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ALBINO LUCIANI. CASO ABIERTO Reedición española

ALBINO LUCIANI. CASO ABIERTO

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UN ESCRIBA SE HACE DISCÍPULO. El evangelio de los judíos

-UN ESCRIBA SE HACE DISCÍPULO

El evangelio de los judíos

 

1.Volviendo a las fuentes, nos acercamos al evangelio de Mateo. Conocemos el texto griego. Tal y como nos llega, presenta las sentencias o palabras de Jesús (tomadas de la fuente común a Mateo y Lucas) y asume gran parte del evangelio de Marcos. Mateo escribe para judíos que, al convertirse al Evangelio, no abandonan la fe judía. Para muchos son una secta (Hch 24,14) que “en todas partes se la persigue”(28,22). Sin embargo, Jesús lleva la ley a su plenitud: “No penséis que he venido a abolir la ley y los profetas. No he venido a abolir, sino a dar cumplimiento”(Mt 5,17). Algunos interrogantes: ¿Qué significa el evangelio de Mateo? ¿Qué añade al evangelio de Marcos? ¿Quién es Mateo? ¿Cuándo  escribe su evangelio? ¿Dónde? ¿Es posible ser cristiano sin dejar la fe judía? Y al propio tiempo, ¿es posible ser cristiano sin confesar la fe judía?

2. En la vigilia de Navidad de 1994, el Times publicaba en primera página el descubrimiento extraordinario del papirólogo alemán Carsten Peter Thiede(1952-2004): “La prueba material de que el Evangelio de san Mateo es un testimonio ocular escrito por contemporáneos de Cristo”.  El papiro de Oxford, llamado también papiro 64 o papiro Magdalena, que se conserva en el Magdalen College de Oxford, es “el primer testimonio en códice del Nuevo Testamento”. El papiro de Oxford tiene tres pequeños fragmentos del evangelio de Mateo, escritos en griego por las dos caras: Mt 26, 7-8; 26,10; 26,14-15; 26,31; 26,32-33; 26,22-23. Los fragmentos describen la escena en la que Jesús es ungido en casa de Simón el leproso y la traición de Judas. Thiede sitúa esos fragmentos a mediados del siglo I. El papiro fue redactado una generación después de la crucifixión o incluso antes, y pudo ser leído por alguno de los “más de quinientos hermanos a la vez” que fueron testigos de la resurrección de Jesús (1 Co 15,6). 

3. El papirólogo alemán dio a conocer su investigación en un artículo publicado en la revista “Zeitschrift für Papyrologie”, especializada en manuscritos antiguos (Wuppertal, 1986). El artículo suscitó una viva polémica, pues -según la opinión oficialmente admitida- el texto más antiguo de los Evangelios era un pequeño fragmento del Evangelio de San Juan, del siglo II, que se encuentra en la biblioteca John Ryland de Manchester. Diez años después, Thiede publica su libro Témoin de Jésus (París, 1996) en colaboración con el periodista Matthew D’Ancona. En la foto de arriba, portada del libro con los tres fragmentos del Evangelio de san Mateo.

4. Junto al papiro de Oxford, está el papiro de Barcelona, llamado también papiro 67, pertenece a la colección de Ramón Roca-Puig (1906-2001), se conserva en la Abadía de Montserrat y tiene dos folios, escritos por ambas caras: Mt 3,9; 3,15; 5,20-22; 5,25-28. Ver fotos adjuntas. Los papiros de Oxford y de Barcelona, adquiridos en Egipto, pertenecen a un mismo códice. El experto alemán Thiede, con sus métodos de análisis y nuevos instrumentos de precisión, los dató así: “El material comparado conduce a una fecha alrededor del 66, o incluso a una fecha ligeramente anterior. Los fragmentos de Oxford y Barcelona pertenecen a un tipo particular de escritura uncial que floreció a mediados del siglo I” (Témoin de Jésus, R. Laffont, París, 1996, 165; ABC, 13-10-1996).

5. ¿Quién es Mateo? La más antigua tradición lo identifica con Mateo, llamado por Jesús cuando está sentado en el despacho de impuestos cerca de Cafarnaúm (Mt 9,9). En Cafarnaúm hay dos impuestos: el marítimo, que los pescadores deben pagar, y el fronterizo sobre las mercancías que circulan por la ruta comercial. Mateo es un personaje importante. Aparte de su cualificación profesional, tiene una buena posición. Le ofrece a Jesús “un gran banquete” (Lc 5,29). Habla de corrido el arameo y el griego y, según algunos, domina el arte de la escritura rápida. Mateo es escribano (en griego, “grammateus”), el que domina el arte de escribir.

6. Su nombre original es Leví (Mc 2,14; Lc 5,27-28), “el que une a los suyos”. Es judío de nacimiento, pertenece a la tribu de los levitas que controlan las ceremonias del templo, pero, por su profesión, es despreciado y rechazado por los judíos. Jesús mismo es criticado porque “come con publicanos y pecadores”, pero dice: “No necesitan médico los sanos, sino los que están mal. Id, pues, a aprender qué significa aquello de: Misericordia quiero, que no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores” (Mt 9, 11-13). Su segundo nombre es Mateo, que significa “regalo de Dios”. Los fariseos le desprecian, pero Jesús le llama a ser su discípulo (9,9). Su padre es Alfeo (Mc 2,14); podría ser hermano de “Santiago, el hijo de Alfeo” (Mc 3,18; Hch 1,13). Es uno de los doce (Mt 10, 3; Mc 3,18, Lc 6, 15; Hch 1,13).

7. La antigua tradición cristiana atribuye a Mateo, elpublicano, recaudador de impuestos en Cafarnaúm, uno de los doce, el evangelio que lleva su nombre.El testimonio más antiguo es de Papías, obispo de Hierápolis (hacia 69-150), que escribe en sus “Explicaciones de las sentencias del Señor”: “Mateo recopiló en lengua hebrea (en arameo) las sentencias de Jesús y cada uno las interpretó (tradujo) como pudo” (Eusebio, HEIII, 39,1-16). Para Papías las sentencias (en griego, “logia”) o palabras (en griego, “logoi”) son términos equivalentes: "En su propia obra transmite Papías todavía otras interpretaciones de las palabras del Señor" (Eusebio, HE, III, 39, 14).

8. Hace un siglo se descubrieron fragmentos del Evangelio de Tomás, una colección de dichos que empieza así: "Estas son las palabras secretas que dijo Jesús el Viviente y que Dídimo Judas Tomás consignó por escrito". A finales de 1945 se descubrió el texto completo en Nag Hammadi (Egipto). Es un evangelio apócrifo que contiene 114 dichos atribuidos a Jesús. Algunos de ellos se parecen a los que recogen los evangelios canónicos. Los dichos se llaman sencillamente "palabras". Este tipo de evangelio, como colección de dichos, se parece al de Mateo, atestiguado por Papías. 

9. Ireneo de Lyon (hacia 140-202), discípulo de Policarpo, que a su vez había sido discípulo del apóstol Juan,escribe lo siguiente: "Mateo publicó entre los hebreos, en su propia lengua, un evangelio escrito, mientras que Pedro y Pablo en Roma anunciaban el evangelio y fundaban la iglesia" (Contra las herejías, 3,1,1).El texto hebreo (arameo) de Mateo se ha perdido. Sin embargo, Panteno, que dirigió la escuela de catequesis de Alejandría hacia el año 180 y fue enviado como heraldo del Evangelio  “hasta las tierras indias”, “se encontró con que el Evangelio de Mateo se le había adelantado en su llegada entre algunos habitantes del país que conocían a Cristo: Bartolomé, uno de los apóstoles, les había predicado y les había dejado el escrito de Mateo en los propios caracteres hebreos, escrito que conservaban hasta el tiempo mencionado” (Eusebio, HE, V,10,2-3).

10. Del evangelio de Mateo, lo que nosotros conocemos es el texto griego. Tal y como nos llega, presenta las sentencias o palabras de Jesús (el llamado documento Q,  del alemán Quelle, fuente, común a Mateo y Lucas) y asume gran parte del evangelio de Marcos.Tiene tres grandes bloques: el evangelio de la infancia (1,1-2,23), lo que dijo e hizo Jesús (3,1-25-46), el misterio pascual (26,1-28,20).

11. Los destinatarios de Mateo son judíos, que se apartan de la doctrina oficial, al convertirse al Evangelio. El conflicto es inevitable. Para muchos son una secta (Hch 24,14) que “en todas partes se la persigue”(28,22), pero ellos entienden que siguen siendo tan creyentes como antes, incluso mejores. Por ellos da gracias Jesús: “Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes y se las has revelado a pequeños”(Mt 11,25). Si Mateo vive en Cafarnaúm, es discípulo de Jesús y publica su evangelio en arameo, éste había de interesar a la comunidad galilea y a la comunidad de Jerusalén, sobre todo, al sector judío de lengua aramea, dirigido por Santiago, el hermano del Señor (Ga 1,19). En Jerusalén, “multitud de sacerdotes iban aceptando la fe” (Hch 6,7) y, como dice Santiago a Pablo, “miles y miles de judíos han abrazado la fe, y todos son fervientes partidarios de la ley” (21,20). Por Pablo sabemos que en Jerusalén Santiago, Cefas y Juan son considerados “como columnas” (Ga 2,9). Clemente de Alejandría (hacia el 190) elogia a aquellos “hombres, que conservaban la verdadera tradición de la enseñanza bendita proveniente en línea recta de los santos apóstoles, de Pedro y de Santiago, de Juan y de Pablo” (Eusebio, HE,V, 11,5).

12. De una forma especial, el evangelio de Mateo recoge la experiencia del “escriba que se hace discípulo”: “es como el dueño de la casa que saca del arca lo nuevo y lo viejo”(Mt 13,52). Una cosa importante. En Jesús se cumple la plenitud de lo que estaba escrito, es “el Mesías (Ungido), hijo de David, hijo de Abraham”(1,1). Se cumple la Escritura en la concepción de Jesús:  “le pondrán por nombre Emmanuel, que significa Dios con nosotros”(1,23); en el relato de los magos: nacerá “en Belén de Judea” (2,5); en la huida a Egipto: “de Egipto llamé a mi hijo” (2,15); en la matanza de los inocentes: “es Raquel que llora a sus hijos” (2,17); en el comienzo de su misión: “El pueblo que habitaba en tinieblas vio una gran luz” (4,16); en diversas curaciones: “él tomó nuestras flaquezas y cargó con nuestras enfermedades” (8,17); en su función de siervo del Señor: “He aquí mi siervo...Pondré mi espíritu sobre él”(12,18); en la enseñanza en parábolas: “oír, oiréis, pero no entenderéis” (13,14), “abriré con parábolas mi boca, publicaré lo que estaba oculto desde la creación del mundo”(13,35); en la entrada en Jerusalén: “he aquí que tu rey viene a ti, manso y montado en un asno” (21,4); en la traición de Judas:  “treinta monedas de plata” (27,9).

13. Mateo reúne lo que dijo Jesús en colecciones o series de dichos. Una primera serie recoge el anuncio del reino de Dios, la novedad del Evangelio. El Evangelio se anuncia en medio de felicitaciones y bienaventuranzas: ¡Dichosos!(5,7), y así hasta nueve veces, “vosotros sois la sal de la tierra... vosotros sois la luz del mundo”(5,13-16). Los discípulos son los verdaderos continuadores de la tradición viva. Jesús  lleva la ley a su plenitud: “No penséis que he venido a abolir la ley y los profetas. No he venido a abolir, sino a dar cumplimiento”(5,17). Los traidores son precisamente los representantes de la doctrina oficial, con su legalismo y su hipocresía. Ellos son los que realmente traicionan aquello que dicen defender. Con la gracia de Dios la nueva ley del Evangelio se puede cumplir y transforma al hombre: “Si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos”(5,20). La contraposición que aparece en la fórmula: “habéis oído que se dijo..., pues yo os digo”... alerta a los discípulos sobre la diferencia que existe con la antigua ley.

14. Jesús lleva la ley a su plenitud: no sólo no tendrás otros dioses (Dt 5,7), sino que buscarás por encima de todo el Reino de Dios y su justicia (6,33). No sólo no jurarás en falso (Dt 5,11), sino que no jurarás en modo alguno (Mt 5,33-34), te bastará el sí o el no, la sinceridad fraterna. No sólo santificarás el sábado (Dt 5,12-15), sino que el sábado estará al servicio del hombre (Mc 2,27), el hijo del hombre es señor del sábado (Mt 12,8). No sólo honrarás a tu padre y a tu madre (Dt 5,16), sino que todos aquellos que escuchan la Palabra serán tu familia (Mt 12,46-50). No sólo no matarás (Dt 5,17), sino que amarás a tu enemigo (Mt 5,43-46). No sólo no cometerás adulterio (Dt 5,18) ni fornicarás (Eclo 41,17) ni codiciarás la mujer de tu prójimo (Dt 5,21), sino que serás fiel con todo el corazón (Mt 5,27-30). No sólo no robarás (Dt 5,19) ni codiciarás los bienes ajenos (Dt 5,21), sino que compartirás tus bienes (Mt 6,1-4). No sólo no darás falso testimonio contra tu prójimo (Dt 5,20) ni mentirás (Pr 12,22), sino que disculparás, perdonarás (Mt 18,21-22) y caminarás en la verdad (Jn 8,32), hablarás francamente y sin temor (Mt 10,26-33).Todo ello sin olvidar la limosna en secreto, la oración personal, el padre nuestro, el verdadero ayuno (15,11), el tesoro que no puede ser robado, la necesaria opción entre Dios o el dinero, la confianza en Dios, el amor fraterno, los dos caminos, el cumplimiento de la palabra de Jesús en la práctica (Mt 6-7).

15. La segunda serie de dichos de Jesús recoge la misión de los doce: “Id y proclamad que el reino de los cielos está cerca. Curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, expulsad demonios. Gratis lo habéis recibido, dadlo gratis”(10,7-8), “mirad que os envío como corderos en medio de lobos. Sed, pues, prudentes como las serpientes y sencillos como las palomas... Seréis odiados de todos por causa de mi nombre”(10,16-22), “no les tengáis miedo... lo que os digo en la oscuridad, decidlo vosotros a la luz, y lo que os digo al oído, proclamadlo desde los terrados” (10,26-33), “no penséis que he venido a traer paz a la tierra (10,34-36), el que no toma su cruz y me sigue no es digno de mi”(10,37-39), “quien a vosotros recibe, a mi me recibe, y quien me recibe a mi, recibe a Aquel que me ha enviado”, “aquel que dé de beber tan sólo un vaso de agua a uno de estos pequeños por ser discípulo, os aseguro que no perderá su recompensa” (10,40-42).

16. La tercera serie de dichos recoge las parábolas del reino de Dios: Una vez salió un sembrador a sembrar (13,3), un hombre sembró buena semilla en su campo, pero, mientras dormía, vino su enemigo, sembró cizaña entre el trigo, y se fue (13,24-25), el reino de los cielos es como un grano de mostaza (13,31), como la levadura que fermenta la masa (13,33), como un tesoro escondido en el campo (13,44), como una perla de gran valor (13,46), como una red que recoge todo género de peces (Mt 13,47).

17. La cuarta serie de dichos aborda los problemas de relación en la vida de la comunidad: quien se haga pequeño como este niño, ese es el mayor en el reino de los cielos (18,4), al que escandalice a uno de estos pequeños que creen en mí, más le vale que le cuelguen al cuello una piedra de molino, y le hundan en lo profundo del mar (18,6), si un hombre tiene cien ovejas y se le pierde una, ¿no dejará en los montes las noventa y nueve para ir en busca de la descarriada? (18,12), la corrección fraterna (18,15-18), la oración en común (18,19-20), el perdón de las ofensas (18,21-22), la parábola del siervo sin entrañas (18,23-35). 

18. Uno de los fariseos le preguntó con ánimo de ponerle a prueba: Maestro, ¿cuál es el primer mandamiento de la ley? Él dijo: “Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente (Dt 6,5). Este es el mayor y el primer mandamiento. El segundo es semejante a este: Amarás a tu prójimo como a ti mismo (Lv 19,18). De estos dos mandamientos penden toda la ley y los profetas” (Mt 22,35-40).  En la última cena ora así Jesús: “Esta es la vida eterna: que te conozcan a ti único Dios verdadero, y al que tú has enviado, Jesucristo” (Jn 17,3). Para ser cristiano no hay que dejar la confesión de fe judía: “Escucha, Israel. El Señor nuestro Dios es el único Señor” (Dt 6,4). La confesión de Jesús como Señor y Cristo supone la confesión del único Dios: “Dios lo ha constituido Señor y Cristo”  (Hch 2,36).

19.Significado especial tiene la cuestión de Cristo como hijo y Señor de David: “Estando reunidos los fariseos, les propuso Jesús esta cuestión: ¿Qué pensáis acerca del Cristo? ¿De quién es hijo? Le dicen: de David. Les dice: Pues ¿cómo David, movido por el espíritu, le llama Señor, cuando dice: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi derecha hasta que ponga a tus enemigos debajo de tus pies? Si, pues, David le llama Señor, ¿cómo puede ser hijo suyo? Nadie era capaz de contestarle nada; y desde ese día ninguno se atrevió a hacerle más preguntas” (22,41-46; Sal 110). El misterio de Jesús, constituido por Dios  “Señor y Cristo”, desborda lo que se esperaba del Mesías. El salmo 110 se cumple así: “Dijo el Señor (Dios) a mi Señor (Cristo): Siéntate a mi derecha”.

20. La quinta serie de dichos recoge la denuncia de escribas y fariseos: “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que cerráis a los hombres el reino de los cielos! Vosotros ciertamente no entráis; y a los que están entrando no les dejáis entrar... ¡Serpientes, raza de víboras! ¿Cómo vais a escapar de la condenación de la gehenna? Por eso, he aquí que yo os envío a vosotros profetas, sabios y escribas; a unos los matareis y los crucificaréis; a otros los azotaréis en vuestras sinagogas y los perseguiréis de ciudad en ciudad”...(Mt 23,13-35). La misma denuncia recae sobre esta generación y sobre Jerusalén, “la que mata a los profetas y apedrea a los que le son enviados” (23,36-37). El reino de Dios les será arrebatado.

21. La sexta serie de dichos se centra las señales del fin, el futuro que viene: del templono quedará piedra sobre piedra”(24,2),mirad que no os engañe nadie” (24,4), “se levantará nación contra nación y reino contra reino, y habrá en diversos lugares hambre y terremotos”(24,7), “os entregarán a la tortura y os matarán, y seréis odiados de todas las naciones por causa de mi nombre” (24,9), se proclamará esta buena nueva del reino en el mundo entero(24,14), “cuando veáis la abominación de la desolación...los que estén en Judea que huyan a los montes” (24, 15), “como el relámpago sale por oriente y brilla hasta occidente, así será la venida del Hijo del hombre” (24,27-28), se conmoverán los cimientos (24,29-31), parábola de la higuera (24,32-35), invitación a la vigilancia (24,36-44), parábola del mayordomo (24,45-51), las diez doncellas (25,1-13), los talentos (25, 14-30), el juicio de las naciones (25,31-46). Las naciones serán juzgadas por la actitud adoptada ante los discípulos.

22. En el proceso que se le hace, el sumo sacerdote le dice: Yo te conjuro por Dios vivo que nos digas si tú eres el Cristo, el hijo de Dios. Responde Jesús: “Sí, tú lo has dicho. Y yo os digo que a partir de ahora veréis al hijo del hombre sentado a la derecha del poder y venir sobre las nubes del cielo”(26, 63-64). Es lo que se cumple después. Elmensaje lo reciben María Magdalena y la otra María: “Vosotras no temáis, pues sé que buscáis a Jesús, el crucificado; no está aquí, ha resucitado, como lo había dicho... Y ahora, id enseguida a decir a sus discípulos: Ha resucitado de entre los muertos e irá delante de vosotros a Galilea; allí le veréis” (28,5-7). El Señor va por delante a Galilea, allí le verán (1 Co 15, 6). La misión de los discípulos es universal: “Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra. Id y haced discípulos de todos los pueblos, bautizándoles (la fórmula trinitaria es un añadido posterior, ver catequesis 21. En un mismo espíritu. Un solo Dios y un solo Señor) y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo”(Mt 28,19-20; ver Mc 16,16). El escriba que se hace discípulo acoge la palabra de Jesús y reconoce su misteriosa presencia.

 

* Diálogo: ¿Qué significa el evangelio de Mateo? ¿Qué añade al evangelio de Marcos? ¿Quién es Mateo? ¿Cuándo  escribe su evangelio? ¿Dónde? ¿Es posible ser cristiano sin dejar la fe judía? Y al propio tiempo, ¿es posible ser cristiano sin confesar la fe judía?

 

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