- CARTA DE JUDAS. Hermano de Santiago

 CARTA DE JUDAS

 Hermano de Santiago

 

1. La carta de Judas es una carta bastante olvidada. Un texto de la misma aparece en la liturgia cada dos años y no precisamente en las lecturas del domingo. ¿Es un apéndice inútil?, ¿o quizá ayuda a recomponer el cuadro de los orígenes cristianos?, ¿en qué fecha se escribe?, ¿desde dónde?, ¿se apoya en la segunda carta de Pedro? ¿se apoya en las cartas de Pablo? La carta es admitida en la Iglesia desde el año 170 (Canon de Muratori), pero el uso de textos apócrifos (Enoc, Asunción de Moisés) suscita dudas en la antigüedad. No hay motivo para pensar en un pseudónimo, “dada la poca importancia del personaje suplantado” (BJ).

2. Judas figura entre los hermanos de Jesús: “¿No es este el carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos Santiago (Jacob), José, Simón y Judas?” (Mt 13,55; ver Mc 6,3; Lc 4,22). Los hermanos de Jesús no le acompañan en su misión: “Ni siquiera sus hermanos creían en él” (Jn 1,5). Judas, el hermano de Santiago, se incorpora a la comunidad tras la muerte de Jesús (Hch 1,14). Entre los doce, aparte de Judas Iscariote, figura Judas de Santiago (Lc 6,16; Hch 1,13), hijo de Santiago (Jacob) y llamado Tadeo (Mt 10,3; Mc 3,18). Junto a la cruz de Jesús, había unas mujeres, “entre ellas, estaban María Magdalena, María la madre de Santiago (Jacob) y de José, y la madre de los hijos de Zebedeo” (Mt 27,56), estaban “María Magdalena, María, la madre de Santiago el menor (Jacob) y de Jose, y Salomé” (Mc 15, 40), “estaban su madre y la hermana de su madre, María la de Clopás y María Magdalena” (Jn 19,25). Los hermanos del Señor están casados (1 Co 9,5). Entonces ¿eran hermanos o primos? Siendo Jesús hijo único (Lc 2,48-51; Jn 2,1; 19,26-27), sus primos (hijos de Clopás) pueden funcionar como hermanos (Mc 3,31-35).

3. Según Eusebio de Cesarea (263-339), después del martirio de Santiago “todos celebraron un consejo sobre quién debía ser juzgado digno de suceder a Santiago, y todos, por unanimidad, decidieron que Simeón (Simón), el hijo de Clopás…por ser primo del Salvador, al menos según se dice, pues Hegesipo refiere que Clopás era hermano de José” (HE III 11).  Según afirma Hegesipo (+ hacia 180), la carta de Judas se relaciona con los disturbios ocurridos tras la muerte de Santiago: “Después que Santiago el Justo hubo sufrido el martirio, lo mismo que el Señor y por la misma razón, su primo Simeón, el hijo de Clopás, fue constituido obispo. Todos le habían propuesto por ser el otro primo del Señor”, “mas fue Tibutis, por no haber sido él nombrado obispo, quien comenzó a corromperla (a la comunidad), partiendo de siete sectas que había en el pueblo, de las cuales también él formaba parte”. De ellas salieron hombres como Simón (ver Hch 8,9-26) y Cleobio: “De ellos salieron falsos cristos, falsos profetas y falsos apóstoles, que despedazaron la unidad de la Iglesia con sus doctrinas corruptoras contra Dios y contra su Cristo” (HE IV 22, 4-6). Judas se dirige contra los doctores de estos disturbios. Después de la muerte de Santiago (año 62), incluso después de la muerte de los apóstoles Pedro y Pablo (año 64; ver Jds 17), Judas escribe a la comunidad de Jerusalén, quizá desde Galilea, hacia el año 65. No se hace referencia a la destrucción de Jerusalén (año 70). Entiempo de Domiciano (81-96), se investiga a familiares de Jesús: “De la familia del Señor vivían todavía los nietos de Judas, llamado hermano suyo según la carne, a los cuales delataron por ser de la familia de David” (HE III, 20, 1-3).

4. Presentación y saludo: “Judas, siervo de Jesucristo, hermano de Santiago, a los que han sido llamados, amados de Dios Padre y guardados para Jesucristo. Avosotros, misericordia, paz y amor abundantes”(Jds 1-2). Si Judas fuera realmente hermano de Jesús, lo habría dicho. Se presenta como hermano de Santiago. La segunda carta de Pedro tieneuna presentación y un saludo semejantes  (2 P 1,1-2).

5. Motivo de la carta: “Queridos, tenía yo mucho empeño en escribiros acerca de nuestra común salvación, y me he visto en la necesidad de hacerlo para exhortaros a combatir por la fe que os ha sido transmitida a los santos de una vez para siempre. Porque se han introducido solapadamente algunos que hace tiempo la Escritura señaló ya para esta sentencia. Son impíos que convierten en libertinaje la gracia de nuestro Dios y niegan al único Dueño y Señor nuestro Jesucristo” (Jds 3-4; ver 2 P 2,1; Ga 5,13).

6. La carta de Judas coincide con la segunda carta de Pedro (ver Jds 4-16 y 2 P 2,1-18), en el mismo orden casi versículo por versículo. Ambas cartas se dirigen casi con las mismas palabras contra los falsos doctores que intentan corromper a la comunidad. La segunda carta de Pedro anuncia: “Habrá entre vosotros falsos maestros” (2 P 2,1). La carta de Judas afirma: “Se han introducido solapadamente algunos” (Jds 4).

7. Los falsos doctores: “Quiero recordaros a vosotros, que ya habéis aprendido todo esto de una vez para siempre, que el Señor, habiendo librado al pueblo de la tierra de Egipto, destruyó después a los que no creyeron” (Jds 5; ver 2 P 1,12; 1 Co 10,5; Nm 14,26-35). Ahí están “los ángeles, que no mantuvieron su dignidad, sino que abandonaron su propia morada (función)” (Jds 6; “hijos de Dios”, Gn 6,1-4), “lo mismo Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, que como ellos fornicaron y se fueron tras una carne diferente, padeciendo la pena de un fuego eterno” (Jds 7; ver Gn 19,1-29). Los falsos doctores “alucinados en sus delirios, desprecian al señorío e injurian a las glorias. En cambio, el arcángel Miguel, cuando altercaba con el diablo disputándose el cuerpo de Moisés, no se atrevió a pronunciar contra él juicio injurioso, sino que dijo: Que te castigue el Señor. Pero estos injurian lo que ignoran” (Jds 8-10).

8. Dura denuncia:¡Ay de ellos!, porque han ido por el camino de Caín, y por un salario se han abandonado al descarrío de Balaam, y han perecido en la rebelión de Coré” (Jds 11; ver Gn 4,1-16;Nm 22,22;16,9;31,16;Ap 2,14), “son una mancha cuando banquetean desvergonzadamente en vuestros ágapes”, “Enoc, el séptimo después de Adán, profetizó ya sobre ellos: Mirad, llega el Señor con sus santas miríadas para realizar el juicio contra todos”, “son unos murmuradores”, “viven según sus pasiones” (Jds 12-16; ver Mt 25,31). En el fondo, la carta de Judas denuncia el deseo de poder que crea división, el libertinaje que corrompe a la comunidad (“todo me es lícito”, 1 Co 6,12) y la negación (burlona, sarcástica) de Cristo como Señor que juzga la historia.

9. Exhortación: “En cambio, vosotros, queridos, acordaos de las predicciones de los apóstoles de nuestro Señor Jesucristo. Ellos lo decían: En el tiempo final aparecerán hombres sarcásticos que vivirán según sus propias pasiones impías. Estos son los que crean divisiones, viven una vida sólo natural sin tener el espíritu. Pero vosotros, queridos, edificándoos sobre vuestra santísima fe y orando en el espíritu santo, manteneos en la caridad de Dios, aguardando la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para vida eterna. A unos, a los que vacilan tratad de convencerlos; a otros, tratad de salvarlos arrancándolos del fuego; y a otros mostradles misericordia con cautela, odiando la túnica manchada por su carne” (Jds 17-23; ver 2 P 2,1; 3,2-3; Hch 20, 29; 1 Tm 4,1; 1 Co 3,9-17; Ef 2,20-22; 2 P 1,14; Rm 14,27).

10. Conclusión: “Al que es capaz de guardaros inmunes de caída y de presentaros sin tacha ante su gloria con alegría, al Dios único, nuestro salvador, por medio de Jesucristo, nuestro Señor, gloria, majestad, fuerza y poder antes de todo tiempo, ahora y por todos los siglos. Amén” (Jds 24-25; ver Rm 16,25-27).

· Diálogo: ¿Debe ser recuperada la carta de Judas?, ¿ayuda a recomponer el cuadro de los orígenes cristianos?, ¿sirve para discernir situaciones actuales?

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