- CUIDAD LA TIERRA, La crisis ecológica

- CUIDAD LA TIERRA
La crisis ecológica


1.      La crisis ecológica o crisis ambiental se produce cuando el ambiente de una especie o de una población sufre cambios críticos que desestabilizan su continuidad. Hay muchas posibles causas como el cambio climático, el aumento de la temperatura global, el bajo nivel de lluvias, la presión de la depredación o la superpoblación. En cualquiera de estos casos se produce la degradación de la calidad del ambiente en relación con las necesidades de la especie que lo habita.

2.      A nivel global, la crisis ecológica es la crisis del planeta, provocada por el abuso de los recursos naturales. De continuar así, en una generación será necesario un segundo planeta. El mundo se aproxima a una crisis ecológica que ha superado ya el 30 por ciento de la capacidad del planeta para regenerarse, señala el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) en su informe Planeta Vivo 2008. El consumo humano se ha duplicado durante los últimos 45 años como resultado del crecimiento demográfico (población mundial, 7.000 millones) y del estilo de vida. Los desperdicios de la actividad humana se acumulan en el aire, la tierra y el agua. Los recursos del planeta son limitados. Se impone reducir el consumo superfluo y repartir los recursos existentes.

3.      Los combustibles fósiles suponen el 97 por ciento de la energía primaria que se consume en el mundo: el 38 por ciento es carbón; el 40 por ciento, petróleo; el 19 por ciento, gas natural. Estas energías generan contaminación y no son renovables. Se estima que el petróleo durará 45 años más, el gas natural 65 y el carbón 230. Cada vez son más los expertos que alertan sobre el calentamiento global asociado al incremento de emisiones de gases de efecto invernadero.

4.      Hasta hace poco los gobiernos no prestaban atención al problema. Hoy la situación ha cambiado. La toma de conciencia va siendo global. El 13 de noviembre de 2007, 450 delegados de 130 países reunidos en Valencia aceptan atribuir al hombre el calentamiento de los últimos 50 años. El 14 de diciembre, representantes de 190 países alcanzan en la isla indonesia de Bali un acuerdo, que sustituye al de Kioto (11-12-1997), primer intento de comprometer a los países más contaminantes en la reducción de sus emisiones de gas.  En 1998 se creó el Grupo Internacional de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) para que facilitara evaluaciones integrales del estado de los conocimientos científicos, técnicos y socioeconómicos sobre el cambio climático, sus causas, posibles repercusiones y estrategias de respuesta. El Grupo ha preparado cinco informes de evaluación. En el quinto, en 2014, se hace más hincapié en la evaluación de los aspectos socioeconómicos del cambio climático y sus consecuencias para el desarrollo sostenible, los aspectos regionales, la gestión del riesgo y la elaboración de una respuesta mediante la adaptación y la mitigación.

5.      En la Conferencia de París sobre el Clima (COP21), celebrada en diciembre de 2015, 195 países formulan el primer acuerdo vinculante sobre el clima. Para evitar un cambio climático peligroso, el Acuerdo de París establece el objetivo a largo plazo de mantener el aumento de la temperatura media mundial muy por debajo de 2ºC; limitar el aumento a 1’5ºC, lo que reducirá notablemente los riesgos y el impacto del cambio climático; que las emisiones globales alcancen su nivel máximo cuanto antes, si bien reconocen que en los países en desarrollo el proceso será más largo; aplicar después rápidas reducciones basadas en los mejores criterios disponibles. Países como los europeos, España y demás, están arriba de la lista como los peores. Un país como España tiene mucha más responsabilidad que un país como Perú o Mozambique, porque el desarrollo económico es mucho más alto. 

6.      ¿Por qué causas se produce el calentamiento?Los científicos lo achacan a la acumulación de gases de efecto invernadero, principalmente dióxido de carbono, por la quema de combustibles fósiles, como petróleo, carbón o gas natural. Esos gases se acumulan en la atmósfera y retienen parte del calor que emite la Tierra. Es una comparación. Dentro de un invernadero, la temperatura es más alta que en el exterior, porque entra más energía de la que sale.

7.      Según el Instituto Español de Oceanografía, el Mediterráneo sufre los efectos del cambio climático: en los últimos 50 años, es más alto (8 cm), más salado (de 0'03 a 0'09 unidades) y más caliente (entre 0'12 y 0'5 grados). Estos datos cuadran con lo observado en el resto del planeta. En el siglo XX subió 17 centímetros el nivel medio de los océanos y 0'74 grados la temperatura del aire. Se constata una aceleración del calentamiento en los años noventa.   

8.      ¿Qué consecuencias puede traer el calentamiento? No es posible predecir lo que puede pasar en los distintos lugares: "es previsible que los desiertos se hagan más cálidos, lo que tendría graves consecuencias en Oriente Medio y en Africa, donde el agua es escasa", "gran parte de los casquetes polares se fundirían", "grandes superficies costeras podrían desaparecer inundadas por las aguas", "millones de personas podrían ver inundados los lugares en los que viven por la subida de las aguas", "tierras agrícolas se convertirían en desiertos", "emigraciones de millones de personas", sequías, olas de calor, incendios, tormentas, tornados, huracanes, diversas enfermedades. 

9.      En la medida en que el calentamiento global es producido por el hombre, estamos ante un problema moral. La violencia contra la naturaleza se vuelve contra el hombre y, de modo especial, contra los pobres. De hecho, los países más contaminantes son los más ricos. Los pobres tienen menos medios de protección y sufren más las consecuencias de los desastres. La tierra es la casa de todos: necesita mantenimiento, sobra contaminación.

10.  En el Génesis, varón y mujer reciben de Dios este encargo: “Dominad la tierra”. Dominar significa "poder que uno tiene de usar y disponer de lo suyo". Por supuesto, hemos de cuidar la tierra, no destruirla. El hombre debe “labrarla y cuidarla” (Gn 2,15). No se trata de negar el progreso, sino de corregir los abusos. "Si un país como Italia, en el que la malaria fue endémica desde la época del Imperio Romano hasta los años treinta, ha sido capaz de acabar con ella, es en gran parte gracias a proyectos de obras públicas que permitieron eliminar las alcantarillas abiertas en las que se crían las larvas de mosquitos" (J.Carlin).

11.  El universo está inspirado. El espíritu de Dios aletea sobre el caos primordial (Gn 1,2), como un pájaro sobre el nido donde están sus polluelos. Los seres aparecen creados sucesivamente hasta llegar al hombre. Se canta en el salmo 8: “¿Qué es el hombre para que te acuerdes de él? ...le diste el mando sobre las obras de tus manos” (ver Sal 144). El relato del Génesis es sumario y global. No pretende dar una visión científica del mundo, sino una visión de fe. La visión no es fruto de la especulación, sino de la experiencia presente de fe. El relato es creciente y ordenado. Los seres inferiores aparecen primero y están ordenados a los superiores. Al final, en la cima de la creación, aparece el hombre: “A imagen de Dios le creó, varón y mujer los creó. Los bendijo Dios y les dijo: Sed fecundos y multiplicaos, llenad la tierra y dominadla”(Gn 1,27-28). El hombre tiene en sus manos una tarea de la que depende el destino del mundo. La creación aparece en el marco de una semana que concluye con el descanso del sábado (2,1-4). El marco es religioso. Todas las cosas están ordenadas al hombre y el hombre está ordenado a Dios. El mundo y la vida son don de Dios, tarea del hombre, motivo de alabanza y acción de gracias a Dios.

12.  El mundo es bueno, muy bueno (1,25.31). La maravilla del mundo revela la sabiduría de Dios: “Todo lo dispusiste con medida, número y peso”(Sb 11,10). El diseño inteligente de la creación se puede percibir también en la visión dinámica (evolutiva) del mundo y no sólo en la visión estática (fixista). Es preciso distinguir entre creación y creacionismo. El creacionismo asume la visión antigua del mundo y hace una lectura literal del Génesis, pero esto no es necesario para vivir el mundo y la vida como don de Dios, como creación suya. Desde una visión moderna del mundo, también podemos cantar: ¡Qué admirable es tu nombre en toda la tierra!(Sal 8).

13.  Según el proyecto de Dios, el mundo es un jardín (Gn 2,8), un mundo habitable, pero puede convertirse en un desierto, un mundo inhóspito. Está en nuestras manos. Se dice en el salmo 107: “El cambia los ríos en desierto, y en suelo de sed los manantiales, la tierra fértil en salinas, por la malicia de sus habitantes. Y él cambia el desierto en un estanque, y la árida tierra en manantial. Allí asienta a los hambrientos, y ellos fundan una ciudad habitada”.La tierra tiene 6.600 millones: ¿se puede multiplicar indefinidamente su población?, ¿se necesita "paternidad responsable" a escala global (ver GS 50-51)? Eso parece. Para hacer frente al aumento de población, dice el Concilio, "hay que favorecer el progreso técnico", pero este progreso "debe permanecer bajo el control del hombre" (GS 64-65).

14.  Como en tiempos de Noé, hemos de estar vigilantes ante el diluvio que viene (Mt 24,37-44); quizá no podamos evitarlo, pero podemos tomar medidas oportunas y necesarias (Gn 6,12), denunciarla violencia contra la naturaleza, que se vuelve contra el hombre(6,11), promover la alianza global entre Dios y la tierra, esperar que vuele sobre nosotros la paloma de la paz con un ramo de olivo (8,11), contemplar en nuestro horizonte el arco iris como señal de alianza (9,13).

15.  Dice el papa Francisco en su encíclica “Laudato si” (2015) sobre el cuidado de la casa común: La hermana tierra “clama por el daño que le provocamos a causa del uso irresponsable y del abuso de los bienes que Dios ha puesto en ella. Hemos crecido pensando que éramos sus propietarios y dominadores, autorizados a expoliarla. La violencia que hay en el corazón humano, herido por el pecado, también se manifiesta en los síntomas de enfermedad que advertimos en el suelo, en el agua, en el aire y en los seres vivientes. Por eso, entre los pobres más abandonados y maltratados, está nuestra oprimida y devastada tierra (Gn 2,7). Nuestro propio cuerpo está constituido por los elementos del planeta, su aire es el que nos da aliento y su y su agua nos vivifica y restaura” (LS, 2).

16.  Es un desafío urgente: “El desafío urgente de proteger nuestra casa común incluye la preocupación de unir a toda la familia humana en la búsqueda de un desarrollo sostenible e integral, pues sabemos que las cosas pueden cambiar”. Actitudes diversas: “Lamentablemente, muchos esfuerzos para buscar soluciones concretas a la crisis ambiental suelen ser frustrados no sólo por el rechazo de los poderosos, sino también por la falta de interés de los demás. Las actitudes que obstruyen los caminos de solución, aun entre los creyentes, van de la negación del problema a la indiferencia, la resignación cómoda o la o la confianza ciega en las soluciones técnicas. Necesitamos una solidaridad universal nueva” (LS, 13-14).

17.  Algunos ejes que atraviesan toda la encíclica: “La íntima relación entre los pobres y la fragilidad del planeta, la convicción de que en el mundo todo está conectado, la crítica al nuevo paradigma y a las formas de poder que derivan de la tecnología, la invitación a buscar otros modos de entender la economía y el progreso, el valor propio de cada criatura, el sentido humano de la ecología, la necesidad de debates sinceros y honestos, la grave responsabilidad de la política internacional y local, la cultura del descarte y la propuesta de un nuevo estilo de vida” (LS, 16).

18.  Dominar la tierra es cuidarla. Los relatos de la creaciónen el libro del Génesis “sugieren que la existencia humana se basa en tres relaciones fundamentales estrechamente conectadas: la relación con Dios, con el prójimo y con la tierra. Según la Biblia, las tres relaciones vitales se han roto, no sólo externamente, sino también dentro de nosotros. Esta ruptura es el pecado. La armonía entre el Creador, la humanidad y todo lo creado fue destruida por haber pretendido ocupar el lugar de Dios, negándonos a reconocernos como criaturas limitadas. Este hecho desnaturalizó también el mandato de ‘dominar’ la tierra (Gn 1,28) y de ‘labrarla y cuidarla’ (Gn 2,15). Como resultado, la relación originariamente armoniosa entre el ser humano y la naturaleza se transformó en un conflicto”, “mientras labrar significa cultivar, arar o trabajar, cuidar significa proteger, custodiar, preservar, guardar, vigilar” (Gn 3,17; LS, 66-67).

 

* Diálogo:

            - ¿Qué es la crisis ecológica?

            - ¿Se está calentando la tierra por la acción del hombre?

            - ¿Estamos ante un problema moral?

            - ¿La violencia contra la naturaleza se vuelve contra el hombre y, de modo especial, contra los pobres?

            - El hombre ha de cuidar la tierra: ¿qué podemos hacer?

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