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LA REFORMA CATÓLICA
Contrarreforma

La reacción papal ante el reto de Lutero fue tardía y disciplinar. No respondió a las exigencias de convocar un concilio que venían no sólo de reformadores protestantes, sino también de reformadores católicos como Erasmo. Cien años antes que Lutero, el concilio de Constanza (1414-1418) había reclamado la reforma que acabara con las grandes lacras de la Iglesia: la simonía, el nepotismo y el concubinato. La principal resistencia procedía de los papas. León X, Adriano VI y Clemente VII temían que un concilio con presencia luterana pudiera poner en peligro su poder sobre la Iglesia. Finalmente, vino el concilio de Trento (1545-1563) “para extirpar las herejías y reformar las costumbres” (Denzinger, Enchiridion symbolorum, definitionum et declarationum, 782; en adelante, citado así: D). Es la reforma católica o contrarreforma.

