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EXPERIENCIAS CERCANAS A LA MUERTE
Discernimiento
Las experiencias cercanas a la muerte (ECM), dice el doctor Manuel Sans Segarra, “constituyen un fenómeno frecuente en pacientes diagnosticados de muerte clínica por diversas causas, coincidiendo con el cese de las funciones vitales, es decir, en paro cardíaco”, “a partir de los 15 a 20 segundos del paro cardíaco, el electroencefalograma es plano”.- Algunos interrogantes. Las ECM ¿qué son?, ¿en qué consisten?, ¿son alucinaciones?, ¿qué rasgos presentan?, ¿qué efectos producen?, ¿tienen características propias?, ¿cómo se interpretan en diversas tradiciones religiosas? Se necesita un adecuado discernimiento.
- Rasgos. Las ECM suelen presentar estos rasgos: salir del propio cuerpo, pudiendo incluso ver su propio cuerpo tendido sobre la camilla del hospital; encontrarse con seres de luz o entidades espirituales; encontrarse con seres queridos fallecidos; hacer una rápida revisión de vida, viendo tanto los buenos como los malos momentos; las personas a menudo describen una sensación de ser arrastradas de vuelta al cuerpo, a veces de manera abrupta. Hablan de una sensación de paz, de gozo, de amor. Algunas personas ciegas han descrito experiencias visuales. Las ECM se distinguen de la lucidez terminal, fenómeno en el que pacientes gravemente enfermos experimentan un inesperado y breve periodo de lucidez, donde suelen hablar de encuentro con seres queridos fallecidos. Conviene distinguir entre los hechos mismos y la elaboración de la experiencia.
- Experiencia. Es el caso de una paciente diagnosticada de muerte clínica como consecuencia de un gravísimo accidente de circulación. Ella describe que su primera impresión fue la salida del cuerpo, “situándose en una posición elevada, con una sensación de gran sorpresa al no comprender lo que estaba sucediendo”. Su sorpresa aumentó cuando vio su cuerpo sobre una camilla con un grupo de sanitarios realizando maniobras de reanimación. La paciente relata haber intentado ponerse en contacto con los sanitarios, pero le fue imposible. Intentó entonces tocar al doctor Sans y su sorpresa fue enorme al comprobar que lo atravesó. “Más tarde también pasé a través de la pared y pude observar todo lo que estaba sucediendo en las distintas dependencias del Servicio de Urgencias”.
- Efectos. “Progresivamente fui experimentando una sensación de gozo y paz. Contacté con unos seres que los llamo seres de luz, que me ayudaron y tranquilizaron. Mi gran alegría fue cuando contacté con mi madre ya fallecida”, “después de atravesar una zona oscura, percibí una luz fuerte que me atraía intensamente. Al contactar con ella, la sensación fue de paz, gozo, felicidad y especialmente amor, fue de una intensidad jamás vivenciada”, “como si fuera en una pantalla, observé imágenes de mi vida”, “los seres de luz me indicaron que debía regresar a mi cuerpo”, “yo me negué, puesto que no quería perder la vivencia de tanta felicidad, pero me obligaron a hacerlo. La entrada a mi cuerpo fue algo violenta”.
- Características. Para muchos médicos las ECM son alucinaciones debidas a la falta de irrigación sanguínea. Según el doctor Sans Segarra, “las ECM tienen unas características que no coinciden con las alucinaciones”, “las alucinaciones no tienen una estructura lógica, son absurdas”, “en las ECM se repiten ítems en los pacientes; las alucinaciones no tienen que ver las de un enfermo con las de otro”, “los pacientes recuerdan hasta el último detalle de su ECM”, “las ECM producen un profundo impacto psicológico. Los pacientes se vuelven muy espirituales, pierden el miedo a la muerte y encuentran un nuevo sentido de la vida”.
- Resonancia magnética. Observa el doctor: “La práctica de una resonancia magnética funcional a pacientes que han presentado una ECM, mientras la comentan con toda clase de detalles, manifiesta una activación del lóbulo occipital al describir un objeto que vieron y motivó su interés. Significa que condicionó memoria a través de las neuronas espejo, pudiendo afirmar que el paciente no miente, realmente vio el objeto que describe”. Si lo que se comenta fuera un sueño, los sueños activan más fuertemente zonas asociadas a imaginación e imágenes mentales. Por su parte, el doctor Antonio Plana comenta que, durante la “resucitación”, “algún nivel de conciencia persiste, incluso cuando la actividad cerebral parece mínima” (Cuídate Plus, 09-08/2024). El doctor Plana habla de “resucitación” en el sentido de “reanimación”, como se habla de “muerte clínica” cuando algún tipo de vida todavía existe.
- Tradiciones religiosas. El doctor Sans Segarra considera la resurrección al final de la historia y la reencarnación. Asume “la presencia de seres queridos fallecidos”, pero le falta la referencia a la señal del Evangelio: “los muertos resucitan” (Mt 11,5; Lc 20,37), y le falta la clave de Pablo: “Se siembra un cuerpo natural, resucita un cuerpo espiritual” (1 Co 15,44). La resurrección no es evidente: debe ser anunciada para que sea vivida. La inmortalidad del alma no basta: “Si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó” (15,13). En las iglesias hay muchos que creen en la inmortalidad del alma, pero no tienen experiencia de que “los muertos resucitan”. Algo parecido sucedió a algunos en Corinto (15,12).
- Experiencia de Pablo. Pablo fue apedreado en Listra hacia el año 45: “Apedrearon a Pablo y lo arrastraron fuera de la ciudad, pensando que estaba muerto” (Hch 14, 19). Pablo escribe quizá en el otoño del año 57: “Sé de un hombre en Cristo que hace catorce años -si en el cuerpo o fuera del cuerpo, no lo sé, Dios lo sabe- fue arrebatado hasta el tercer cielo. Y sé que ese hombre -si en el cuerpo o fuera del cuerpo no lo sé, Dios lo sabe- fue arrebatado al paraíso y oyó palabras inefables, que un hombre no es capaz de repetir” (2 Co 12,2-3). En la Biblia el tercer cielo es la esfera más elevada, la morada de Dios, más allá de la atmósfera (primer cielo) y la esfera de los cuerpos celestes (segundo cielo).
- Reencarnación y resurrección. Sans Segarra afirma: “La reencarnación existe. Clínicamente, hay casos, hay estudios muy serios: Ian Stevenson, Brian Weiss. Hay pruebas objetivas. Por la hipnosis avanzada se pueden recordar vidas anteriores”. Sorprende esta afirmación del doctor. Preguntamos: ¿Es evidente la reencarnación?, ¿con qué identidad se produce la reencarnación?, ¿se cambia de identidad?, ¿es fiable el método empleado? En la presencia de seres queridos fallecidos se mantiene la misma identidad. En la señal del Evangelio “los muertos resucitan”, se mantiene también. Con esta clave de Pablo: “Se siembra un cuerpo natural, resucita un cuerpo espiritual”. Dice también el doctor: “La evolución de la supraconciencia nuestra en los distintos cuerpos depende de cada persona”, “el ego es el falso yo”, “la supraconciencia es nuestra auténtica identidad” Preguntamos: ¿En qué consiste esa supraconciencia?, ¿es personal?, ¿es supra-personal?, ¿qué sucede con la propia identidad en cada reencarnación?
El punto Omega. Dice el doctor Sans: “Teilhard de Chardin fue un jesuita que estudió la evolución del ser humano”, “él decía que la vida es un camino que va desde el punto Alfa, al inicio estamos llenos de impureza, y en este camino vamos eliminando las impurezas hasta llegar al punto Omega” (YouTube, Nude Proyect, La Demostración Científica de que la Reencarnación Existe). El punto Omega de Teilhard de Chardin (en la foto) no tiene que ver con la eliminación de impurezas en cada reencarnación: es el centro final de convergencia de todo el proceso cósmico. Para Teilhard, “el Galileo de la cosmogénesis”, el universo está centrado evolutivamente. Desde el punto de vista fenomenológico, como puede verse en El fenómeno humano, la dirección del proceso evolutivo es ésta: «cosmogénesis-biogénesis-antropogénesis», es decir, génesis del mundo, de la vida y del hombre.- Omega es Cristo. Desde el punto de vista creyente, para Teilhard Omega es Cristo, que llena, consuma, da consistencia y recapitula toda la creación (Col 1,15-20 y Ef 1,10): «En el mundo no caben dos cimas, como en un círculo no caben dos centros» (El Medio Divino, 158). De esta forma, Cristo Resucitado tiene dimensiones cósmicas: «Tú has ocupado por derecho de Resurrección el punto clave del Centro total en el que todo se concentra». Y también: «El Astro que el mundo espera, sin saber todavía pronunciar su nombre, sin apreciar exactamente su auténtica trascendencia, sin poder distinguir los más espirituales, los más divinos de sus rayos, es por fuerza el mismo Cristo que esperamos nosotros». Y finalmente: «Cristo se ama como una persona y se impone como un mundo» (El himno del Universo, 146-148, 162).


El punto Omega. Dice el doctor Sans: “Teilhard de Chardin fue un jesuita que estudió la evolución del ser humano”, “él decía que la vida es un camino que va desde el punto Alfa, al inicio estamos llenos de impureza, y en este camino vamos eliminando las impurezas hasta llegar al punto Omega” (YouTube, Nude Proyect, La Demostración Científica de que la Reencarnación Existe). El punto Omega de Teilhard de Chardin (en la foto) no tiene que ver con la eliminación de impurezas en cada reencarnación: es el centro final de convergencia de todo el proceso cósmico. Para Teilhard, “el Galileo de la cosmogénesis”, el universo está centrado evolutivamente. Desde el punto de vista fenomenológico, como puede verse en El fenómeno humano, la dirección del proceso evolutivo es ésta: «cosmogénesis-biogénesis-antropogénesis», es decir, génesis del mundo, de la vida y del hombre.