Publicado el 26 marzo, 2026 por Jesús López Sáez
Última actualización el 23 abril, 2026

COMUNIDAD DE CORINTO. Cristo, fuerza de Dios

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  1. A finales del año 50, Pablo marchó de Atenas y llegó a Corinto, capital de la provincia romana de Acaya. Se encontró con un judío llamado Aquila, que acababa de llegar de Italia, y con su mujer Priscila, “por haber decretado Claudio que todos los judíos saliesen de Roma”. Pablo, “como era del mismo oficio, se quedó a vivir y a trabajar con ellos. El oficio de ellos era fabricar tiendas”, “cada sábado en la sinagoga discutía, y se esforzaba por convencer a judíos y a griegos. Cuando llegaron de Macedonia Silas y Timoteo, Pablo se dedicó enteramente a la Palabra, dando testimonio ante los judíos de que el Cristo era Jesús” (Hch 18,1-5). Así nace la comunidad de Corinto. Lo dice el historiador romano Suetonio (entre el 70 y el 140): hacia el año 49, el emperador Claudio “expulsó de Roma a los judíos porque, impulsados por Cresto (¿Cristo?), asiduamente provocaban tumultos” (Vita Claudii 25, 4).
  2. Diversos interrogantes: ¿Cómo nace la comunidad?, ¿qué rasgos presenta?, ¿qué problemas afronta?, ¿cuándo escribe Pablo la primera carta a la comunidad de Corinto?, ¿qué supone la experiencia de que Cristo es fuerza de Dios?, ¿qué preocupación aflora en Pablo?, ¿vale todo?, ¿qué supone participar de la mesa del Señor?, ¿se supera el muro religioso, el muro social y el muro de género en la comunidad de Corinto? ¿qué diferencia hay entre creer en la inmortalidad del alma y tener la experiencia de que los muertos resucitan?, ¿espera Pablo un acontecimiento especial como venida del Señor?, ¿ese día del Señor es el fin del mundo?, ¿cuándo escribe Pablo la segunda carta a la comunidad de Corinto?, ¿cómo abre su corazón?, ¿qué exhortaciones hace?, ¿cómo se defiende de sus adversarios?, ¿qué pasa si se desmorona nuestra tienda?, ¿en Cristo todo es nuevo?, ¿qué supone para Pablo la colecta para la comunidad de Jerusalén?
  3. De la sinagoga a una casa: Como los judíos se oponían y proferían blasfemias, Pablo sacudió sus vestidos y les dijo: “Vuestra sangre recaiga sobre vuestras cabezas; yo soy inocente y desde ahora me dirigiré a los gentiles”. Entonces se retiró de allí y entró en casa de un tal Justo, que adoraba a Dios, cuya casa estaba contigua a la sinagoga: “Crispo, el jefe de la sinagoga creyó en el Señor con toda su casa; y otros muchos corintios al oír a Pablo creyeron y recibieron el bautismo”. El Señor le dijo a Pablo durante la noche: “No tengas miedo, sigue hablando y no calles”, “yo estoy contigo”, “tengo un pueblo numeroso en esta ciudad”. Pablo permaneció un año y seis meses enseñando entre ellos la palabra de Dios (Hch 18, 6-11). Acusado ante el tribunal: ”Siendo Galión procónsul de Acaya, se echaron los judíos de común acuerdo sobre Pablo ante el tribunal diciendo: «Este persuade a la gente para que adore a Dios de una manera contraria a la ley». El procónsul les dijo: «Si se tratara de algún crimen, yo os escucharía con calma. Como se trata de cosas de vuestra ley, no quiero ser juez en estos asuntos» (18, 12-15). Galión es hermano de Séneca y, como el famoso filósofo, nació en Córdoba.
  4. La primera carta. Una inscripción descubierta en Delfos (1892-1896, foto adjunta) contiene una carta del emperador Claudio, el cual, en su XII potestad tribunicia, se preocupa de la situación decadente de Delfos y del culto a Apolo, tal y como le ha informado Junio Galión, su amigo y procónsul, cuyo cargo anual “se sitúa entre el 51 y el 52” (R. Fabris, Pablo, el apóstol de las gentes, 292-293). La XII potestad tribunicia de Claudio se inicia el 25 de enero del año 52. La carta cita la XXVI aclamación de Claudio.

    Además, una inscripción dedicatoria del acueducto Aqua Claudia en la Porta Maggiore de Roma cita la XII potestad tribunicia de Claudio y su XXVII aclamación. La puerta romana fue construida por Claudio el año 52 y estaba unida al acueducto. Pues bien, queda claro que la XXVI aclamación se produjo antes del mes de agosto del año 52, fecha en que se produce la XXVII aclamación, y que la carta de Claudio fue escrita después del 25 de enero del año 52 y antes del mes de agosto. Por tanto, podemos situar la primera carta a los Corintios en la primera mitad del año 52 y fijar aproximadamente la cronología de Pablo. En la foto, acueducto romano Aqua Claudia. En la foto siguiente, dibujo de la Porta Maggiore con la inscripción dedicatoria del acueducto.
  5. Cristo, fuerza de Dios. Por encima de todo, Pablo da gracias sin cesar “por la gracia de Dios que os ha sido otorgada en Cristo Jesús” (1, 4), “me presenté ante vosotros débil, tímido y tembloroso. Mi palabra y mi predicación no tuvieron nada de los persuasivos discursos de la sabiduría, sino que fueron una demostración del espíritu y del poder para que vuestra fe se fundase no en sabiduría de hombres, sino en el poder de Dios” (1 Co 2, 3-4). El Evangelio choca con la mentalidad judía y con la mentalidad griega, pero Cristo es fuerza de Dios y sabiduría de Dios: “Los judíos piden señales y los griegos buscan sabiduría, pero nosotros anunciamos a un Cristo crucificado, escándalo para los judíos, necedad para los griegos, mas para los llamados, lo mismo judíos que griegos, un Cristo, fuerza de Dios y sabiduría de Dios” (1, 22-24).
  6. Grupo humilde y sencillo. La comunidad de Corinto es un grupo humilde y sencillo:Mirad, hermanos, quiénes habéis sido llamados. No hay muchos sabios según la carne ni muchos nobles. Ha escogido Dios más bien lo necio del mundo para confundir a los sabios. Y ha escogido Dios lo débil del mundo para confundir lo fuerte. Lo plebeyo y despreciable del mundo ha escogido Dios; lo que no es, para reducir a la nada lo que es” (1, 26-28).
  7. Preocupación que aflora. Enseguida aflora la preocupación de Pablo: “Estoy informado por los de Cloe que existen discordias entre vosotros”, “cada uno de vosotros dice: yo soy de Pablo, yo de Apolo, yo de Cefas, yo de Cristo ¿Está dividido Cristo?” (1, 11-12), “mire cada cual cómo construye. Pues nadie puede poner otro fundamento que el ya puesto, Jesucristo” (3, 10-11). Además, hay pleitos entre los hermanos y se acude a tribunales paganos: “Si vosotros vais a juzgar al mundo, ¿no sois capaces de juzgar esas naderías?, “¡tomáis como jueces a los que la Iglesia tiene en nada”, “vais a pleitear hermano contra hermano, y eso ante infieles” (6,3-6).
  8. No todo vale. En el templo de Afrodita se practica la prostitución sagrada. Para algunos la prostitución es algo tan natural como el comer: “La comida para el vientre y el vientre para la comida” (6,13). “Corintizar” significa llevar una vida de ebriedad, inmoralidad y libertinaje. Además, hay algo que no se da ni entre los paganos: “Uno de vosotros vive con la mujer de su padre. Y ¡vosotros andáis tan hinchados!” (5, 1-2). No todo vale. Una cosa es la libertad y otra el libertinaje: “Todo me es lícito, mas no todo conviene”, “el cuerpo no es para el libertinaje (porneia), sino para el Señor” (6, 12-13).
  9. Relación con los impuros: “Al escribiros en mi carta (la carta se ha perdido) que no os relacionarais con los impuros, dice Pablo, no me refería a los impuros de este mundo”, “de ser así, tendríais que salir del mundo”, “os escribí que no os relacionarais con quien, llamándose hermano, es libertino, codicioso, idólatra, difamador, borracho o ladrón. Con esos ¡ni comer!”, “a los de fuera Dios los juzgará” (5, 9-12).
  10. Matrimonio y celibato. Sobre el matrimonio Pablo resume lo que ordena el Señor: “que la mujer no se separe del marido, mas en el caso de separarse, que no vuelva a casarse, o que se reconcilie con su marido, y que el marido no despida a su mujer” (7, 10-11). Esto supuesto, Pablo aconseja a la parte creyente que no tome la iniciativa de la separación, “pues ¿qué sabes tú, mujer, si salvarás a tu marido? Y ¿qué sabes tú, marido, si salvarás a tu mujer?”. Ahora bien, si la parte no creyente quiere separarse, que se separe, “para vivir en paz os llamó el Señor” (7, 12-16). Por lo demás, aunque manifiesta cuál es su opción personal y su preferencia, dice Pablo: “En cuanto al celibato no tengo mandato del Señor” (7, 25).
  11. Lo que importa: “El tiempo es corto. Por tanto, los que tienen mujer, vivan como si no la tuvieran. Los que lloran, como si no lloraran”, “la apariencia de este mundo pasa” (7,29-31). Cada cual viva ”como le ha llamado Dios”, “la circuncisión es nada y nada la incircuncisión, lo que importa es el cumplimiento de los mandamientos de Dios” (7,17-19), “el que recibió la llamada del Señor siendo esclavo, es un liberto del Señor”, “el que era libre cuando recibió la llamada, es un esclavo de Cristo” (7,22).
  12. La mesa del Señor y la mesa de los ídolos. Ciertamente, el ídolo no es nada, mas no todos tienen ese conocimiento: “Tened cuidado de que esa vuestra libertad no sirva de tropiezo a los débiles. En efecto, si alguien te ve a ti, que tienes conocimiento, sentado a la mesa en un templo de ídolos, ¿no se creerá autorizado por su conciencia, que es débil, a comer de lo sacrificado a los ídolos? Y por tu conocimiento se pierde el débil” (8, 9-11), “no podéis participar de la mesa del Señor y de la mesa de los demonios” (10, 21).
  13. Renuncia al derecho. “El Señor ha ordenado que los que anuncian el Evangelio vivan del Evangelio” (9,14), “el obrero merece su sustento” (Mt 10,10). Sin embargo, Pablo renuncia al derecho que le confiere el Evangelio (1 Co 9,15) para facilitar el anuncio del mismo: “Estando entre vosotros y necesitado, no fui gravoso a nadie; fueron los hermanos llegados de Macedonia los que remediaron mi necesidad” (2 Co 11,9), “anunciar el Evangelio no es para mí ningún motivo de gloria; es más bien un deber que me incumbe. Y ¡ay de mí si no anunciara el Evangelio!” (1 Co 9,16), “me he hecho judío con los judíos”, “con los que están sin ley como quien está sin ley, no estando yo sin ley de Dios sino bajo la ley de Cristo” (9,20-21).
  14. El muro de género. En las reuniones de la comunidad las mujeres intervienen para orar y profetizar. A diferencia de la circuncisión, el Evangelio no establece diferencias entre hombre y mujer: promueve la integración y la participación de las mujeres. Desde el día de Pentecostés, el don del espíritu es dado a hombres y mujeres: profetizan “vuestros hijos y vuestras hijas” (Hch 2,17-18), “ya no hay hombre ni mujer” (Ga 3,28; ver 1 Co 12,13). El problema de fondo es de tipo patriarcal. El velo es signo de sumisión de la mujer. La imposición del velo a la mujer para orar y profetizar (11,5) está vinculada al legalismo judío. La disposición de que las mujeres callen en las reuniones (14,34; 1Tm 2,11-14), también: parece una interpolación, un añadido posterior, algo que no pertenece a Pablo (ver Trilling, 36-37; Dautzenberg, 257-273). Para Pablo el Evangelio derriba el muro religioso (entre judíos y gentiles), el muro social (entre ricos y pobres) y el muro de género (entre hombres y mujeres).
  15. El buen orden en la reunión: “Cuando os reunís en común, eso ya no es comer la cena del Señor, porque cada uno come primero su propia cena, y mientras uno pasa hambre, otro se embriaga”, “el Señor Jesús, la noche en que fue entregado, tomó pan, y después de dar gracias, lo partió y dijo: Este es mi cuerpo que se da por vosotros; haced esto en memoria mía. Asimismo, también la copa después de cenar diciendo: Esta copa es la nueva alianza en mi sangre. Cuantas veces la bebiereis, hacedlo en memoria mía”. El discernimiento es necesario: “Examínese cada cual, y coma así el pan y beba de la copa. Pues quien come y bebe sin discernir el cuerpo, come y bebe su propio castigo”, “cada vez que coméis este pan y bebéis esta copa, anunciáis la muerte del Señor, hasta que venga. Por tanto, cuando os reunís para la cena, esperaos los unos a los otros” (1 Co 11,23-33). Hasta que venga: ¿cuándo?, ¿al fin del mundo? En la cena del Señor podemos “discernir el cuerpo” del Señor, es decir, su presencia. En la foto, columnas del templo de Apolo en Corinto (Cidep).
  16. Dones, carismas, servicios: Hay diversidad de carismas, pero el espíritu es el mismo; diversidad de servicios, pero el Señor es el mismo; diversidad de operaciones, pero es el mismo Dios el que opera todo en todos”. Los carismas son para provecho común. El espíritu hace que los diversos miembros de la comunidad formen un solo cuerpo: “Vosotros sois el cuerpo de Cristo” (12, 1-31). Cristo actúa a través de cada uno de sus miembros. El mayor de los carismas es el amor: “El amor no acaba nunca” (13,8).
  17. Diversos elementos de la reunión. En la reunión de la comunidad pueden aparecer diversos elementos:Cuando os reunís, cada cual puede tener un salmo, una instrucción, una revelación, un discurso en lenguas, una interpretación, pero que todo sea para edificación”, “aspirad al don de la profecía, y no estorbéis que se hable en lenguas. Pero hágase todo con decoro y orden” (14,26-39).
  18. Inmortalidad y resurrección. En las iglesias hay mucha gente que cree en la inmortalidad del alma, pero no tiene experiencia de que los muertos resucitan. Pablo es tajante “Si no hay resurrección de muertos, tampoco Cristo resucitó. Y si Cristo no resucitó, vana es nuestra predicación y vana nuestra fe” (15,13-14). Pero dirá alguno: ¿Cómo resucitan los muertos? Responde Pablo: “Se siembra un cuerpo natural, resucita un cuerpo espiritual” (15,44). Y también: “Si esta tienda que es nuestra morada terrestre se desmorona, tenemos una morada que es de Dios, no hecha por mano humana” (2 Co 5,1-2). Lo dice Jesús: Dios “no es un Dios de muertos sino de vivos, porque para él todos viven» (Lc 20,38).
  19. Texto problemático. “Os revelo un misterio. No moriremos todos, mas todos seremos transformados. En un instante, en un pestañear de ojos, al toque de la trompeta final, pues sonará la trompeta, los muertos resucitarán incorruptibles y nosotros seremos transformados” (1 Co 15,51-52; Is 25, 8; Os 13,14). Tal y como nos llega, el texto de Pablo presenta problemas. Veamos: “No moriremos todos, mas todos seremos transformados”. La muerte es condición humana: ¿cómo puede decir Pablo que no moriremos todos? La Vulgata dice otra cosa: “Todos resucitaremos, pero no todos seremos transformados”. ¿Qué quiere decir esto? ¿No todos seremos transformados en “cuerpo espiritual”? Quizá quiere decir que hay “resurrección de vida” y “resurrección de juicio” (Jn 5, 29). Ahora bien, Pablo dice: “os revelo un misterio”. Quizá se refiere a un acontecimiento que se espera y que puede llegar a verlo. Lo dijo Jesús: “Hay algunos que no gustarán la muerte hasta que vean venir con poder el reino de Dios” (Mc 9,1).
  20. Dudas, alarmismo, desorientación. Ese acontecimiento, ese “día del Señor”, día de juicio, ¿será también “el fin del mundo”? Así lo parece entender el propio Pablo. Jesús habla de la “gran tribulación” (Mt 24,21) de Jerusalén, de la venida del Hijo del hombre “como un relámpago” (24,17; “en las nubes del cielo”, Dn 7,13), “él enviará a sus ángeles con sonora trompeta, y reunirán de los cuatro vientos a sus elegidos” (24,31), “se proclamará la buena nueva del Reino en el mundo entero”, “y entonces vendrá el fin” (24,14). Hacia el año 52, Pablo escribe a la comunidad de Tesalónica: “Nosotros los que vivamos, los que quedemos hasta la venida del Señor, no nos adelantamos a los que murieron. El Señor mismo, a la orden dada por la voz de un arcángel y por la trompeta de Dios, bajará del cielo, y los que murieron en Cristo resucitarán en primer lugar. Después nosotros, los que vivamos, los que quedemos, seremos arrebatados en nubes, junto con ellos, al encuentro del Señor en los aires. Y así estaremos siempre con el Señor” (1 Ts 4,15-17). Mediante símbolos, la voz del arcángel, la trompeta o la nube, se expresa la acción de Dios. Poco después de la primera, Pablo escribe la segunda carta a la comunidad de Tesalónica. Hay cierto alarmismo y cierta desorientación. Les dice: “No os dejéis alterar tan fácilmente en vuestro ánimo, ni os alarméis por alguna manifestación del espíritu, por algunas palabras o por alguna carta presentada como nuestra, que os haga suponer que está inminente el día del Señor. Que nadie os engañe de ninguna manera. Primero tiene que venir la apostasía y manifestarse el hombre impío” (2 Ts 1-3). El mundo no se acaba, hay que trabajar: “El que no quiera trabajar, que no coma” (1 Ts 4,11; 2 Ts 3,10).
  21. El juicio de la historia. El 15 de julio del año 64 los “dos testigos”, Pedro y Pablo, mueren en Roma de forma degradante, sin sepultura: “no está permitido sepultar sus cadáveres”, pero “tres días y medio” después “se ponen en pie”, resucitan, “sale fuego de su boca”, “la gran ciudad” es destruida por el fuego (Ap 11,3-13;17-18). En el año 68 Nerón se suicida. Se cumple el juicio de Roma y el juicio de la bestia: “su cifra es 666” (13,18). En la guerra judía (años 67-70) el templo es destruido: “No quedará piedra sobre piedra” (Mc 13,2) y Jerusalén es (13, 14-19; Lc 21,20). Se cumple el juicio del templo y el juicio de Jerusalén, que no recibió “el mensaje de paz” (Lc 19,41-44). Se cumple lo que dice Jesús a Caifás: “Veréis al Hijo del hombre sentado a la derecha del poder y venir sobre las nubes del cielo” (Mt 26,64).
  22. La colecta. En una nota que parece escrita en la primavera del 57 y que se ha añadido a la carta, Pablo habla de la colecta en favor de la comunidad de Jerusalén y de sus planes inmediatos: “En cuanto a la colecta en favor de los santos, haced también vosotros tal como os mandé“, “iré donde vosotros después de haber atravesado Macedonia, pues por Macedonia pasaré. Tal vez me detenga entre vosotros y hasta pase allí el invierno, para que vosotros me encaminéis a donde haya de ir. Pues no quiero ahora veros sólo de paso”, “de todos modos seguiré en Éfeso hasta Pentecostés, porque se me ha abierto una puerta grande y prometedora, y los enemigos son muchos” (1 Co 16, 1-9).
  23. La segunda carta. Desde Filipos, quizá en el otoño del 57, Pablo escribe la segunda carta a la comunidad de Corinto. Hay noticias alarmantes: los adversarios socavan la autoridad del apóstol. Pablo da gracias a Dios, que “nos consuela en toda tribulación nuestra para poder nosotros consolar a los que están en toda tribulación” (2 Co 1,4). Recuerda el riesgo pasado en Éfeso: “Hemos tenido sobre nosotros la sentencia de muerte” (2 Co 1,9). Tenía pensado hacer una visita a Corinto (1 Co 16,5-7), la aplazó: “Si todavía no he ido a Corinto, ha sido por miramiento a vosotros” (2 Co 1,23). Alguien ha ofendido al apóstol: “Os escribí en una gran aflicción y angustia de corazón, con muchas lágrimas” (2,4), “bastante es para ese tal el castigo infligido por la comunidad” (2,6), “a quien vosotros perdonéis, también yo le perdono” (2,10).
  24. Tribulaciones y consuelos: “Llegué a Tróade para predicar el Evangelio de Cristo, y aun cuando se me había abierto una gran puerta en el Señor, mi espíritu no tuvo punto de reposo, pues no encontré a mi hermano Tito, y despidiéndome de ellos salí hacia Macedonia” (2, 12-13), “efectivamente, en llegando a Macedonia, no tuvo sosiego nuestra carne, sino toda suerte de tribulaciones: por fuera, luchas; por dentro, temores. Pero el Dios que consuela a los humillados nos consoló con la llegada de Tito, y no sólo con su llegada, sino también con el consuelo que le habíais proporcionado, comunicándonos vuestra añoranza, vuestro pesar, vuestro celo por mí hasta el punto de colmarme de alegría” (7, 5-7).
  25. Algunas exhortaciones. “Os hemos hablado con toda franqueza; nuestro corazón se ha abierto de par en par. No está cerrado nuestro corazón para vosotros; los vuestros sí que lo están para nosotros. Correspondednos; os hablo como a hijos, abríos también vosotros” (6, 11-13), “como cooperadores suyos que somos, os exhortamos a que no recibáis en vano la gracia de Dios” (6,1), “no uniros en yugo desigual con los infieles. Pues ¿qué relación hay entre la justicia y la iniquidad’ ¿Qué unión entre la luz y las tinieblas? ¿Qué armonía entre Cristo y Belial? ¿Qué participación entre el fiel y el infiel? ¿Qué conformidad entre el santuario de Dios y el de los ídolos? Porque nosotros somos santuario de Dios” (6,14-16), “purifiquémonos de toda mancha de la carne y del espíritu, consumando la santificación en el temor de Dios” (7,1), “si os entristecí con mi carta (carta perdida), no me pesa”, “aquella tristeza os movió a arrepentimiento” (7,8-9), “por la palabra de dos o tres testigos se zanjará todo asunto”, “si vuelvo otra vez, obraré sin miramientos” (13,1-2). Pablo hace una pregunta: “¿No reconocéis que Jesucristo está en vosotros?” (13,5).
  26. Apología de Pablo: “No somos nosotros como la mayoría que negocian con la palabra de Dios” (2,17), “¿es que, como algunos, necesitamos presentaros cartas de recomendación?”, “vosotros sois nuestra carta, escrita en vuestros corazones, conocida y leída por todos los hombres” (3,1-3), “hemos repudiado el silencio vergonzoso no procediendo con astucia, ni falseando la palabra de Dios” (4,2), “a nadie damos ocasión de tropiezo, para que no se haga mofa del ministerio, antes bien, nos recomendamos en todo como ministros de Dios: con mucha constancia en tribulaciones, necesidades, angustias” (6, 3-4). Pablo no quiere mostrarse severo en su próxima visita, pero lo hará, si es preciso (10,2), “no es hombre de probada virtud el que a sí mismo se recomienda, sino aquel a quien el Señor recomienda” (10,18). Los adversarios sonfalsos apóstoles” (11,13), “¿son hebreos? También lo soy yo”, “¿ministros de Cristo? ¡Digo una locura! ¡Más yo!” (11,22-23),“en peligro a todas horas” (1 Co 15,30), “peligros de ríos, peligros de salteadores, peligros de los de mi raza, peligros de los gentiles, peligros en ciudad, peligros en despoblado, peligros por mar, peligros entre falsos hermanos” (2 Co 11,26), “llevamos este tesoro en vasos de barro para que aparezca que una fuerza tan extraordinaria es de Dios y no de nosotros. Atribulados en todo, mas no aplastados; perplejos, mas no desesperados; perseguidos, mas no abandonados; derribados, mas no aniquilados. Llevamos siempre en nuestros cuerpos el morir de Jesús, a fin de que también la vida de Jesús se manifieste en nuestro cuerpo”, “por eso no desfallecemos. Aun cuando nuestro hombre exterior se va desmoronando, el hombre interior se va renovando de día en día” (4,7-16).
  27. Todo es nuevo. “El que está en Cristo es una nueva creación: pasó lo viejo, todo es nuevo. Y todo proviene de Dios, que nos reconcilió consigo por Cristo y nos confió el servicio de la reconciliación. Porque en Cristo estaba Dios reconciliando al mundo consigo, no tomando en cuenta las transgresiones de los hombres, sino poniendo en nosotros la palabra de la reconciliación. Somos, pues, embajadores de Cristo, como si Dios exhortara por medio de nosotros. En nombre de Cristo os suplicamos: ¡reconciliaos con Dios!”.(5,17-20).
  28. Participación generosa. Pablo comenta la participación generosa de las iglesias de Macedonia en la colecta en favor de la comunidad de Jerusalén y anima a los corintios a realizarla: “Superando nuestras esperanzas, se entregaron a sí mismos, primero al Señor, luego a nosotros, por voluntad de Dios, de forma que rogamos a Tito llevara a buen término entre vosotros esta generosidad, tal como la había comenzado”, “os doy un consejo sobre el particular: que es lo que os conviene a vosotros, ya que desde el año pasado habéis sido los primeros no sólo en hacer la colecta sino también en tomar la iniciativa. Ahora llevadla a cabo, de forma que a vuestra prontitud en la iniciativa corresponda la realización conforme a vuestras posibilidades”, “gracias sean dadas a Dios, que puso en el corazón de Tito el mismo interés por vosotros, pues aceptó mi ruego y, más solícito que nunca, por propia iniciativa fue donde vosotros. Con él enviamos al hermano, cuyo renombre a causa del evangelio se ha extendido por todas las iglesias” (8, 5-18).
  29. El hermano en cuestión. ¿Quién es el hermano que acompaña a Tito? Al parecer, es Lucas, que ha escrito el evangelio y dice en los Hechos (en primera persona del plural): “Cuando llegamos a Jerusalén, los hermanos nos recibieron con alegría” (Hch 21,17). El hermano, dice Pablo, “fue designado por elección de todas las iglesias como compañero nuestro de viaje”, “así evitaremos todo motivo de reproche por esta abundante suma que administramos” (2 Co 8, 19-20). Los delegados son varios: “En cuanto a los demás hermanos, son delegados de las iglesias, y gloria de Cristo. Mostradles, pues, vuestro amor y el orgullo que siento por vosotros ante las iglesias” (8, 22-24). En la comunidad de Jerusalén no se sabe lo que puede pasar: “Rogad a Dios por mí, dice Pablo, para que me vea libre de los incrédulos de Judea y el socorro que llevo a Jerusalén sea bien recibido por los santos” (Rm 15, 31). Si no se recibe la colecta, será mala señal.
  30. En conciencia, con alegría. Más sobre la colecta. “En cuanto a este servicio en favor de los santos, me es superfluo escribiros. Conozco, en efecto, vuestra prontitud de ánimo, de la que me glorío ante los macedonios, diciéndoles que Acaya está preparada desde el año pasado. Y vuestro celo ha estimulado a muchísimos. No obstante, os envío a los hermanos para que nuestro motivo de gloria respecto de vosotros no se desvanezca en este particular y estéis preparados como os decía. No sea que vayan los macedonios conmigo y os encuentre sin prepararos, y nuestra gran confianza se torne en confusión nuestra, por no decir vuestra”. Dos criterios a tener en cuenta: “Cada cual dé según el dictamen de su corazón”, “Dios ama al que da con alegría” (2 Co 9, 1-7).

* Diálogo: ¿Cómo nace la comunidad?, ¿qué rasgos tiene?, ¿qué problemas afronta?, ¿qué aspectos son útiles para los grupos y comunidades de hoy?

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