![]()
SANTIAGO Y JUAN
Hijos del trueno
Santiago, llamado el Mayor, era hijo de Zebedeo (Mt 4,21) y de Salomé (Mt 20,20; Mc 15,40), y hermano de Juan. Por su temperamento impetuoso, Jesús los llamó “hijos del trueno” (Mc 3,17). Cuando Jesús y sus discípulos no son recibidos en una aldea de samaritanos, los dos hermanos dicen a Jesús: “Señor, ¿quieres que digamos que baje fuego del cielo que acabe con ellos? Él se volvió y los regañó” (Lc 9,52-55). Algunos manuscritos añaden: “y dijo: No sabéis de qué espíritu sois”.- De los primeros discípulos y de los doce. Con Simón Pedro y Andrés, Santiago y Juan son los primeros discípulos llamados por Jesús: “Caminando un poco más adelante, vio a Santiago el de Zebedeo y a su hermano Juan, estaban también en la barca arreglando las redes; y al instante, los llamó. Y ellos, dejando a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros, se fueron tras él” (Mc 1,19-20). Más tarde, forman parte del grupo de los doce (Mt 10,3).
- Petición de la madre. “Entonces se le acercó la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos, y se postró como para pedirle algo. Él le dijo: ¿Qué quieres? Ella le dice: Manda que estos dos hijos míos se sienten, uno a tu derecha y otro a tu izquierda, en tu reino. Replicó Jesús: No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber la copa que yo he de beber? Le dicen: Sí, podemos. Les dice: Mi copa sí la beberéis, pero sentarse a mi derecha o a mi izquierda no es cosa mía el concederlo, sino que es para quienes está preparado por mi Padre” (Mt 20,20-23).
- Una relación especial. Con Simón Pedro, Santiago y Juan tienen una relación especial con Jesús. Son testigos de la resurrección de la hija de Jairo (Mc 5,21-43), de la transfiguración de Jesús (Lc 9, 28-36) y de la oración de Jesús en el huerto de los olivos (Mc 14,33).
- Es el Señor. Los dos hermanos forman parte del grupo de discípulos que son testigos de la aparición de Jesús a orillas del lago de Tiberíades y de la pesca milagrosa. Juan, el discípulo amado, le dice a Pedro: “Es el Señor” (Jn 21,1-8). Es la clave de lo que está pasando.
- En la sala superior. Los Hechos de los Apóstoles recogen la presencia de los hermanos “en la sala superior donde se encontraban” los discípulos. en espera de la fuerza del Espíritu: “Todos ellos perseveraban unánimes en la oración con algunas mujeres y María, la madre de Jesús, y con sus hermanos” (Hch 1,13).
- Muerte de Santiago. Santiago es condenado a muerte y decapitado por orden del rey de Judea Herodes Agripa en el año 44: “El rey Herodes echó mano a algunos de la Iglesia para maltratarlos. Hizo morir por la espada a Santiago, el hermano de Juan. Al ver que esto les gustaba a los judíos, mandó detener también a Pedro”. Liberado Pedro, “marchó a otro lugar”. A Herodes “le hirió el ángel del Señor”, “y, convertido en pasto de gusanos, expiró” (Hch 12,2-3, 17 y 23).
- Tradición apócrifa. La tradición que sitúa a Santiago fuera de Jerusalén poco antes de su muerte la recogen diversos apócrifos, como el libro de la Dormición de María. Tradicionalmente se afirma que los restos hallados en Santiago de Compostela a principios del siglo IX corresponden al apóstol Santiago, pero pueden ser los restos del obispo Prisciliano o de otra persona importante. Según la tradición, hacia el año 40, el 2 de enero, María se apareció a Santiago “en carne mortal” en Zaragoza. Como testimonio de su visita habría dejado una columna de jaspe conocida como “el Pilar”.
- Traslado. Según la tradición, dos de sus discípulos, Atanasio y Teodoro, habrían llevado su cuerpo por el mar Mediterráneo en una mítica embarcación de piedra y habrían costeado el Atlántico hasta Galicia, donde le habrían enterrado en Iria Flavia.
- Patrón de España. El vínculo entre el apóstol Santiago como patrón de España y el Monasterio de Santo Toribio de Liébana nace en el siglo VIII a través del monje Beato de Liébana, que escribió el célebre himno O Dei Verbum donde se invoca por primera vez al apóstol como “cabeza refulgente de Hispania”.
- El campo de la estrella. Hacia los años 813-820, en tiempos del rey de Asturias Alfonso II, el ermitaño Pelayo le dijo a Teodomiro, obispo de Iria Flavia, que había visto unas luces brillando sobre un monte deshabitado. En este monte, que había sido cementerio, hallaron una tumba, probablemente de origen romano, donde se encontraba un cuerpo decapitado con la cabeza bajo el brazo. El rey ordenó construir una iglesia encima del cementerio. En el lugar de la iglesia se construyó después la catedral de Santiago de Compostela, epíteto que proviene de “campus stellae” o “campo de la estrella”, debido a las luces que aparecieron en el cementerio.
- La batalla de Clavijo. En el siglo XII se redacta en Santiago de Compostela el llamado Privilegio de los Votos que atribuye al rey Ramiro I una victoria frente a los moros en Clavijo en 844, victoria obtenida gracias a una aparición de Santiago. Agradecido, el rey habría hecho el voto de que todos los habitantes pagasen al Apóstol, o sea, a su santuario, una cantidad anual. Según este mismo documento, la victoria en Clavijo puso fin a la entrega anual a los enemigos de un vergonzoso tributo de cien vírgenes cristianas. La primera representación de Santiago a caballo, de principio del siglo XIII en la catedral compostelana, muestra las doncellas arrodilladas ante el caballo de Santiago.
- Santiago Matamoros. Durante los siglos XV y XVI aparece la figura de Santiago Matamoros, en caballo blanco y con la espada desenvainada, como defensor del catolicismo frente al islam. Podría recordarse lo que dice Jesús a los “hijos del trueno”: “No sabéis de qué espíritu sois”. Es decir, ¿qué tiene que ver todo esto con el Evangelio?
- Bula papal. En 1884, el papa León XIII nombra una Congregación extraordinaria para el estudio de los restos. Sin embargo, los documentos enviados a Roma no le convencen. Entonces envía al cardenal Agostino Caprara para que examinara sobre el terreno los restos. El papa León XIII con su Bula Deus Omnipotens afirma la pertenencia de los restos al apóstol, pero quedaba por constatar la datación cronológica de los restos conservados dentro de la tumba.
- Juicio histórico. El historiador Claudio Sánchez Albornoz afirma en su importante artículo titulado “En los albores del culto jacobeo”: “Pese u todos los esfuerzos de la erudición de ayer y de hoy, no es posible, sin embargo, alegar en favor de la presencia de Santiago en España y de su traslado a ella, una sola noticia remota clara y autorizada”. El artículo fue publicado en la revista Compostellanum 16 (1971), 37-71 (ver Wikipedia).

