Publicado el 4 junio, 2013 por Jesús López Sáez
Última actualización el 28 enero, 2025

Categoría: General Dejaré en medio de ti un pueblo pobre y humilde, que confiará en el Señor (Sof 3,1-13). Bendigo al Señor en todo momento, su alabanza está siempre en mi boca, mi alma se gloría en el Señor, que los humildes lo escuchen y se alegren (Sal 34).

Dejaré en medio de ti un pueblo pobre y humilde, que confiará en el Señor (Sof 3,1-13). Bendigo al Señor en todo momento, su alabanza está siempre en mi boca, mi alma se gloría en el Señor, que los humildes lo escuchen y se alegren (Sal 34).

12 / diciembre / 2011

Dejaré en medio de ti un pueblo pobre y humilde, que confiará en el Señor (Sof 3,1-13). Bendigo al Señor en todo momento, su alabanza está siempre en mi boca, mi alma se gloría en el Señor, que los humildes lo escuchen y se alegren (Sal 34). Parábola de los dos hijos (Mt 21,28-32). Felicitación del ISCA. ¡Qué detalle, Señor, has tenido conmigo!

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