- LA RELACION HOMOSEXUAL. Discernimiento

 LA RELACION HOMOSEXUAL

Discernimiento

 

1.      En nuestra sociedad pluralista, en medio de una vieja cultura decadente y una nueva cultura dominante, la relación homosexual suscita reacciones diversas: es una aberración, es un orgullo, es algo contra natura, es natural, es una cuestión biológica, es una cuestión social, es una enfermedad, es una opción, debe castigarse, debe tolerarse, es cuestión de curación, es cuestión de conversión, debe aceptarse en la comunidad cristiana, debe rechazarse. Parece necesario facilitar un adecuado discernimiento

2.       Algunos datos. Alfred Kinsey (1894-1956) publicó un informe sobre el comportamiento sexual en el hombre (1948) a partir de más de 5.300 entrevistas realizadas en Estados Unidos con hombres de raza blanca: el 37% de los hombres entrevistados experimentó alguna vez un orgasmo homosexual a partir de la adolescencia. El 13% de los varones sintió deseos homosexuales sin que se produjera por ello contacto físico alguno. El 25% de ellos tuvo experiencias homosexuales no incidentales entre las edades de 16 a 55 años. El 18% mantuvo igual número de relaciones heterosexuales que homosexuales durante un periodo mínimo de 3 años entre las edades de 16 a 55 años. El 10% tuvo una conducta estrictamente homosexual durante un periodo de 3 años como mínimo y entre las edades ya reseñadas. Sólo un 4% manifestaba una conducta estrictamente homosexual durante toda su vida y ya manifiesta durante la adolescencia. La homosexualidad existía a todos los niveles sociales y ocupacionales.

3.       Kinsey publicó también un informe sobre el comportamiento sexual en la mujer (1953) a partir de 5.490 entrevistas realizadas a mujeres de raza blanca: un 13% de mujeres había experimentado algún orgasmo a partir de la adolescencia. Sólo un 3% de las mujeres había sido predominantemente homosexual durante un periodo de 3 años como mínimo. Las mujeres, en contraste con los hombres, no solían ser promiscuas y tenían su relación homosexual con una o dos compañeras en el 71% de los casos. Estos resultados fueron denunciados como fraude pues, según se dijo, el informe ocultaba hechos de abuso sexual infantil. Se ha criticado el procedimiento de muestreo, pues una elección aleatoria de tres personas habría sido mejor que un grupo de 300 elegidos por el autor.

4.       El filósofo Platón (427-322 a.C.) equipara aceptación de la homosexualidad y democracia: “Los jonios y muchos otros bajo dominación extranjera consideran una deshonra tal cosa. También lo es para los bárbaros debido al despotismo de su gobierno, del mismo modo que lo son la filosofía y los ejercicios atléticos, pues es evidente que a estos gobernantes no les interesa que sus súbditos conciban pensamientos tan elevados, ni que mantengan amistades o uniones físicas vigorosas, que es lo que el amor tiende particularmente a producir”, “sin embargo, siempre que se ha proclamado que verse envuelto en relaciones homosexuales es una deshonra, se ha debido a la maldad de los legisladores, al despotismo de los gobernantes y a la cobardía de los gobernados” (El banquete, 182b-d).

5.       El filósofo Aristóteles (384-322 a.C.) considera natural la disposición homosexual: “Esta disposición se da naturalmente en ciertas personas…Cuando la naturaleza es responsable, a nadie se le ocurriría llamar inmorales a esas personas en mayor medida que a las mujeres, porque en el coito éstas son más bien pasivas que activas…Y el que un individuo con esta disposición la venza o ceda a ella no es un problema moral propiamente dicho” (Ética a Nicómaco, 7.5.3-5).

6.       En la Roma imperial, la sociedad es tolerante. Se dan relaciones homosexuales permanentes y exclusivas. Julio César (100-44 a.C.) es objeto de comentario por su relación con Nicomedes, rey de Bitinia. Sus soldados, tras conquistar la Galia, cantan: “César conquistó la Galia; Nicomedes, a César”. Curio el Antiguo lo llamaba “mujer de todos los hombres y hombre de todas las mujeres” (Julius 49,51-52). Cuando Lucrecio (99-55 a.C.) habla del amor de un hombre, alude “tanto a un muchacho (…) como a una mujer” (De rerum natura, 4..19, 52-54). Horacio (65-8 a.C.) elogia a su padre por haberle protegido, en su adolescencia, de “perder su virtud o incluso de las sospechas de que la hubiera perdido” (Sátiras, 1.6.81-88), pero cuando creció, declaró francamente ser amante tanto de chicos como de chicas (Epodos, 11).

7.       El poeta latino Marcial (40-104 d.C.) insiste ante su mujer en que la satisfacción homosexual y la satisfacción heterosexual son igualmente necesarias y en que ninguna puede reemplazar a la otra: “Tú usas tu parte, deja que los muchachos usen la suya” (12,96). El poeta señala (11,42) que los dos hombres que toman parte en una ceremonia nupcial son completamente masculinos (“El barbudo Calístrato se casó con el robusto Afer”) y que el matrimonio se celebra según la ley que regula el matrimonio entre hombre y mujeres. Burlándose de la moral de los estoicos, Marcial hace una sátira al masturbador: “Lo que estás perdiendo entre tus dedos, Póntico, ¡es un ser humano!” (9,41).

8.       En el siglo III d.C. se aprueban leyes que regulan distintos aspectos como la violación de menores o los matrimonios entre personas del mismo sexo. Los actos homosexuales que no quedan cubiertos por las leyes en cuestión siguen siendo legales hasta el siglo VI, en que, por  primera vez, el derecho romano prohíbe todo tipo de relación homosexual.

9.       En sus Confesiones Agustín de Hipona (354-430) reconoce una relación homosexual: “Cuando llegué a Cartago (370), bullía a mi alrededor un caldero de amores ilícitos. Yo nunca había amado y estaba ansioso por amar (…). De modo que contaminé al agua primaveral con la suciedad de la concupiscencia. Enlodé su limpia corriente con el infierno de la lujuria y, a pesar der impuro e inmoral, con mi exceso de vanidad solía comportarme como un hombre de mundo que frecuentaba los lugares elegantes que están de moda. Me zambullí de cabeza en el amor, ya que anhelaba que me atrapase”. La relación apenas duró un año: “fue arrebatado a mi locura para poder ser preservado contigo para mi consuelo. Pocos días después, estando yo ausente, regresaron las fiebres y falleció”, “todo lo que había compartido con él, sin él quedaba reducido a un tormento cruel”. Luego Agustín tuvo una relación heterosexual, de la que nació su hijo Adeodato.

10.    Lamentablemente, en las sociedades llamadas cristianas se ha perseguido, ejecutado y (hasta hace poco) encarcelado a la persona homosexual. En efecto, hasta hace relativamente poco, en la mayor parte de las naciones europeas, la homosexualidad se consideraba un peligro social y se castigaba como delito. Se perseguía más la homosexualidad masculina que la femenina. Sin embargo, en el siglo XX se ha ido dando un mejor conocimiento del fenómeno y una mayor comprensión de la homosexualidad. En nuestra sociedad laica, pluralista, democrática y tolerante, la persona homosexual no es discriminada legalmente por razón de su orientación sexual. La homosexualidad está todavía considerada como ilegal en más de 70 países. Cerca del 40% de la población mundial vive en países en que la homosexualidad es perseguida, siendo la India el que tiene más habitantes (Público, 16-5-2017).

11.    Una minoría de la población es homosexual. Sin embargo, existe un número mucho mayor de personas que, en ciertos momentos de su vida, descubren tendencias o tienen experiencias de tipo homosexual. Se distingue entre tendencias homosexuales y comportamiento de tipo homosexual. Se distingue también entre homosexualidad primaria (irreversible) y bisexualidad. El término bisexualidad indica una estructura ambivalente de la sexualidad, con tendencias tanto homosexuales como heterosexuales. La prevalencia puede variar a lo largo de los diversos periodos de la vida, llegando incluso a la fijación de una u otra forma de sexualidad. Se distingue también entre homosexualidad persistente y transitoria, por ejemplo, durante la adolescencia sin que luego perdure, o difundida entre jóvenes o adultos que durante años viven en ambientes cerrados en los que sólo tienen contacto con personas del mismo sexo. Es preciso distinguir. Hay quienes nacen así, quienes se hacen así, o los hacen así

12.    En 1968, la Asociación Americana de Psiquiatría consideraba la homosexualidad como un trastorno de la personalidad. Sin embargo, la presión de diversos profesionales y, sobre todo, de diversos colectivos homosexuales norteamericanos logró, no sin controversia, que en 1980 dejara de considerarse así, reservando la categoría homosexualidad egodistónica para diagnosticar a aquellas personas cuya orientación sexual les producía un profundo y marcado malestar. En 1987 se dio un paso más al eliminar incluso el término citado como posibilidad diagnóstica. La única mención sobre el tema que aparece en los manuales es la inclusión, entre los ejemplos de trastorno sexual no especificado, del “malestar notable y persistente acerca de la propia orientación sexual”, aunque sin especificar si ese malestar viene determinado por una orientación hetero, homo o bisexual. La homosexualidad dejó de ser considerada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como una enfermedad mental en 1990.

13.    El profesor de Psiquiatría de la Universidad de Nueva York, Luis Rojas, escribe lo siguiente: “La causa exacta de la homosexualidad aún no se conoce. Cada día, sin embargo, más estudios científicos corroboran la noción de que se trata de una variación innata de los mecanismos biológicos y psicológicos que modulan la atracción romántica entre personas adultas, por lo que está fuera del control del individuo. En concreto, la orientación sexual parece configurarse en el cerebro del feto durante la gestación, mediante los efectos de las hormonas sexuales, andrógenos y estrógenos. Algo que sí sabemos con certeza es que la homosexualidad no es una enfermedad, no se contagia, no es un vicio, no es la consecuencia de tendencias antisociales, ni la secuela de padres ineptos o de una infancia traumática” (El País, 18-10-2003). 

14.    El moralista Bernard Häring afirma en el Diccionario de Teología Moral (1973): “Al partir nosotros de una perspectiva global del concepto de salud y de normalidad, nos sentimos inclinados a sostener que la fijación homosexual ha de considerarse como una situación anormal que es preciso curar en la medida en que sea posible”. La Conferencia Episcopal Española apoya al obispo de Alcalá, Juan Antonio Reig Plá, y los cursos de “sanación espiritual” dirigidos a homosexuales, pues se trata de “acompañar a las personas que lo deseen desde el discernimiento espiritual” (EFE, 5-4-2019).

15.    Otros aspectos. La Convención de los Derechos del Niño (1989) es un tratado internacional que obliga a los 195 Estados que lo han ratificado. En sus 54 artículos, reconoce a los niños pleno derecho al desarrollo físico, mental y social. Esto se contradice, según algunos, con la base de la llamada ideología de género que ha estudiado la influencia cultural y social en la población infantil y juvenil. El sexo hace referencia a lo biológico, que se lee mediante los cromosomas sexuales: XX (niñas) y XY (niños). El sexo está determinado en los genes. Es, por tanto, una variable biológica. Esto implica diferencias anatómicas, fisiológicas y genéticas entre hombres y mujeres. Negar estas diferencias es dañino para el desarrollo de la persona.

16.    El término género aparece en la IV Conferencia Mundial de la Mujer (1995). Hace referencia a la categorización social, a la toma de conciencia de valores, conductas y papeles que se atribuyen a la persona según el sexo que tenga. Cambian entre países, regiones, grupos sociales. Negar estas diferencias o perpetuarlas rígidamente, dicen otros, es dañino para el desarrollo de las sociedades. Por tanto, vale la pena el esfuerzo de utilizar el término “sexo” para aspectos biológicos y el término “género” para aspectos relativos a la identidad psicosocial, cultural y relacional.

17.    “Los profesionales sanitarios estimamos que aunar posiciones y unir intereses es más sano para el desarrollo de niños y adolescentes”, “por encima de los intereses ideológicos y políticos están ellos”, “el sano afán en la búsqueda de la igualdad de derechos y dignidad de todas las personas nos pueden facilitar encontrar puntos comunes entre distintas posturas. Es necesario tener unas premisas claras que transmitir a nuestros hijos”, “una cosa es promover la igualdad de todas las personas y otra es negar la diferencia de sexos. Una cosa es defender la diferencia de sexos y otra es negar las asimetrías sociales hombre-mujer en diversos ámbitos o las brechas salariales o distribución de poder fundamentadas en creencias y atribuciones de género” (Gema Lendoiro, La Razón, 7-11-2018).

18.    Según el estudio Diagnostic and Stadistical Manual of Mental Disorders, la mayoría de niños y niñas que se identifican con un género opuesto al biológico, dejan de serlo en la edad adulta. El determinismo biológico no es suficiente para entender la identidad de la persona. Es necesario atender al factor familiar, vivencial, cultural, ambiental, para encontrar los matices. Las personas cuando nacen “no están hechas del todo”, necesitan “hacerse”: definirse, descubrirse, conocerse, “saber quiénes son” (ibídem).

19.    Se supone que si tienes una combinación de cromosomas XX eres una mujer y, si el cariotipo es XY, eres un varón. Ahora bien, puede que tu cuerpo haya vivido variaciones del azar durante el desarrollo celular embrionario de tu aparato genital y no entres en el binomio. El aparato genital se define como el conjunto de órganos internos y externos relacionados con la reproducción sexual, la síntesis de hormonas sexuales, las prácticas sexuales y la micción. Una parte de tu cuerpo puede ser cromosómicamente distinta a tu anatomía sexual y no lo sabes. Tus cromosomas sexuales pueden decir una cosa y tus gónadas (ovarios o testículos) otra. Algunas de estas formas han sido clasificadas desde la biomedicina como Diferencias del Desarrollo Sexual (DSD). A lo largo de la historia, la biomedicina ha utilizado diversos estándares (celulares, cromosómicos, hormonales, anatómicos) para “verificar” el sexo: “Hoy el elemento al que se da mayor relevancia para determinar la ‘verdad’ sobre el sexo son las hormonas, en concreto, la testosterona. Unos niveles elevados de andrógenos durante el periodo fetal harán pensar a los médicos que una persona asignada como mujer pueda sentirse hombre en la edad adulta” (Nuria Gregori, antropóloga).

20.    La Congregación para la Doctrina de la Fe en su Declaración sobre ciertas cuestiones relativas a la ética sexual (1975) afirma lo siguiente: “En el terreno pastoral es preciso tratar a estos homosexuales con comprensión y animarles con la esperanza de superar sus dificultades personales y su incapacidad para integrarse en la sociedad. Su culpabilidad habrá de ser juzgada con prudencia. Pero no es posible aplicar ningún método pastoral que pudiera justificar moralmente tales actos sobre la base de que serían concordes con la condición de estas personas” (n.8).

21.    El Catecismo de la Iglesia Católica (1992) lo plantea así: “La homosexualidad designa las relaciones entre hombres o mujeres que experimentan una atracción sexual, exclusiva o predominante, hacia personas del mismo sexo. Reviste formas muy variadas a través de los siglos y de las culturas. Su origen psíquico permanece en gran medida inexplicado. Apoyándose en la Sagrada Escritura que los presenta como depravaciones graves, la Tradición ha declarado siempre que los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados” (n. 2357), "un número apreciable de hombres y mujeres presentan tendencias homosexuales instintivas. No eligen su condición homosexual; ésta constituye para la mayoría de ellos una auténtica prueba. Deben ser acogidos con respeto, compasión y delicadeza. Se evitará, respecto a ellos, todo signo de discriminación injusta. Estas personas están llamadas a realizar la voluntad de Dios en su vida y, si son cristianas, a unir al sacrificio de la cruz del Señor las dificultades que pueden encontrar a causa de su condición" (n. 2358), "las personas homosexuales están llamadas a la castidad" (n.2359).

22.    Bien ¿y qué dice la Biblia? En la Biblia se dice:"Hombre y mujer los creó" (Gn 1,27). La diferencia sexual del hombre y de la mujer aparece vinculada a dos funciones fundamentales. En primer lugar, la ayuda mutua, ordenada a redimir la soledad humana:"No es bueno que el hombre esté solo. Voy a darle una ayuda adecuada"(Gn 2,18). En segundo lugar, la fecundidad, ordenada a la transmisión de la vida: "Creced y multiplicaos"(1,28). En la Biblia aparece el pecado de Sodoma, pero se trata de un delito particular, la violación homosexual que los habitantes de la ciudad cometen contra los huéspedes de Lot (Gn 19,4-5). La relación homosexual es un caso de “porneia”, unión ilegal prohibida en el Levítico: "No te acostarás con varón como con mujer; es abominación" (Lv 18,20); se castiga con la muerte (20,13). Por supuesto, semejante barbaridad no aparece en el Evangelio. El Evangelio llama a la conversión, respetando la libertad. En el Evangelio no se aborda directamente el tema. Sin embargo, varios pasajes aluden de forma global a los casos de “porneia” o unión ilegal prohibidos en el Levítico (Mt 19,9; 5,32; ver Hch 15,20.29).

23.   En el Evangelio, Jesús remite al proyecto original de Dios: "Dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne" (Mt 19,5). Jesús suprime las concesiones que hizo Moisés:"Si uno se divorcia de su mujer - no hablo de unión ilegal - y se casa con otra, comete adulterio"(Mt 19,9; ver Mt 5,32 y Lc 16,18). La expresión unión ilegal (en griego, “porneia”) se refiere a las uniones prohibidas en el Levítico, una de ellas la unión homosexual (Lv 18,20). Los discípulos perciben perfectamente la posición de Jesús: no hay excepción en caso de divorcio (Mt 19,10). Jesús les dice que entender esto es don de Dios (19,11). Y hay cosas más difíciles, hay quienes por el Evangelio renuncian a una vida conyugal (19,12).

24.   En el ambiente de corrupción del puerto de Corinto, Pablo denuncia la actitud de quienes dicen: “Todo me es lícito”. En la comunidad hay un caso de incesto: “uno de vosotros vive con la mujer de su padre. Y ¡vosotros andáis tan hinchados!” (1 Co 5,1; Lv 18,8), "ni los inmorales, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los invertidos, ni los homosexuales (“masculorum concubitores”, los que se acuestan con hombres), … heredarán el reino de Dios" (1 Co 6,9-10; Lv 18,20). Hay cosas que no caben dentro de la comunidad. Otra cosa es fuera de la comunidad, por ejemplo, en la familia, en el trabajo: “Al escribiros en mi carta que no os relacionarais con los impuros, no me refería a los impuros de este mundo en general”, “de ser así, tendrías que salir del mundo” (1 Co 5,9-10). Enla carta a los romanos, Pablo denuncia a un mundo que se aparta de Dios, practica y exalta la homosexualidad: "Abandonándolos a sus deseos, los entregó Dios a la inmoralidad, con la que degradan ellos mismos sus propios cuerpos, ... los entregó Dios a pasiones infames, pues sus mujeres invirtieron las relaciones naturales por otras contra la naturaleza; igualmente los hombres, abandonando el uso natural de la mujer, se abrasaron en deseos los unos por los otros, cometiendo la infamia de hombre con hombre" (Rm 1,24-27).

25.    Algunos criterios de discernimiento. En la homosexualidad pueden concurrir diversos factores: físicos, psíquicos, familiares, sociales, culturales, ambientales. Si la homosexualidad puede superarse, debe superarse.La persona homosexual no debe ser discriminada legalmente. Debe ser acogida con comprensión. Su responsabilidad personal debe ser juzgada con prudencia. Hay situaciones que sólo Dios puede juzgar (1 Co 5,13).

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