25 / octubre / 2008
Hagamos crecer todas las cosas hacia él, que es la cabeza (Ef 4,7-16). Jerusalén está fundada como ciudad bien compacta. En ella están los tribunales de justicia (Sal 122). Uno tenía una higuera en su viña. Ya ves, dijo al viñador. Tres años llevo viniendo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro. Córtala. ¿Para qué va a ocupar terreno en balde? (Lc 13,1-9). En la parroquia de Moralzarzal, proceso del ciego de nacimiento (Jn 9), Los ciegos ven. No oprimirás ni vejarás al forastero. No explotarás a viudas ni a huérfanos. Si prestas dinero a uno de mi pueblo (Ex 22,21-27). Escuchó mi voz desde su templo, resonó mi llamada en sus oídos (Sal 18). Sabéis cuál fue mi actuación entre vosotros para vuestro bien. Desde vuestra comunidad, la palabra del Señor ha resonado en todas partes (1 Ts 1,5-10). El segundo mandamiento es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo (Mt 22,34-40).
