales democráticos y progresistas, a favor de la lucha libertaria del Frente Sandinista de Liberación Nacional.

En julio de 1979 fue nombrado Canciller de la República, cargo que ocupó hasta abril de 1990. Tuvo una importante participación en los procesos de paz de Contadora y Esquipulas y llevó a Estados Unidos a la Corte Mundial, logrando la condena más fuerte en la historia del derecho internacional contra política de Estado alguno.

Actualmente el Padre Miguel, además de ser miembro del Consejo Sandinista Nacional y de la Comisión Política de éste, máximo órgano de conducción del FSLN, es Asesor del Presidente Daniel Ortega Saavedra en Relaciones Exteriores y Asuntos Limítrofes. Tiene rango de Ministro.

Ha sido galardonado con reconocimientos como la Orden Carlos Fonseca Amador; Premio Alfonso Comín por la Paz; Premio Julio Cortázar por la Paz y la Democracia en América Latina y el Caribe; Premio Lenín por la Paz (El mismo año que se le otorgó también a Julius Nyerere, cuya causa de canonización está en curso); Premio Thomas Merton; Orden al Mérito Centroamericano, otorgado por el Parlamento Centroamericano y … otros más.

Vd. es sacerdote-religioso y se encuentra ahora al frente de la ONU ejerciendo una gran responsabilidad, ¿Qué pinta un sacerdote en un cargo político?

Creo que todos los espacios tienen que ser aprovechados para llevar nuestro mensaje de fraternidad, solidaridad y paz entre los hombres. En este momento, estamos viviendo una serie de crisis convergentes, pero subyacente a todas ellas, hay una crisis mayor que es una crisis ética.

Estoy convencido de que esto es así porque hemos aceptado que toda actividad de intercambio de bienes y servicios, la actividad económica, debe estar exenta de la ética, pues ella tendría sus propias reglas, una autonomía, que le lleva a rechazar la intervención de los gobiernos. Yo, sin embargo, creo que lo que más temen es la intervención de la ética. Por eso, la consigna fundamental del capitalismo es el negocio de los negocios, es decir, la ganancia. Se trata de maximizar el lucro, que es lo que nos ha llevado al caos del momento actual. Todo mundo lo entiende así. ¡Increíble!

Que yo sea cura y, a la par, presidente de la Asamblea de las Naciones Unidas = Grupo 192, que son sus Estados miembros, resulta para ellos como una cosa providencial y en parte por eso me eligieron tanto musulmanes como cristianos o de otra creencia. Hace unos cuantos meses tuvimos una asamblea general especial sobre los principios necesarios para salvar el mundo y hubo una coincidencia en que todas nuestras tradiciones religiosas o tradiciones ético-filosóficas, albergan principios que hemos traicionado.

Yo nunca he sido un político, pero no creo que nosotros debamos de impedir que el Mensaje de Cristo entre ahí también. Soy y me he considerado siempre un sacerdote. Además, lo de presidente ni se me ocurrió, ni lo deseé, ni lo pensé. Me dí cuenta de ello cuando ya estaba corriendo mi candidatura. ¡Ni sabía! Pero después me preguntaron, ¿Qué hacemos? ¿Retiramos su candidatura?

Yo, que no sé negarme a nada y que tengo una vocación de servicio y especialmente de servicio a la causa de los pobres, aunque pensaba que no iba a ser electo, me dije: por si acaso, me tengo que preparar. Volé a Nueva York, fui a ver a Noam Chomsky, a Stiglitz, el gran economista norteamericano, premio Novel de economía, profesor de la universidad de Columbia, mi Alma Mater…y les dije: Miren no he sido electo, pero existe el peligro de que lo sea y entonces sí quiero estar preparado.

Pero, ¿la gente no ve raro que sea un cura quien presida una Asamblea tan civil y universal?

La gente no lo ve raro y yo tampoco, porque nosotros tenemos que llevar nuestro mensaje a todas las esferas de la actividad humana. La gente de las Naciones Unidas me llaman sólo “padre”, no me tienen que estar diciendo excelencia, ni todas esas cosas, me ven viejo, hay mucha colaboración, se me acercan y me dicen: Padre, qué bueno que Vd. dijo eso, porque nosotros no lo podemos decir, pero Vd. puede, pues tiene la autoridad moral como religioso.

Al comienzo, mis intervenciones les sonaban como que estaba predicando y lo que yo estoy haciendo es dirigirme a la Comunidad Internacional como un hermano más que los convoca y les dice: Si queremos paz, dejemos de hacer la guerra contra los pobres, esa es la paz fundamental que nos falta, porque hay una guerra sin cuartel de los ricos contra los pobres de este mundo.

¿Cómo juzga el nuevo resurgir de las naciones latinoamericanas frente a la política del imperio en este nuevo tiempo de Obama?

Estamos viviendo el mejor momento en la historia de América latina, un momento en que el sueño de Bolívar, de Morazán y de Martí ya no son simplemente un sueño, se han convertido en una tarea alcanzable, con la cual podemos comprometernos.

¿Por qué este momento? Yo creo que estamos viendo los frutos del ejemplo y de la lucha de Fidel, diabolizado por Occidente, por predicar la solidaridad. Fidel no sólo la ha predicado, la ha predicado con el ejemplo. Para mí, y eso lo digo en Naciones Unidas, es el héroe mundial de la solidaridad. ¡Cómo quisiera yo decir que mi Iglesia, es la que ha levantado la antorcha de la solidaridad! Pero no lo puedo decir, porque no es cierto, vienen los más altos representantes de nuestra Iglesia a Naciones Unidas y ¡nada!, no hay espíritu, no hay pasión, no hay fuego, está todo como apagado y el espíritu esta usando a laicos, incluso a algunos que se dicen agnósticos o no creyentes.

Es difícil para mí comprender la revolución en Nicaragua si no la hubiera habido en Cuba y después también la de Venezuela. Sí, estamos en ese buen momento, pero es consecuencia de esa entrega total de hombres que yo llamo hombres de la esperanza, que saben que otro mundo es posible y que es alcanzable. Poner todo nuestro empeño para convertir en realidad esa utopía, es lo que Dios, es la forma de lograr ese mundo de fraternidad y de justicia.

¿Considera justo que, frente a la crisis económica mundial, que afecta sobre todo a los países empobrecidos, se reúnan únicamente el Grupo 20?

El grupo llamado de los 20 no se ha reunido para resolver la crisis, sino para ver cómo salvan el sistema, que causó la crisis. Ellos piensas que fue un error, que se trata de un mayor o menor grado de regulaciones y no. Se trata de que el sistema es, en sí mismo, inservible. Nuestro señor Jesús en sus últimas palabras de despedida, nos dice: Ámense entre Vds. como yo les he amado. El amor es absolutamente indispensable para que este mundo, según el plan de Dios, pueda tener efecto, pero no lo hemos aceptado.

En Naciones Unidas yo les he dicho varias veces: La verdad más importante en este mundo es reconocer que somos todos hermanos y hermanas, pero reconocer también las consecuencias que se derivan de esta verdad y cumplirlas. Traicionar los principios, coquetear con los valores del capitalismo nos ha llevado a esto, a un problema fundamentalmente ético. La lucha de ahora es crear un nuevo sistema que ponga al ser humano con su bienestar y felicidad en el centro de toda actividad económica.

Las guerras del Irak y Afganistán condicionan mucho el porvenir de las naciones. ¿Qué razones están inspirando esas guerras?

En este momento, según las últimas encuestas de opinión, el prestigio y la imagen de Naciones Unidas están más bajos que nunca, es el peor momento y eso coincide también con la imagen del país anfitrión: Estados Unidos está por el suelo, repudiado, sólo ahora parece estar empezando a cambiar porque llegó Obama.

El hecho de que Naciones Unidas no pudieran impedir la guerra contra Afganistán y después la guerra contra Irak y que no haya hecho nada el Consejo de Seguridad para denunciar este crimen, -¡el peor crimen que existe, en el derecho internacional!- es la prueba más clamorosa de la crisis que estaban generando. No se puede despreciar la autoridad de las Naciones Unidas. Se declaró una guerra de agresión y una guerra de agresión es el mayor acto de terrorismo. Sin embargo, Naciones Unidas no incluyen en los 16 ejemplos de terrorismo la guerra de agresión.

Las guerras de Afganistán y de Irak son flagrantes invasiones para tomar los recursos de otro país y eso ha pasado totalmente sin ninguna condena, porque los crímenes de agresión de los Estados Unidos nunca son condenados. Por ejemplo, oímos mucho hablar del holocausto y también del bombardeo sobre Tokio, con los cilindros incendiarios sobre 60 ciudades japonesas que incineraron a más de 6 millones de japoneses y culminó con la bomba de Hiroshima y Nagasaki. Pues bien, el mayor genocida de ese hecho el general Curtis Limae es el mayor condecorado militar en Estados Unidos, estuvo el mayor número de años al servicio de su cargo, 17 años y es considerado un héroe. En otros países, por lo menos, los asesinos son caracterizados como tal, pero occidente se está acostumbrando a seguir con eso.

Y, ¿dónde está nuestra Iglesia? ¿Qué está diciendo y proponiendo en este punto? ¡Nada! Somos un contra testimonio, por lo que con más razón que nunca tenemos que buscar espacios que se nos presentan sin ni siquiera buscarlos y aprovecharlos.

¿Piensa que hay conflictos y guerras que no puedan solucionarse con el diálogo y negociación?

Creo que es posible evitar la guerra, por eso se creó Naciones Unidas y se estableció un código para el comportamiento humano, que es la Carta de Naciones Unidas, pero hay ciertos países miembros que son los principales violadores de la Carta, porque creen que ellos tienen “más y otros” derechos por su poderío económico y militar. La Carta de Naciones Unidas habla de la igualdad soberana de todos los Estados, independientemente de su dimensión geográfica y de su poderío militar o económico. Lo que se necesita es gente que realmente crea en Naciones Unidas y entonces puede ser la más importante organización en el mundo para lograr la paz.

¿Desde el puesto de la ONU, que le ha tocado dirigir, ¿cómo ve el porvenir de la ONU?

Tiene un porvenir grande, depende de la unidad de los unos con los otros. Por un lado, tenemos los países del Grupo-20 y, por otro, los del Grupo-172. No todo está perdido. Si nos unimos, podemos. Y eso es lo que estamos haciendo ahora para Junio, presentando una nueva propuesta para una arquitectura financiera, económica, comercial, monetaria mundial que tome en cuenta los derechos de todos los ciudadanos de la tierra. Porque lo que está pasando ahora es que los que están pagando las consecuencias de las reglas del juego establecidas por unos pocos, son los que no participaron en el establecimiento de esas reglas. Y, además, perpetrada la guerra de agresión, ¿Estados Unidos qué hace? No tienen dinero para pagarla y entonces imprime dinero que no tiene respaldo.

Una de las cosas más importantes que se va a lograr en esta reunión de los días 24, 25 y 26 de Junio es acordar que el dólar no puede seguir siendo la moneda para las reservas internacionales, ni tampoco para las transacciones comerciales internacionales, tendrá que haber otra moneda y esto es algo en que no sólo vamos a estar de acuerdo todos los países del Tercer Mundo sino que muchos países europeos también, y países como China, pues ellos tienen el 40 % de la deuda americana.

El tema de finanzas y economía internacional era un tema tabú para la Asamblea General, la reunión de Bretton Woods de hace 64 años fue una reunión de Naciones Unidas pero la Carta aun no se había firmado y los miembros eran solamente 44. Estados Unidos impuso su voluntad, pero esa fue una reunión de Naciones Unidas y por eso en la Carta se hace referencia al Banco Mundial y al tipo de coordinación que tenían que tener con ECOSOC, con la Asamblea y todo, pero eso no se cumplió.

Ahora es la segunda conferencia de Naciones Unidas sobre el tema. A mí, en Katar me dicen: Pedimos al Presidente de las Naciones Unidas convoque una reunión al más alto nivel y que nos haga propuestas concretas sobre cómo debemos comenzar esta gobernanza, económica, financiera, comercial y monetaria mundial.

En este momento de crisis, ¿cómo ve el papel de la Iglesia Católica? ¿Qué puntos debiera impulsar prioritariamente?

Jesús de Nazaret tiene muchísimo que decirnos, porque el mensaje de Jesús tiene que ver sobre cómo nos debemos relacionar entre nosotros. La Iglesia, que supone existir para proclamar con su ejemplo y con su mensaje las enseñanzas y el ejemplo de Jesús, ¿no se da cuenta que tiene algo que decir en este mundo?

Cuando yo estudiaba en la Universidad de Columbia economía política, un economista de aquella época comenzó diciendo: “Vamos a analizar los mensajes de los principales economistas que han contribuido para llevarnos a donde estamos, pero yo quiero añadirles la enseñanza de Santo Tomas de Aquino, que decía que no existe propiedad absoluta sobre nada, que Dios es el único dueño de todo cuanto puede existir y que nosotros somos mayordomos y que esa propiedad privada con derecho a despilfarrar y hacer uso como queramos de las cosas, no existe” . La Iglesia no tuvo que ser persuadida por el Liberalismo para que se mantuviera fuera de su terreno, se autoexcluyó, pero lo grave de eso es que dejaron de transmitir el mensaje de Jesús y hablan como si la economía fuera algo independiente con sus reglas propias y las normas evangélicas no tuvieran nada que ver con ella.

¿Las grandes religiones disponen de reservas ético-espirituales para programar una convivencia entre los pueblos más igualitaria, justa y pacífica?

Lo mas triste es que esta cultura dominante fue gestada en el vientre de lo que en algún tiempo se llamó Cristiandad, esa es la vergüenza mas grande. Nunca ha habido una cosa más contraria al Cristianismo que el capitalismo. ¡El capitalismo es pecado! Es la negación del Evangelio, el capitalismo te dice que ser más es tener más. Nada más contrario a la doctrina de Jesús, que te dice: ser más es tener un corazón más grande, para poder abrazar a todos. Muchas veces pienso que si Jesús nuestro Señor viniera al mundo lo excomulgaría.

Pedro Casaldáliga en un poema a Reagan dice: ¡Yo juro por la sangre de Su Hijo, que otro imperio mató, y juro por la sangre de América Latina, -preñada de auroras hoy- que tú serás el último (grotesco) emperador” . El Imperialismo es lo mas contrario a la Carta de Naciones Unidas: Prácticas o sueños imperiales van en contra de la Carta y además en contra del sueño nuestro de crear un mundo no violento, ¿Por qué? Porque no hay mayor forma de violencia que la violencia imperialista.

2. MANIFIESTO

2. Manifiesto para el siglo XXI, por la paz  y la vida

El más valiente, cristiano y fuerte sermón jamás predicado.

Hoy, hace 500 años, el 21 de diciembre de 1511, en Santo Domingo, capital de la actual República Dominicana, Fray Antonio de Montesinos pronunció lo que probablemente haya sido el más valiente, cristiano y fuerte sermón jamás predicado en la historia de nuestra América Latina y el Caribe. La situación objetiva, el mal trato que los pueblos originarios recibían de los colonizadores, lo ameritaba. La iglesia aún no había logrado ahogar totalmente las voces de protestas proféticas que, como consecuencia de aquel sermón, resurgirían en la persona de Fray Bartolomé de las Casas, uno de los presentes ese 21 de diciembre quien escuchó el sermón, fue convertido por Fray Antonio, terminó entrando al seminario y, finalmente, se convirtió en el primer sacerdote ordenado en América. Ese célebre sermón también tuvo que ver con mi ordenación sacerdotal 450 años después.

Sobre el sermón de Montesinos, los historiadores registran que aquel 21 de diciembre Fray Antonio subió al púlpito, dio un golpe seco y sonoro sobre él y lanzó sus frases revolucionarias, como un grito de protesta contra la opresión de los indios y en pro de su plena libertad como verdaderos hombres con sus derechos naturales, iguales a los de los otros hombres, e, igual que ellos, hijos de Dios y dignos de la caridad de Cristo, que redimió con su sangre por igual de todos los humanos.

Éstas son sus palabras centrales, imborrables, que se han repetido en todos los idiomas durante quinientos años:

“Para daros a conocer (estas verdades) me he subido aquí yo, que soy la voz de Cristo en el desierto de esta isla. Y, por tanto, conviene que con atención no cualquiera, sino que con todo vuestro corazón y con todos vuestros sentidos, la oigáis; la cual voz os será la más nueva que nunca oísteis, la más áspera y dura y espantable y peligrosa que jamás no pensasteis oír... Esta voz es que todos estáis en pecado mortal, y en el vivís y morís por la crueldad y tiranía que usáis con estas gentes inocentes.

“Decid, ¿con qué derecho y con qué justicia tenéis en tal cruel y horrible servidumbre a cuestos indios? ¿Con que autoridad habéis hecho tan detestables guerras a esta gente, que estaban en sus estas tierras mansas y pacificas, donde tan infinitas dellas, con muertes y estragos nunca oídos, habéis consumido? ¿Cómo los tenéis tan opresos y fatigados, sin dalles de comer ni curallos en sus enfermedades, que de los excesivos trabajos que les dais, incurren y se os mueren, y, por decir mejor, los matáis por sacar y adquirir oro cada día? ¿Y qué cuidado tenéis de quien los doctrine y conozcan a su Dios y creador sean baptizados, oigan misa, guarden las fiestas y domingos?

“¿Éstos no son hombres? ¿No tienen ánimas racionales? ¿No sois obligados a amallos como a vosotros mismos? ¿Esto no entendéis? ¿Esto no sentís? ¿Cómo estáis en tanta profundidad de sueño tan letárgico dormidos? Tened por cierto que en el estado que estáis no os podéis salvar…”

Mi compromiso es con Jesús, con el Dios de los pobres.

Esta es la voz de la iglesia a la que yo siempre he querido pertenecer y dedicar todos los días de mi vida y a la que jamás renunciaré por fuerte que sean las presiones, vengan de donde vinieren, pues mi compromiso, sobre todo, es con Jesús, con el Dios de los pobres, con la Madre Tierra y con mi pueblo, parte integral e inseparable de ella.

Tomando en cuenta que la situación para gran parte de la humanidad hoy en día no es del todo mejor que la de los nativos, en cuya defensa habló Fray Antonio hace 500 años, he decidido asumir el compromiso personal que va incluido en mi MANIFIESTO PARA EL SIGLO XXI, POR LA PAZ Y LA VIDA, que a continuación les presento, como muestra de amor y fidelidad a mi Señor Jesús, y en honor a Fray Antonio de Montesinos y los otros cuatro valientes dominicos que le acompañaban en lo que fuera el primer destacamento de misioneros dominicos en nuestra América y, finalmente, como un granito de arena personal para contribuir en nuestra obligación común de desenmascarar al Imperio.

El más serio pecado de la humanidad

El siglo XXI da visos de convertirse en el de las mayores atrocidades cometidas por seres humanos a lo largo de la historia. Atrocidades que ya se han constituido en graves amenazas para gran parte de la vida en la Madre Tierra, incluyendo la de la propia especie humana.

Podríamos comenzar un listado de estas atrocidades, hechos inaceptables y acciones totalmente condenables, aludiendo al estado de hambre y de pobreza a que ha sido condenada casi la mitad de la humanidad innecesariamente, pues es por todos sabido que, desde hace varias décadas, se cuenta con el conocimiento, la tecnología y los recursos para erradicar ese hambre y esa pobreza –lo que falta es únicamente la voluntad política para hacerlo, la solidaridad.

Este tema de los altísimos niveles de pobreza y de hambre en nuestro mundo constituye el más serio pecado de la humanidad hoy en día, es decir, el más serio quebrantamiento de la ley suprema del amor, que no admite de excepciones ni exclusiones por las razones que fueren. Sin embargo no es, ni mucho menos, la única de las fallas morales que amenazan con destruirnos a todos.

La actual cultura dominante ha logrado entronizar en el corazón de un alto porcentaje de seres humanos al becerro de oro, dios del perverso, inhumano y genocida sistema capitalista y sus ídolos: el dinero, el poder, la codicia, el egoísmo, el odio y las guerras de agresión.

El imperio convertido en el más criminal de la historia.

La mayor superpotencia capitalista, los EE.UU., utiliza su influencia, su capacidad de intimidación y hasta su poderío militar para contrarrestar los esfuerzos de los que luchan por lograr que las normas de la solidaridad, de la justicia, de la paz y del amor sean las que orienten nuestro comportamiento nacional e internacional. Los estadounidenses, incluso, consideran que tienen derecho a derrocar gobiernos, democráticamente electos por sus pueblos, si estos pretenden seriamente introducir en su propio país un sistema económico alternativo – más humano, en el que se valore a las personas más que al capital.

El país que pretende ser reconocido en el mundo como la quintaesencia de la democracia, de la justicia y del respeto al derecho ajeno en las relaciones internacionales, se ha constituido en el más criminal imperio en la historia de la humanidad, lo que implica haberse convertido en el principal practicante y defensor de la ley de la selva, es decir, del “derecho” del más fuerte; el principal adversario del principio más fundamental de las Naciones Unidas, es decir, el de la igualdad soberana de todos los Estados; y en el peor enemigo de la democracia, es decir, del derecho de los pueblos (no de las élites) a decidir su sistema de gobierno y sus prioridades.

Es por eso que afirmamos, sin temor a equivocarnos, que las políticas, metas y principios de los EE.UU., del Reino Unido, de Francia, del sionismo y de la genocida OTAN, representan el mayor peligro para la vida en la Tierra y para la especie humana en particular. En nuestra propuesta para la reinvención de la ONU, artículo 2, numeral 26, decimos lo siguiente sobre la “Responsabilidad de Proteger”, que EE.UU., el Reino Unido, Francia, la OTAN y otros, falaz y abusivamente, presentaron ante el mundo como parte de la ideología de la ONU y utilizaron para justificar su criminal agresión contra Libia:

“26. Responsabilidad para Proteger no es más que un nuevo nombre para el perverso “derecho” de intervención, agresión y/u ocupación que algunos poderosos Estados Miembros han venido promoviendo. Con esto se pretende subvertir todos los principios y valores de la Carta y, en especial, los de la no agresión, de la abolición de las guerras y de la solución pacífica de todo quebrantamiento o amenaza de quebrantamiento de la paz.”

Las Naciones Unidas completamente corrompidas por EE. UU.

Las Naciones Unidas ha sido completamente corrompidas por los Estados Unidos con la ayuda del tristemente célebre Secretario General Ban Ki-moon que, en casos tan serios como la agresión estadounidense contra Libia, actuó en total y claro desacato de su mandato estipulado en el artículo 100, numeral I de la Carta y, al hacerlo, traicionó a la Organización y a toda su membresía. En justicia estricta, él debería pagar las consecuencias de tal comportamiento, siendo, por lo menos, deshonrosamente separado de la Organización. La ONU ha dejado de ser simplemente una Organización disfuncional para convertirse en un arma de muerte al servicio del Imperio. Urge, por lo tanto, su total re-invención. Esta ha de tener como objetivo primordial el de impedir que siga siendo utilizada por EE.UU. como un instrumento propio para avanzar su maléfico propósito de Full Spectrum Dominance, hoy enfocado contra países musulmanes (y petroleros) con la obscena colaboración de la Liga Árabe que actúa en abierto desafío y traición a los sagrados principios del Islam y de la ética más elemental.

Mientras exista capitalismo no lograremos erradicar el hambre y la pobreza extrema de este mundo. No sería cierto decir que el hambre y la pobreza son nuevos problemas en el mundo. Tampoco que el capitalismo inventó el egoísmo, que es lo que causa esas desgracias. La diferencia es que hoy contamos con los medios para erradicarlas y el capitalismo es la ideología que engendra los niveles de codicia e insensibilidad social que impiden la formación de la voluntad política para lograrlo. Además, es evidente que mientras existan países con sueños y prácticas imperiales, de Full Spectrum Dominance y de consolidar, a cualquier precio, su aspiración de imperio planetario, nunca lograremos la paz que los pueblos, con toda justicia, nos reclaman.

Lo único más abominable que el comportamiento del Imperio y sus secuaces es la pasividad con que sus atrocidades se contemplan y se les permite continuar con total y absoluta impunidad. Ya es hora de tomar las medidas necesarias para frenar, de una vez por todas, las atrocidades cometidas en todo el mundo por la septocefálica bestia apocalíptica que, sin lugar a dudas, es los Estados Unidos y sus incondicionales –las derechas que existen en todos los países de la Tierra.

Obviamente no basta con protestas verbales, por fuerte que estas sean. Tampoco podemos esperar a que la ONU sea reinventada para empezar a tomar medidas contundentes contra los enemigos de la humanidad. Aunque una propuesta concreta de reinvención fuera aprobada de aquí a dos años, por mayoría absoluta en la Asamblea General, cosa que considero poco probable, tomaría mínimo dos años más para entrar en vigor, ya que tendría que ser ratificada por cada una de las asambleas legislativas de los Estados Miembros.

Al imperio USA hay que tratarlo con el rigor de los grandes asesinos de la historia .

A los Estados Unidos de Norteamérica hay que tratarlo desde ya y, si fuese posible, desde ayer, con todo el rigor que merecen ser tratados los más grandes asesinos de la historia. La única diferencia es que los que luchamos por imponer la solidaridad, la justicia, la paz y el amor no deberíamos utilizar las armas del enemigo. Nosotros entendemos que la noviolencia activa y creativa, en el espíritu de la Satyagraha de Gandhi, es la única manera de lograr nuestro objetivo.

Esto no significa que desconozcamos el derecho inmanente a la defensa, individual y colectiva que tienen todos los Estados Miembros y que no querrán abandonar mientras existan Estados agresores. Por ejemplo, mientras los Estados Unidos, la OTAN y sus otros lacayos cometían las atrocidades contra Libia – todos los otros Estados del mundo tenían derecho a formar de inmediato acuerdos de legítima defensa colectiva con Libia, de conformidad con el artículo 51 de la Carta, y, estrictamente hablando, en cuanto al derecho internacional se refiere, la obligación, de hacer exactamente lo mismo, o, por lo menos, algo más que simples recriminaciones verbales contra todos los ESTADOS AGRESORES. Y esto es así, a pesar de la incorrecta y mal intencionada interpretación de la resolución 1973 que en nada mitiga la criminalidad de la agresión. Independientemente de las medidas que el derecho internacional permite tomar contra Estados agresores, lo mejor hubiera sido limitarse a acciones no violentas, disminución o rompimiento de relaciones comerciales, diplomáticas o de cualquier otra índole. Con el tiempo, ojalá sea pronto, el mundo comprenderá que, a la larga, estas son más efectivas que el uso de la fuerza armada.

La solidaridad es un derecho y una obligación.

No debemos nunca olvidar que la solidaridad no es sólo un derecho – es también una obligación. Para el agredido es un derecho recibirla, mientras que para los observadores o testigos es una obligación ejercerla. A Libia, por ejemplo, el mundo entero le falló por no haber expresado su solidaridad con ese pueblo hermano mediante acciones coercitivas eficaces para frenar el genocidio que EE.UU. y la OTAN estaban cometiendo.

Ya es hora de comenzar en serio la desmitologización de EE.UU. y de ponerse a mover al mundo entero hacia un total y absoluto aislamiento de ese Estado terrorista, que depende más de nosotros de lo que sospechamos, mediante medidas serias dentro del ámbito de la no violencia activa y creativa.

Con este objetivo y también para desenmascarar a sus cómplices, que insisten en continuar colaborando con las políticas estadounidenses de terrorismo y genocidio, inventando cualquier tipo de cosas para justificar sus crímenes y sus amenazas, que también son crímenes, y, como que si esto no fuera suficiente, arrogándose también el “derecho”, exclusivo de los pueblos, de decidir ellos cuáles gobiernos han perdido legitimidad y cuáles no, más todas las otras atrocidades de sobra conocidas, hemos decidido lo siguiente:

En nombre de mi Señor Jesús y en honor al 500 aniversario del célebre y valiente sermón de Fray Antonio de Montesinos, pronunciado el 21 de diciembre del año 1511, en Santo Domingo, hoy capital de nuestra hermana República Dominicana, que influyó en que yo, 450 años después, fuera ordenado sacerdote, prometo que, desde este 21 de diciembre de 2011 en adelante, cada vez que me toque referirme a los Estados Unidos de Norteamérica, diré el terrorista, asesino y genocida imperio estadounidense.

¿Se imaginan ustedes cuán rápido se podría comenzar a desmoronar la mitología, tan cuidadosamente construida, para crear la imagen de EE.UU. como un país civilizado y amante de la paz, si miles y millones de seres humanos en todo el mundo, y en todos los idiomas, optaran también por referirse siempre a los EE.UU. en los términos que yo propongo hacerlo a partir de este miércoles 21 de diciembre? Obviamente que esa frase por sí sola no bastará para lograr nuestro objetivo de desmitologización del Imperio. Tendremos que ir inventando otras frases y medidas que irán calando profunda e irreversiblemente en la conciencia y sub-conciencia de los pueblos.

Invito a un gran ecumenismo ético-práctico

Invito de todo corazón a todos a los que así también les dicte su conciencia, a que se sumen a esta pequeña iniciativa motivada por el amor a la Madre Tierra, a la vida, a la paz y a la solidaridad. Me estoy dirigiendo a todas mis hermanas y hermanos cristianos, musulmanes, judíos, hindúes, budistas, etc., etc. Y a todas aquellas hermanas y hermanos que, sin profesar ninguna de estas religiones, siguen y respetan sus ancestrales valores ético-religiosos, o las voces infalibles de sus conciencias que los impulsan a trabajar siempre por el bien común de la Tierra y de la humanidad, parte integral e inseparable de la Madre Tierra.

En otras palabras, queridas hermanas y hermanos, les estoy invitando a que iniciemos un gran ecumenismo ético-práctico, construido en forma incluyente, sin distingos ni jerarquías de ninguna clase y, mucho menos, con dogmas de infalibilidad para ninguno. Sin un gran ecumenismo ético-práctico, integrado por todas y todos, sin excepción alguna, las y los que luchamos en defensa de la paz, del amor, de la justicia, del respeto a los derechos de la Madre Tierra, de la humanidad y por entronizar a la solidaridad entre nosotros, simplemente, no sobreviviremos. Lo que importa no es tanto el camino que nos llevó a esta espiritualidad y a convertirnos en luchadores por la paz y la justicia. Lo que importa es que llegamos a descubrir lo que le da sentido a nuestras vidas.

Unos pueden haber llegado a esas conclusiones por Jesús, otros por los valores ancestrales de sus respectivos pueblos originarios, otros por Mahoma, otros por varios de los grandes profetas, escritores, filósofos o éticos como Confucio o como Carlos Marx, y otros aun, como es mi caso, por Jesús y afirmado y fortalecido por muchos otros de los grandes santos y profetas del pasado y del presente, sean estos cristianos, budistas, mahometanos o simplemente éticos preocupados por el bien común de la Madre Tierra y de la humanidad, que es parte de ella.

Yo diría que es el mismo Dios el que nos llevó allí, otros preferirán decir que fue su conciencia. Está bien. Lo importante es que, habiendo llegado a descubrir la razón de nuestras existencias, debemos unirnos, sin reservas ni resquemores de ninguna clase, en la inclaudicable lucha no violenta por el Amor, por la Vida, por la Paz y por la Solidaridad. Sólo así, queridas hermanas y hermanos, sobreviviremos la colosal embestida de los que predican y promueven el odio, la codicia, la insensibilidad social y ambiental y las guerras de agresión.

Para luchar efectivamente en el desenmascaramiento del Imperio, denunciándolo por lo que en verdad es, deberemos siempre enfatizar lo que nos une. Eso, sin lugar a dudas, es que somos hermanas y hermanos, hijas e hijos de un mismo Padre al que damos distintos nombres debido a nuestra diversidad cultural y religiosa pero que, a través de nuestras conciencias, nos orienta a todos por igual hacia la Justicia, el Amor, la Paz y la Solidaridad.

En nombre de Dios le decimos al imperio  de Estados  Unidos: “¡Basta ya de tanto terrorismo y genocidio!”.

Estados Unidos es sin duda un país muy poderoso, militar y económicamente hablando. Además, si ha sido el único país en atreverse a lanzar bombas atómicas sobre civiles inocentes, no existirán crímenes que no sea capaz de cometer contra quienes considere opositores a sus pretensiones de dominio planetario. No obstante, Dios es más fuerte. Por eso, en nombre de Dios –al terrorista, asesino y genocida imperio estadounidense le decimos, ¡Basta ya de tanto terrorismo y genocidio!

 Dios nuestro Señor, el Todo Poderoso y Misericordioso me ordena decirles: ¡Cuidado con irse contra Irán! Sufrirán consecuencias que su arrogancia imperial no les permite ahora ni siquiera sospechar. Todos los amantes de la Paz nos solidarizamos con Irán y contra sus potenciales agresores, motivados por lo único que siempre los motiva, es decir, apropiarse de los recursos naturales de esos pueblos. Para no seguir empañando aun más su imagen de Estado terrorista, ¡repatrien ya a los cinco héroes anti-terroristas cubanos!, quienes de sobra han puesto en evidencia la hipocresía de su mal llamada “Guerra contra el terrorismo.” Y en nombre del Todo Poderoso y Misericordioso también les advierto: no sigan poniendo obstáculos e inventando estúpidas leguleyadas para impedir el inmediato reconocimiento al Estado Palestino por las Naciones Unidas y paren ya, de una vez por todas, sus amenazas contra Siria, Cuba, Venezuela, Nicaragua y todos los países del ALBA y demás que han izado las banderas de la dignidad, la solidaridad, la paz y el amor.

Finalmente, hermanas y hermanos estadounidenses insensatos, les reitero, ¡no sigan tentando a Dios! La Justicia divina llegará, eso nunca deberían olvidar. Que Dios ilumine sus mentes tan entorpecidas ahora por el odio y la codicia y les permita rectificar su criminal política exterior antes de que sea muy tarde para el mundo, la Madre Tierra, y la Humanidad.

A pesar de todo, créanmelo, no quisiera yo jamás verlos sufrir tanto como su Imperio ha hecho sufrir a la mayor parte de los pueblos de la Tierra, incluyendo a mi patria Nicaragua y a nuestra heroica y siempre solidaria hermana República de Cuba.

 

 - Miguel d’Escoto Brockmann, M.M. es Sacerdote católico. Canciller de Nicaragua 1979-1990, Presidente de la 63 Sesión de la Asamblea General de la ONU 2008-2009, Miembro del Comité Asesor del Consejo de Derechos Humanos de la ONU (Ginebra), Presidente del Capítulo nicaragüense de En Defensa de la Humanidad