27 / noviembre / 2014
El Papa afirma en Turquía que “la violencia que busca una justificación religiosa merece la más enérgica condena”, “es lícito, siempre que se respete la ley internacional, detener una agresión injusta. Pero lo que se necesita es un compromiso concertado por parte de todos para activar recursos destinados no a la guerra, sino a las otras nobles batallas de la humanidad: la lucha contra el hambre y la enfermedad”, en territorio sirio e iraquí “se constata la violación de las leyes humanitarias más básicas contra los presos y grupos étnicos enteros”, “miles de personas se han visto obligadas a abandonar sus hogares y su patria y permanecer fieles a sus creencias”. Según la máxima autoridad religiosa de Turquía, “los que hablan en nombre de Dios son parte del problema”, pero la situación actual es culpa de todos. El presidente turco afirma que “en los países occidentales está creciendo la intolerancia contra los musulmanes”.
